General

Nuevos progresos hacia la abolición

Jul 30 2008

Por Elisabetta Zamparutti (*)

ROMA, Jul (IPS) El Informe Mundial 2008 sobre la pena de muerte de Que nadie toque a Caín ilustra los hechos más importantes del 2007 y del primer semestre de este año, que confirman la evolución positiva desde hace más de un decenio y destaca el avance más sobresaliente en la historia de la lucha abolicionista: la moratoria universal contra las ejecuciones capitales.

El 18 de diciembre del 2007 la 64 Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó con 104 votos favorables, 54 contrarios y 29 abstenciones una resolución que pide a los estados miembros que «establezcan un moratoria de las ejecuciones, en vista de la abolición de la pena de muerte».

Con esta resolución, presentada por Italia junto a otros 86 países representativos de todos los continentes, la ONU consagra por primera vez el principio fundamental de que la pena muerte es atinente al respeto de los derechos humanos y que su superación implica un importante progreso. Se trata del coronamiento de una campaña conducida durante más de quince años por el movimiento abolicionista Que nadie toque a Caín y por el Partido Radical Noviolento.

Los países que han optado por abolir la pena de muerte de hecho o legalmente ya son 148. De éstos 95 son completamente abolicionistas, ocho lo son para los crímenes ordinarios, mientras Rusia ha comprometido su abolición y entretanto observa una moratoria. Otros tres países adhieren a la moratoria y son 41 los abolicionistas de hecho, que desde hace más de diez años no ejecutan sentencias capitales.

Los países mantenedores de la pena de muerte son ahora 49, eran 51 en 2006 y 54 en 2005. Empero, ha aumentado el número de ejecuciones a escala mundial, pasando de 5.494 en 2005, a 5.635 en 2006 y a no menos de 5.851 en 2007. La causa de este significativo incremento se debe en especial a la escalada de las ejecuciones en Irán -donde aumentaron en un tercio- y en Arabia Saudí, donde se cuadruplicaron.

Asia ha sido en 2007, como en los años anteriores, el continente donde se comete la casi totalidad de las ejecuciones. Si consideramos que en China se registraron no menos de 5.000 casos, el total asiático de no menos de 5.782 ejecuciones, en neto aumento respecto a los 5.492 de 2006 y a los 5.413 de 2005.

América sería un continente libre de la pena de muerte si no fuese por Estados Unidos, donde se ejecutaron 42 personas en 2007, una disminución respecto a las 53 del 2006 y las 60 del 2005.

En Africa sólo siete países practicaron ejecuciones el año pasado por un total estimado en 26 contra las 87 del 2006 y las 19 del 2005: Botswana (al menos 1), Egipto (numero imprecisado), Etiopia (1), Guinea Ecuatorial (3), Libia (al menos 9), Somalia (al menos 5) y Sudän (al menos 7).

Bielorusia, con al menos una ejecución en 2007 y tres más en los primeros meses de este año es la única excepción en una Europa abolicionista.

De los 49 países mantenedores de la sentencia capital 39 tienen gobiernos dictatoriales, autoritarios o iliberales, en los que se cometieron por lo menos 5.798 ejecuciones, equivalentes a 99% del total mundial. Sobre el terrible podio de los grandes ejecutores figuran tres de éstos países: China, Irán y Arabia Saudí.

Lograda la moratoria, se trata ahora se asegurar su aplicación. Hace falta redoblar los esfuerzos para alcanzar, a través de la moratoria, la definitiva abolición de la pena capital.

La resolución ha dispuesto que la próxima Asamblea General vuelva a ocuparse del tema. En este sentido, existe un aspecto que puede reforzar sustancialmente la moratoria: la eliminación del secreto de Estado sobre la pena de muerte. En efecto, en numerosos países, casi todos autoritarios, se ocultan las estadísticas sobre las ejecuciones. Esta falta de información a la opinión pública se considera que contribuye a incrementar las sentencias de muerte.

Proponemos por ello que en la nueva resolución se incluya el pedido de que todos los Estados mantenedores entreguen al Secretario General de las Naciones Unidas todas las informaciones relativas a la pena de muerte. También es recomendable que se cree el cargo de Enviado Especial del Secretario General con la responsabilidad de favorecer y acelerar los procesos internos conducentes a la aplicación de la moratoria y a obtener una mayor transparencia acerca de sistema de la pena capìtal.

Si bien se mira, en los países autoritarios la solución definitiva del problema está vinculado, más que con la pena de muerte, con la democracia,. el estado de derecho, el respeto y la promoción de los derechos políticos y las libertades civiles. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Elisabetta Zamparutti, diputada italiana, dirigente del Partido Radical y editora del informe anual sobre La Pena de Muerte en el Mundo de Que Nadie Toque a Caín.