General

McCain naufraga en la tormenta económica

Sep 17 2008

ISABEL PIQUER – Corresponsal en Nueva York

PÚBLICO-ESPAÑA- 17/09/2008

El republicano se ve obligado a rectificar sobre la crisis y genera dudas entre los conservadores
Qué difícil es hacer campaña y prometer tiempos mejores mientras Wall Street se hunde en uno de los peores naufragios de su historia. Sobre todo, cuando no se tiene experiencia directa en la complicada aritmética financiera, como es el caso de los dos senadores que aspiran a la presidencia.

En los últimos días Barack Obama y John McCain han luchado por no verse desbordados por el alarmismo y mantener un cierto tono optimista. En el intento, McCain ha salido peor parado. El aspirante republicano, que ha reconocido que la economía no es lo suyo, trataba ayer de mantener cierta coherencia en los mensajes contradictorios de los últimos días.

En eso, el Gobierno estadounidense no le ha ayudado mucho. McCain se mostró el lunes totalmente en contra de un rescate gubernamental de la mayor aseguradora del país, AIG, al borde de la bancarrota. Era cuando el Tesoro juraba y perjuraba que no arriesgaría el dinero del contribuyente para compensar los errores de Wall Street.

«Es algo que vamos a tener que trabajarnos», dijo McCain «Hay demasiada corrupción, demasiado exceso». También aseguró, haciéndose eco de las declaraciones de la Casa Blanca, que los «cimientos de la economía» seguían siendo «sólidos».

Washington desembolsó el martes un récord de 85.000 millones de dólares para salvar a AIG y dejaba a McCain con cierta parte de su anatomía al aire.

McCain se echa atrás
El candidato matizó ayer seriamente su discurso. La quiebra de AIG, dijo en una entrevista televisiva, hubiera «destruido la vida de millones de personas» debido al «exceso, la corrupción y la codicia», añadió McCain sin dar más precisiones.

Es un mensaje muy parecido al de su nuevo anuncio (que se grabó deprisa y corriendo en su casa de Tampa, en Florida) en el que se dirige directamente a los «trabajadores estadounidenses», les promete «reformar Wall Street» y ofrece como garantía haberse enfrentado «a tipos más duros».

Estos ataques indiscriminados no han sentado muy bien entre los responsables financieros. Más cuando McCain se ha estrenado como candidato populista con un llamamiento público a poner fin a la «cultura de casino de Wall Street».

A los editoriales de The Wall Street Journal se les puede acusar de muchas cosas pero no de estar a favor de los demócratas. En un editorial titulado «McCain y los mercados», el pilar de la prensa financiera criticaba sin tapujos al candidato conservador.

«El problema con las críticas de McCain a Wall Street es que no ofrece ninguna explicación sobre lo que está pasando. ¿Cómo se supone que puede tranquilizar a la gente si parece, por el tono que utiliza, que usa las palabras como «derivativos» como si las hubiera oído por primera vez?»

Y sigue: «Cambiar de opinión entre asegurar que los cimientos de la economía son sólidos y hacer promesas populistas sobre la reforma de la fontanería financiera crea cierta confusión sobre lo que el señor McCain piensa realmente».

El editorial también critica a Obama -«los dos senadores parecen saber más sobre Marte que sobre mercados financieros»-, pero su dureza con McCain es sorprendente e ilustra la preocupación entre los conservadores ilustrados por el nuevo tono de la campaña del veterano senador y las serias inquietudes sobre la elección de la gobernadora de Alaska a la candidatura a vicepresidenta.

Lo mejor ha sido lo de Carly Fiorina, ex presidenta de Hewlett Packard y principal asesora de McCain en temas económicos. Fiorina, en un momento de inesperada sinceridad, aseguró en una entrevista televisiva que no veía ni a Palin ni a McCain como responsables de una gran empresa y que era «una falacia» total equiparar la experiencia en el sector privado a la capacidad de dirigir un Gobierno, contradiciendo así una de los tradiciones teóricas fundamentales del bando conservador.

McCain por lo visto está furioso con Fiorina que ha cancelado sus próximas comparecencias ante la prensa. El ex gobernador de Massachusetts y ex empresario Mitt Romney la ha sustituido de momento como «portavoz económico» de la campaña.

Los demócratas han salido algo mejor parados en toda esta tormenta. Para ellos, la mejor noticia de la crisis de Wall Street es que ha dejado en segundo plano a la omnipresente Sarah Palin, desaparecida en los tumultos de la Bolsa.

Obama también se pronunció contra el rescate gubernamental de AIG pero no tuvo que lidiar con el lastre de las actuaciones de Washington. La economía es un buen ángulo para recordar que 600.000 estadounidenses han perdido su empleo este año.

«En las últimas semanas», decía el candidato en su último vídeo electoral, «Wall Street se ha tambaleado, pero para muchos de vosotros, los problemas económicos no son ninguna novedad.