General

Perestroika para Occidente

Ago 13 2009

Por Mijail Gorbachov (*)

Años atrás, cuando la Guerra Fría se acercaba a su fin, les dije a mis colegas líderes mundiales: el mundo está a punto de vivir grandes acontecimientos, y frente a los nuevos desafíos todos debemos cambiar, tanto ustedes como nosotros. En general, la reacción fue un silencio cortés pero escéptico.

En estos últimos años, en mis giras de conferencias por los Estados Unidos ante públicos universitarios y grupos empresarios, muchas veces les dije a los oyentes que los estadounidenses necesitan su propio cambio -una perestroika, no como la de mi país, sino una perestroika estadounidense-, y la reacción fue considerablemente distinta.

Es más evidente que nunca la necesidad de una perestroika de mayor alcance para los Estados Unidos y para Europa. Hacia fines de 1986, nos pareció evidente, tanto a mis seguidores como a mí, que era necesario el reemplazo de los componentes del sistema. Optamos por elecciones libres, pluralismo político, libertad de religión y una economía con competencia y propiedad privada. Nos propusimos efectuar estos cambios de una manera gradual y sin derramar sangre. Cometimos errores. Decisiones importantes se tomaron demasiado tarde y no fuimos capaces de concluir nuestra perestroika. Pero la perestroika ganó porque llevó al país a un punto a partir del cual no se podía volver al pasado.

En Occidente, la caída de la Unión Soviética fue vista como una victoria total, una prueba de que Occidente no tenía que cambiar. El Consenso de Washington, dogma de los mercados libres, la desregulación y los presupuestos equilibrados a cualquier costo, fue impuesto al resto del mundo.

Pero después sobrevino la crisis de 2008 y 2009, y fue evidente que el nuevo modelo occidental era una ilusión que benefició esencialmente a los muy ricos.

La crisis global actual demuestra que los líderes de las mayores potencias, sobre todo los Estados Unidos, habían pasado por alto las señales de que requerían una perestroika. El resultado está a la vista.

(*) Ultimo líder de la ex URSS. Artículo publicado en «Biácora» de Montevideo.