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\»Nuestra extrema pobreza es secular\»

May 22 2009

IPS entrevista al presidente de Timor Oriental, José Ramos-Horta

DILI, may (IPS) – Siete años después de haber logrado su independencia tras casi cinco siglos de dominio extranjero, Timor Oriental continúa a paso seguro la orgullosa construcción de su futuro, no obstante el pesado fardo de una pobreza endémica secular.

Fueron 460 años de colonialismo portugués y un cuarto de siglo de ocupación del poderoso vecino indonesio. Los siete años de independencia no significan «que fueron resueltos los problemas de la extrema pobreza, que viene de siglos», dijo en entrevista a IPS el presidente de Timor Oriental, José Ramos-Horta.

Desde que la más lejana posesión oriental portuguesa declaró unilateralmente su independencia el 28 de noviembre de 1975 hasta su reconocimiento internacional el 20 de mayo de 2002, Ramos-Horta fue una figura central de la resistencia.

Incansable defensor de la causa de su país en todos los escenarios internacionales desde 1975 a 1999, Ramos-Horta recibió en 1996 el premio Nobel de la Paz en conjunto con el arzobispo católico de Dili, Carlos Filipe Ximenes Belo.

En ese entonces, el galardón fue considerado un reconocimiento a su perseverancia en la denuncia del mayor genocidio proporcional a la población de un país registrado en el siglo XX: un tercio de los 660.000 timorenses orientales fueron víctimas mortales de las tropas de ocupación enviadas por Indonesia.

Ramos-Horta nació el 26 de diciembre de 1949 en Dili, así como otros 10 hermanos suyos resultantes de la unión de una timorense y un sargento de la marina portuguesa.

El padre del ahora presidente había sido relegado a esa la lejana colonia por haber participado en 1936 en un levantamiento de suboficiales de la flota contra el dictador Antonio de Oliveira Salazar, fundador del régimen corporativista portugués que se extendió de 1932 hasta 1974, cuatro años después de su muerte.

Con sólo 25 años, Ramos-Horta fue nombrado canciller de la efímera República Democrática de Timor Oriental, proclamada el 28 de noviembre de 1975 y disuelta por los indonesios al invadir la ex colonia lusa el 7 de diciembre de ese año.

La invasión le sorprendió en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, donde se encontraba para presentar a su nuevo país.

Desde entonces nunca abandonó la diplomacia, representando en el exterior al líder de la resistencia, el ex presidente (2002-2007) y actual primer ministro, José Alexandre «Xanana» Gusmão.

El 9 de mayo de 2007 venció a Francisco Guterres en las elecciones presidenciales para reemplazar a Gusmão, su amigo y compañero de lucha de siempre, con una cómoda mayoría de de votos.

El desafío es grande para Ramos-Horta, el líder consensual de los actuales 1,1 millones de habitantes de este pequeño país de 18,900 kilómetros cuadrados, que ocupa la mitad oriental de la principal isla del archipiélago malayo, situada entre el sudoeste asiático y el Pacífico sur, a 270 millas náuticas de Australia y que hace frontera con el Timor Occidental indonesio.

IPS: La economía de su país, que registra un ingreso de 600 dólares por habitante, se ha basado tradicionalmente en el cacao, café, clavo de olor y coco, pero en los últimos años fueron encontradas vastas reservas de petróleo y gas natural.

JOSÉ RAMOS-HORTA: En el campo económico, Timor Oriental registró en 2008 uno de los mejores desempeños del mundo, con 12,5 por ciento de crecimiento real, no petrolífero.

Es obvio que un crecimiento económico por si solo no significa que han sido resueltos los problemas de la extrema pobreza que tiene siglos. Sin embargo, insisto que nuestro crecimiento económico de 2008 tuvo como base la agricultura, que mejoró con buenas lluvias y aumento de la producción de café.

IPS: El petróleo, ¿juega un papel importante en el proceso de acabar, o al menos reducir, la extrema pobreza?

JRH: Si, los ingresos del petróleo y gas natural nos permiten invertir más en los pobres, algo que siempre defendí, como por ejemplo, hacer «cash transfers» (transferencias de dinero) directo de 20 dólares por mes, cada seis meses, para los más ancianos y vulnerables, veteranos de la lucha de resistencia, viudas, huérfanos y otros afectados por la pobreza.

Ya en 2007 conseguimos un crecimiento económico de ocho por ciento, unos meses después de la crisis política de 2006 que provocó la contracción de nuestra economía para debajo de cero. Pienso que es posible continuar registrando un crecimiento del orden de 10 por ciento en 2009.

IPS: La ayuda a los más pobres se traduce inevitablemente en un incremento del gasto público…

JRH : En esta etapa de nuestro desarrollo es fundamental apoyar a los más vulnerables, pero, sí, en efecto, en 2010 vamos a tener que ser más prudentes con el gasto público.

