General

Es la hora de exigir resultados

Mar 30 2011

Manuel Manonelles*

El Parlamento Europeo aprobó, a principios de marzo, una resolución que pedía la introducción de un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales (ITF), en el marco de una batería de propuestas en favor de fórmulas innovadoras de financiación.

Una propuesta que no sólo ayudaría a recaudar importantes sumas de nuevos fondos (se habla de hasta 200.000 millones de euros anuales a nivel global), sino que también serviría para reducir las actividades de carácter especulativo, ya que la gran mayoría de las transacciones financieras internacionales que se llevan a cabo -especialmente en el comercio de divisas- no están vinculadas a la economía productiva, sino que responden exclusivamente a actividad especulativa.

Esta resolución, que contó con un amplio apoyo multipartidista -la totalidad del grupo socialista europeo, pero también el apoyo mayoritario del grupo popular, liberal y verde- pidió a la Unión Europea (UE) que lidere el proceso de introducción de esta tasa, incluso en el supuesto que los países de la UE tuvieran que hacerlo inicialmente solos, como un primer paso hacia un impuesto de carácter global.

La propuesta va totalmente en la línea que desde el Foro Ubuntu y otras instituciones (como la Confederación Internacional Sindical u otras de la sociedad civil) hace tiempo que defiende y propone, y que se concretaría especialmente con la implementación de lo que tradicionalmente se ha conocido como la “Tasa Tobin”. Es decir, un pequeño impuesto -de sólo el 0,005%- sobre las transacciones internacionales de divisas como nueva fuente de financiación al desarrollo complementaria a otras fuentes ya existentes (como la Ayuda Oficial al Desarrollo). Es importante tener en cuenta que el ámbito de la compraventa internacional de divisas es el que ha sido identificado por los expertos como uno de los más especulativos dentro del sector financiero. Se calcula que actualmente más del 90% de su actividad es especulativa y que, por lo tanto, menos del 10% responde a necesidades de divisas de la economía real.

En los próximos meses estas propuestas estarán en la agenda de reuniones del más alto nivel como las próximas reuniones del G-20 en Neuville y Cannes, entre otras. Esto habrá sido posible gracias al trabajo que hemos llevado a cabo durante años desde la sociedad civil, empezando por organizaciones como ATTAC, y continuando con las múltiples campañas que se están realizando en estos momentos, como la “Campaña para la Tasa Robin Hood” y otras con las cuales estamos en contacto y trabajamos. Pero también se debe en parte al trabajo que en los últimos cinco años ha realizado el “Grupo Piloto sobre Financiación Innovadora para el Desarrollo” que, liderado por un grupo de países (entre ellos Francia, Brasil, Chile, Japón o España), y en interacción con la sociedad civil, ha conseguido hacer avanzar esta iniciativa dentro de la agenda política internacional.

Es más, las conclusiones de la reunión en Bruselas de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Zona Euro del día 11 de marzo, incluyeron en su punto nº8 la necesidad de trabajar en esta dirección.

Es, por lo tanto, el momento para la acción y para exigir resultados. Es un momento que requiere de la máxima movilización de la sociedad civil, pero también del mundo académico y de todos aquellos actores que están realmente comprometidos (parlamentarios, municipios, asociaciones de todo tipo, etc.) en alcanzar esta meta clave para aquellos que creemos que los Objetivos de Desarrollo del Milenio aun son factibles como paso hacia un mundo mucho más justo y digno.

*Director del Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil, Foro Ubuntu y de la Fundación Cultura de Paz – Barcelona