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Por un mecanismo de desarrollo realmente limpio

Abr 30 2009

Por Julio Godoy

BERLÍN, abr (Tierramérica ) – El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) previsto en el Protocolo de Kyoto sobre cambio climático «debería ir más allá de la pura compensación» y producir «un beneficio atmosférico neto», sostiene Lambert Schneider, experto del Instituto de Ecología Aplicada de Alemania.

El MDL permite a los países industriales invertir en proyectos para abatir emisiones de gases de efecto invernadero en naciones pobres, como alternativa más barata a una reducción real y certificada de los gases que arrojan desde sus propios territorios.

Quien reduce dióxido de carbono en el país pobre «vende» a quien paga por ese proyecto desde el país rico permisos (créditos de carbono) para emitir en la misma proporción.

Pero esos proyectos deben ser adicionales: su reducción neta de gases invernadero tiene que ser mayor a las reducciones que ocurrirían sin esa iniciativa, solamente posible en el marco de los beneficios del MDL.

Esa «adicionalidad» es un desafío, sostiene Schneider. Sin ella «el efecto neto global sería un amento de las emisiones» de gases contaminantes.

En la práctica, «es muy subjetivo» juzgar si un proyecto es ‘adicional’, y por tanto se han aprobado varios muy dudosos, agregó Schneider, autor de una evaluación crítica del MDL y miembro del panel metodológico de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la evaluación de ese mecanismo.

TIERRAMÉRICA: ¿Cree que hubo algún avance sustancial hacia la conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Copenhague, destinada a sellar un nuevo pacto para frenar ese problema ambiental?

LAMBERT SCHNEIDER: Las negociaciones progresaron. Las partes ahora discuten propuestas más concretas para llegar en diciembre a un acuerdo en Copenhague. Todavía hay muchos puntos de vista diferentes sobre asuntos clave, y el tiempo se está agotando.

TIERRAMÉRICA: La reducción de emisiones que ofrecen los países industriales están bastante lejos de las recomendaciones científicas. Y las naciones en desarrollo necesitan apoyo financiero para lanzar políticas efectivas de reducción. Con la recesión económica mundial, el combate al cambio climático podría parecer un obstáculo a la superación de la crisis.

LS: La crisis económica también podría ser una oportunidad para abordar el cambio climático. Los programas públicos para reconstruir la economía podrían centrarse en medidas que reduzcan emisiones de gases, como promover energías renovables, mejorar la eficiencia energética, instalar sistemas de transporte bajos en carbono.

TIERRAMÉRICA: Un pacto que suceda al Protocolo de Kyoto a partir de 2012 enfrenta varios problemas. Uno de ellos es la participación de los principales emisores de gases invernadero, Estados Unidos y los países emergentes, como China e India. ¿Hay algún plan para que ellos se sumen?

LS: El nuevo gobierno de Estados Unidos está adoptando una posición constructiva, aunque todavía no está clara su postura sobre muchos temas. Para que Estados Unidos participe es importante llegar a un acuerdo justo para compartir la carga entre las economías más avanzadas.

China e India quieren que las naciones industriales asuman objetivos ambiciosos y los apoyen en la limitación de sus emisiones.

TIERRAMÉRICA: La reducción de gases invernadero prevista en el Protocolo de Kyoto hasta ahora no se ha cumplido. Al contrario, siguen creciendo. ¿Por qué?

LS: Algunos países están en camino de cumplir sus compromisos de Kyoto, mientras otros deben intensificar sus esfuerzos. Una deficiencia del Protocolo es que la mayoría de los países de Europa oriental recibieron permisos de emisión por volúmenes mucho mayores de los que generaban. Entonces, esos derechos excedentarios terminaron vendidos a naciones que no cumplen sus obligaciones de limitar sus emisiones.

TIERRAMÉRICA: En su investigación, concluyó que el MDL fue un éxito comercial de resultados ambientales insatisfactorios.

LS: Hay varios problemas. El desafío más importante es la cuestión de la «adicionalidad»: un proyecto debe demostrar que sólo puede ser implementado por el incentivo de la venta de créditos de carbono del MDL. De lo contrario, las reducciones de contaminación se llevarían a cabo igualmente, pero los créditos permitirían al país industrial elevar sus emisiones. El efecto neto global sería un amento de gases invernadero.

En la práctica, es muy subjetivo juzgar si un proyecto es adicional, y por tanto se han aprobado varios cuya adicionalidad es muy dudosa.

Otro problema es el desempeño de los verificadores independientes. El Consejo Ejecutivo del MDL –la institución de la ONU que regula el mecanismo– identificó serias fallas. Al mayor verificador se le suspendió su acreditación por un tiempo, y muchos proyectos aprobados por esos verificadores no superaron la evaluación del Consejo Ejecutivo.

Una tercera limitación es que los beneficios del desarrollo sustentable asociados a muchos proyectos de MDL son relativamente bajos.

TIERRAMÉRICA: El MDL parece entonces una herramienta perversa: bajo la premisa de que ayudaría a abatir los gases invernadero ha dado lugar a negocios millonarios, pero desde el punto de vista ambiental es un juego se suma cero.

LS: No hay nada malo en hacer dinero reduciendo emisiones, al contrario. El mercado de carbono les dice a quienes toman decisiones: abatir la contaminación de esta forma ahorra costos.

Pero es claro que la compensación es una herramienta limitada. Por cada tonelada de gas que se elimina en un país en desarrollo puede emitirse una tonelada más en un país industrializado. En este aspecto, el MDL es un juego de suma cero para la atmósfera.

TIERRAMÉRICA: ¿Se puede reformar el MDL o hay que eliminarlo?

LS: Es necesario reformarlo. Primero que nada, debería ir más allá de la mera compensación. Por ejemplo, por dos toneladas de reducciones de emisiones en un país en desarrollo, un país industrializado sólo podría tener permitido aumentar sus emisiones en una tonelada. Así habría un beneficio atmosférico claro.

Segundo, necesitamos reglas más objetivas para evaluar qué proyectos deben ser aprobados. Hay que asegurarse de no acreditar proyectos que se harían de todos modos sin MDL, y que se prioricen iniciativas con claros beneficios de desarrollo sustentable. Tercero, necesitamos incentivos más fuertes para que los verificadores evalúen minuciosamente los proyectos. Esto se consigue si la ONU les paga sus salarios, y no las entidades que reciben los créditos de carbono. A largo plazo, el MDL debería ser reemplazado por esquemas de comercio de emisiones que funcionen en los países en desarrollo más avanzados.

* Este artículo fue publicado originalmente el 25 de abril por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. (FIN/2009)