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Karl Marx – Una temporada en el purgatorio

Ago 31 2009

Por Mário Soares (*)

LISBOA, Ago (IPS) En la temporada estiva europea es habitual que las casas editoras publiquen libros olvidados, biografías, literatura sobre viajes y turismo y que las grandes revistas lancen números especiales con sentido retrospectivo y al mismo tiempo de actualidad.

Así lo ha hecho la revista francesa Le Point con un número dedicado a Karl Marx, sobre lo que realmente escribió, como su pensamiento ha sido manipulado, su historia personal y la influencia que ha ejercido en el pasado y en el presente.

Es un cuaderno de ciente veinte páginas, escrito por grandes economistas, politólogos, sociólogos e historiadores, con sentido polémico, desde diversos ángulos políticos e ideológicos y con extremo rigor y claridad, que no han sido siempre las características de Marx sea como economista, sea como filósofo neo-hegeliano.

Durante mi juventud, entre 1942 y 1949, antes de militar en el socialismo, yo fui comunista y durante esos años -y también después- me he considerado un marxista. Pero nunca logré leer El Capital, pese a que tengo dos ediciones de su obra máxima, una en portugués de Brasil y otra en francés, como tampoco otros libros y ensayos de enfoque filosófico o de teoría económica de Marx. En cambio leí el célebre Manifiesto Comunista escrito por Marx en colaboración con Frederick Engels y sus obras de historia como «El 18 Brumario de Luis Bonaparte» y, obviamente la Cartilla Marxista de Jean Paul Sartre y prólogo de Vergilio Ferreira que circulaba en Portugal hacia el fin de la II Guerra Mundial, cuando estaba de moda hablar del marxismo-leninismo, de Marx, de Engels, de Lenin y de Stalin, y mucho más tarde de Mao Tse Tung, que a mí nunca me convenció. Dicho sea de paso, entre todos esos textos, los escritos de Stalin, a quien entonces se consideraba el padre de los pobres, destacaban entre los más claros y lineales.

Como es bien sabido, Marx ejerció una influencia profunda en el movimiento obrero y revolucionario en los siglos XIX y XX, a pesar de haber muerto en marzo de 1883. Esto se debe en parte a que el pensador alemán fue la referencia fundamental de Vladimir Lenin. no obstante lo lejano que estaba de Marx por el culto de la violencia y la exterminación de sus enemigos y de figuras más humanistas como Karl Kautsky, Eduard Bernstein, Gheorghi Plekhanov, León Trosky y Antonio Gramsci. Para no hablar de la distancia entre la doctrina de Marx y Mao Tse Tung, Ho Chi Minh y tantos otros.

Curiosamente, hace unos veinte años, con la caída del Muro de Berlín y el colapso del colosal embuste que resultó ser la Unión Soviética, la figura de Marx pareció descender al purgatorio, si no al mismo infierno. Paralelamente, emergía con fuerza el neoliberalismo, se propagaba la teoría del fin de las ideologías, se postulaba el achicamiento al mínimo posible del Estado y los valores humanistas se reemplazaban por el culto del dinero y la hegemonía del mercado.

Hasta que sobrevino la crisis económica iniciada en el 2008 y aún en curso, que significó el canto del cisne del neoliberalismo y que entre otras novedades parece estar rescatando del purgatorio a Marx, que en verdad no era un creyente y, en la línea del filósofo e historiador alemán Ludwig Feuerbach, pensaba que Dios es una creación humana.

Que existe un nuevo interés hacia Marx lo demuestran las distintas obras sobre su persona y su pensamiento que se han publicado recientemente -como la de Jacques Attali «Marx y el Espíritu del Mundo»- así como numerosas universidades europeas y estadounidenses que vuelven a considerarlo en sus estudios.

¿Por qué? Porque si es indudable que esta gran crisis no pondrá fin al capitalismo -pero sí al capitalismo financiero-especulativo, sin valores éticos- lo mismo se puede decir del socialismo democrático. No ha perdido nada de su validez el «socialismo de rostro humano» que se oponía como alternativa al totalitario antes de la caída del Muro de Berlín, rico de valores democráticos, humanistas y éticos que Marx nunca renegó en su obra no obstante haber preconizado la dictadura del proletariado y la lucha de clases en un sentido diferente al que posteriormente se le ha atribuido. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.