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¿Declaración de Puerto España o debacle de Puerto España?

Abr 20 2009

Norman Girvan

La V Cumbre de las Américas ya es historia. La Cumbre terminó sin la firma de la polémica Declaración que para varios países tenía omisiones y cláusulas inaceptables.

La salida adoptada por los líderes, de que la Declaración sea firmada por el Presidente de la Cumbre, el Primer Ministro Manning de Trinidad y Tobago, resultó ser una solución de compromiso para salvar la cara, dado el impasse en torno a la no inclusión en la Declaración de un llamado para el levantamiento del embargo de EE.UU. a Cuba y para la re-admisión de Cuba a la Organización de Estados Americanos.

Esto, junto con la ausencia de una referencia satisfactoria a la crisis financiera mundial, constituían no-negociables para los países del ALBA, cinco de los cuales asistieron a la Cumbre.

Otros temas polémicos fueron el apoyo de la Declaración a los biocombustibles como fuente de energía renovable -a lo que Bolivia se oponía- y la referencia en el preámbulo a «líderes democráticamente elegidos», una crítica implícita a Cuba que algunos dirigentes querían quitar.

En estas circunstancias, queda claro que los dirigentes decidieron que sería mejor que ninguno de ellos firmara, a que algunos lo hicieran mientras otros no.

Esto habría sacado a luz pública su desacuerdo, exponiendo a los signatarios a la acusación de haberse «vendido» a Estados Unidos, y a los no-signatarios a la acusación de ser «aguafiestas».

La Cumbre se habría clausurado con sabor agrio. Y así, buena parte de los progresos realizados con el establecimiento de un nuevo tono en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina se hubiese desbaratado. La firma del Presidente de la Cumbre permite bajar las tensiones.

Probablemente fue el compromiso del «mal menor». Sin embargo, priva a la Declaración de Puerto España de gran parte de su fuerza política.

Las declaraciones de las Cumbres no tienen un carácter vinculante. Pero sí tienen peso, puesto que organizaciones como la OEA se refieren a ellas como un amplio mandato político para su programa de trabajo.

Cuando cada líder rubrica su firma individualmente, está indicando expresamente su respaldo político. La ausencia de firmas individuales, en cambio, abre la puerta para que cualquiera pueda cuestionar la legitimidad de su mandato.

Este embrollo plantea interrogantes acerca de los procedimientos utilizados para la redacción de la Declaración de la Cumbre.

La explicación dada -de que la Declaración se redactó durante los dos últimos años y ya no había tiempo para hacer cambios- con el debido respeto, no convence.

La crisis mundial estalló con toda su ferocidad hace más de seis meses. Y la posición unánime sobre Cuba de los 32 países latinoamericanos y del Caribe se conoce desde hace por lo menos cuatro meses, en la Declaración de Bahía, aprobada en su primera cumbre, el 16 de diciembre de 2008.

Cuesta creer que no había tiempo para abordar estas cuestiones en la preparación de la Declaración de la Cumbre.

El Comunicado de la reciente Cumbre del G20, por ejemplo, se negoció hasta la 11 ª hora.

El Primer Ministro Manning realizó un recorrido muy publicitado de varias capitales de América Latina en las semanas anteriores a la Cumbre. Salió de la reunión con el Presidente Lula de Brasil, diciendo «Todos están hablando de Cuba”.

Seguramente él debía tener alguna idea de lo que se estaba cocinando.

Había signos abundantes, como las declaraciones de varios otros líderes antes de la Cumbre, incluyendo la de Bachelet de Chile y de Morales de Bolivia.

Tras una reunión con Daniel Ortega de Nicaragua, celebrada dos semanas antes de la Cumbre, Fidel Castro pronosticó que la Declaración sería «inaceptable» para muchos lideres.

¿Cómo podría estar La Habana mejor informada que Puerto España?

Los cinco presidentes del ALBA llegaron a Puerto España luego de tomar una posición pública sobre el asunto. Era impensable que, llegado a ese punto, podrían echarse atrás.

Curiosamente, parece que ha habido alguna desconexión entre el proceso de redacción y el mundo real de la política y la diplomacia.

A pesar de ello, la Cumbre no resultó una debacle.

El Presidente Obama claramente impresionó a los demás líderes con su disposición a escuchar y a virar la nueva página en las relaciones con el hemisferio, una que no sea de socios «senior» y socios «junior».

Sus declaraciones, incluyendo su «absoluta oposición» al derrocamiento violento de los líderes elegidos del hemisferio, tranquilizará a Evo Morales y Hugo Chávez, entre otros.

El lenguaje corporal y la química entre él y los demás dirigentes parecían buenos.

Ahora, queda la expectativa para ver si sus palabras se conviertan en hechos.

A pesar de la ausencia de Cuba, durante la Cumbre se hizo evidente que el Presidente Obama y el Presidente Castro están cantando el mismo himno en lo que se refiere al diálogo. EE.UU. ha abandonado implícitamente su fracasada política de buscar un cambio de régimen en Cuba. La disposición al diálogo implica el reconocimiento de facto de la Revolución Cubana.

La Habana, por su parte, ha aceptado incluir los derechos humanos y los presos políticos en la agenda. Así, los últimos obstáculos a las negociaciones parecen haber sido eliminados.

Los líderes de América Latina y Caribe, por su parte, han demostrado que su deseo de mejorar sus relaciones con Washington no plantea a cualquier precio. No iban a firmar una declaración aceptable para los Estados Unidos, mas no para ellos.

Sin embargo, se han reunido con Barack y se han mirado a los ojos. Han estrechado la mano, intercambiaron saludos cordiales, incluso hablando en el idioma del otro. «I want to be your friend» dijo Chávez a Obama. ¿Cómo estás? Obama le preguntó a Chávez.

Y Caricom ahora puede esperar por lo menos que sus preocupaciones sean oídas en la Casa Blanca.

Todo esto es sin duda un gran cambio frente al largo invierno de los años de Bush.
Que no vuelvan nunca más. (Traducción ALAI)

– Norman Girvan es investigador en el Graduate Institute of International Relations de la University of the West Indies, a St. Augustine, Trinidad y Tobago. http://www.normangirvan.info/