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Víctima y victimario contra bombas atómicas

May 25 2009

Entrevista a HIROTSUGU TERASAKI de Soka Gakkai Internacional

NUEVA YORK, may (Thalif Deen – IPS) – Estados Unidos, el único país en lanzar un ataque militar con armas nucleares, y Japón, el único que lo ha sufrido, tendrán que tomar la iniciativa para crear una convención internacional que prohíba todo armamento atómico, dijo un histórico activista por el desarme.

La asociación budista Soka Gakkai Internacional (SGI), con sede en Tokio, con más de 12 millones de miembros en 192 países, planea intensificar su campaña global para la abolición de las armas nucleares.

La campaña, que comenzó en 1957, tomó nuevo impulso luego de la declaración pública del presidente estadounidense Barack Obama en Praga el mes pasado de que su país «tomaría pasos concretos hacia un mundo sin armas nucleares».

«El presidente Obama por primera vez claramente encaró la responsabilidad moral de Estados Unidos, el único país que ha usado armas nucleares», dijo el director ejecutivo de la Oficina de Asuntos de Paz de SGI en Tokio, Hirotsugu Terasaki.

Durante una visita a Nueva York para participar de una reunión del comité preparatorio de la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 2010, afirmó: «Como el único país que ha sufrido el uso de armas nucleares, creo que Japón debe responder a esto reafirmando su propia responsabilidad ante el futuro de la humanidad»..

IPS: ¿Está el mundo más cerca de un desarme que antes, particularmente en el contexto de la administración de Obama?

HIROTSUGU TERASAKI: La reciente declaración del presidente Obama es un muy bien recibido llamado para la concreción de un mundo sin armas nucleares. Esto ha generado un importante ímpetu para la abolición de los arsenales, que ahora está siendo debatida con gran seriedad en una atmósfera nueva y diferente.

Ahora hay una real oportunidad de cambiar la corriente de la historia. En estos momentos, lo más importante son metas claras y acciones firmes con base en un sentido de esperanza. Cuando un mal social ha continuado por mucho tiempo, un cierto sentido de impotencia y resignación comienza a infectar la mente de las personas.

Para hacernos libres de esto, es fundamental que la gente recupere un sentido de esperanza y confianza, la creencia de que podemos lograrlo si lo intentamos. Cuando hay una transformación en la conciencia de la llamada gente común en todo el mundo, esto acelera el progreso hacia la abolición nuclear, generando el momento oportuno que ningún gobierno puede resistir.

IPS: ¿Cuánta confianza tiene en que las otras grandes potencias nucleares, específicamente China, Gran Bretaña, Francia y Rusia, cooperen con Obama para reducir el papel de las armas nucleares en sus estrategias de seguridad nacional y para poner fin a los ensayos atómicos?

HT: Hay numerosos ejemplos de metas alcanzadas que al principio parecían completamente imposibles. Podemos retrotraernos a la abolición de la esclavitud en el siglo XIX. En los años 90, vimos la firma de un tratado prohibiendo las minas terrestres y, más recientemente, el Proceso de Oslo produjo un acuerdo contra las bombas de racimo. Cada uno de estos había sido antes rechazado como un ideal inalcanzable, pero al final todos fueron concretados. De la misma manera, tengo confianza en que podemos prohibir las armas atómicas.

IPS: ¿Está cerca de la realidad hoy la creación de una convención internacional contra arsenales nucleares?

HT: Cuando se trata de empoderar a la gente, un elemento clave es establecer metas firmes y fácilmente alcanzables. En este sentido, es vital que trabajemos hacia una Convención sobre Armas Nucleares, que las prohíba por completo.

Ciertamente espero que Estados Unidos y Rusia negocien profundas reducciones de sus arsenales atómicos para fines de este año. Pero, desde mi punto de vista del ciudadano promedio, la existencia de una sola arma nuclear significa que hay posibilidad de que sea usada, con efectos absolutamente devastadores.

Es por esto que necesitamos lograr una completa abolición. Tenemos que avanzar y simplemente apuntar a prohibir las armas más inhumanas de todas. Una convención aclararía los imperativos morales y serviría como algo en que las personas se pueden apoyar.

IPS: ¿Cuáles son las reales perspectivas de que los países nucleares acepten un tratado así?

HT: Aquí, otra vez, muchos dirán que esta meta es irreal, que los países que poseen armas nucleares no aceptarán un tratado prohibiendo arsenal atómico, pero la adopción de un tratado así, aun sin una plena participación al principio, podría cambiar fundamentalmente el clima político.

Establecería la inaceptabilidad moral de estas armas. Pondría un estigma sobre las armas nucleares, para que los estados vean que no es algo que dé prestigio nacional, sino que detrae su posición en la comunidad mundial.

No podemos subestimar el significado que tendría que países que ahora poseen armas nucleares renuncien a su enorme poder destructivo y disuasivo.

Esta opción, que se aplica igualmente a países que se refugian bajo el poder nuclear de otros, sería una prueba irrefutable de que, como especie, los seres humanos no deben ser siervos de las tecnologías que nosotros mismos hemos inventado. No puedo pensar en otra meta más clara y esperanzadora que ésta.

IPS: ¿Cuál es la estocada de su campaña antinuclear?

HT: En agosto de 2006, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, hizo un llamado a la acción al pueblo del mundo para la abolición. En septiembre de 2007, la SGI lanzó la iniciativa Década del Pueblo para la Abolición Nuclear.

A través de exposiciones, vídeos y sitios web, estamos trabajando para desarrollar herramientas para el alcance del público internacional y para la educación que, esperamos, inspire y dé más poder a la gente y a la sociedad civil como un todo.

Sentimos que es imperativo que la población mundial y la sociedad civil puedan asumir el liderazgo para garantizar una base popular para exigir la abolición nuclear y hacer que se oiga por los políticos.

La mayoría de las personas no aceptan la necesidad de seguir vertiendo enormes recursos financieros y técnicos para desarrollar, desplegar y mantener armas cuyo único propósito es una masacre indiscriminada.

Desde la perspectiva de las personas en sus necesidades de «seguridad humana» –cosas como agua, alimentos seguros y atención médica­no hay mayor locura que fabricar y mantener arsenales nucleares. Tengo confianza de que cuanto más personas sean concientes de esta realidad de las armas atómicas, más firmemente las rechazarán. (FIN/2009).