IPS: Tras la crisis de 2006 se instala un clima da casi guerra civil por las posturas irreconciliables de los entonces presidente Gusmão y primer ministro Mari Alkatiri, quien renunció. Allí usted apareció como la única persona de consenso. Pasados tres años, ¿piensa haber logrado la estabilidad?

JRH: En el plano político, el gobierno de la Alianza de la Mayoría Parlamentaria (AMP) de cinco partidos, dirigido por el primer ministro Xanana Gusmão, que completará dos años de ejercicio en agosto, se ha revelado bastante sólido, a pesar de ser una coalición amplia y dispar, de gestión siempre difícil.

El Fretilin (Frente Revolucionária de Timor-Leste Independente o Frente Revolucionario de Timor Oriental Independiente, presidido por Alkatiri) ha sido una oposición fuerte, aguerrida, nunca dando treguas al AMP.

El primer ministro, en conversaciones conmigo, ha elogiado ese papel del Fretilin, vital para nuestra democracia y crucial para fiscalizar la acción gubernamental, para trabar los excesos.

IPS: ¿Y en cuando a la seguridad?

JRH: En este aspecto, Timor Oriental está en paz. Existe mucha tranquilidad en los barrios y en las calles en todos los distritos. A título de ejemplo comparativo, cito con base en datos de la ONU que en términos de índice de criminalidad, en 2008, el país registró 169 casos de asalto no grave por cada 100.000 personas, mientras que el promedio mundial fue de 250.

Esos son porcentajes bastante superiores a los registrados en Estados Unidos, con 795 casos, y Australia con 796. El año pasado, se registraron tres homicidio por cada 100.000 habitantes, frente a seis en Estados Unidos.

No es por un acaso que un reciente estudio de opinión con muestras recogidas en todo el país realizado por el International Republican Institute, resultó con un índice de 79 por ciento de aprobación al primer ministro.

En el plano político y de seguridad hemos conseguido estabilizar la situación en general, a pesar de que admitimos que nuestras instituciones y cultura política aún son muy frágiles.

IPS: Timor Oriental fue ocupado 24 años por Indonesia, obligada a retirarse por una fuerza militar internacional en agosto de 1999. Australia siempre apoyó la invasión y Portugal colonizó y poco desarrolló su país por 460 años. ¿Cómo son hoy las relaciones con esos tres países?

JRH: Nuestras relaciones con Indonesia son ejemplares. No podían ser mejores. Con Australia también son óptimas. Tenemos estos dos vecinos, diferentes, sí, pero ambos poderosos, con los que hemos logrado manejar buenas relaciones basadas en una política realista, pragmática, intentando siempre consolidar nuestros intereses nacionales.

Portugal es un capítulo aparte. Son relaciones especiales fundadas en siglos de historia, pero también basadas en los últimos 30 años, en los cuales ese país fue el que más nos apoyó y hoy continúa siendo uno de nuestros mejores amigos.

Portugal está muy presente en Timor Oriental, no sólo por los evidentes lazos afectivos, como también en forma de importantes apoyos concretos, siendo por ser uno de los mayores asociados en materia de desarrollo, así como el las áreas de defensa y de seguridad.

IPS: Sin embargo, en el propio Portugal se escuchan con frecuencia voces críticas sobre el abandono secular de Lisboa a la más maltratada de sus entonces colonias…

JRH: Timor no ha tenido una historia fácil, pero, a pesar de todo, de Portugal guarda los mejores recuerdos.

Es que al hacer un balance, lo poco que Timor Oriental ha tenido de riqueza espiritual, moral y religiosa se lo debe a esos misioneros que crearon raíces en esa lejana isla bastarda.

Es verdad que el Estado poco hizo a lo largo de siglos, pero un país no es sólo un Estado. Es también la gente común, que aquí se instaló y formó familias mestizas, es la Iglesia Católica, que fundo nuestras más bellas y mejores escuelas.

IPS: Ya han pasado más de un año desde el atentado contra su vida, el 11 de febrero de 2008. El haber sobrevivido, ¿incrementó más aún su conocida religiosidad?

JRH: Sobreviví al asesinato porque Dios quiso que yo viviese para continuar sirviendo a este nuestro sufrido pueblo. Las cicatrices físicas están allí, visibles, pero no siento ningún rencor en relación a los que quisieron hacerme mal.

Puedo parafrasear a Cristo cuando moría en la cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

IPS: Y los motivos del atentado continúan por esclarecer…

JRH: Es verdad. En realidad, hasta hoy nadie ha logrado encontrar una explicación coherente para lo que hicieron. El que me disparó, Marcelo Caetano, el presunto asesino, confesó llorando que fue él, diciendo que estaba trastornado.

En fin, estoy vivo, de buena salud, camino casi todos los días entre cinco y 10 kilómetros, no me canso y continúo de igual espíritu: abierto a todos, pequeños y grandes, con mucha alegría de vivir. (FIN/2009)