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Unión Africana en deuda con Libia

Mar 23 2011

Por Thandi Winston

CIUDAD DEL CABO, 23 mar (IPS) – Los tres países africanos que integran el Consejo de Seguridad de la ONU, Gabón, Nigeria y Sudáfrica, votaron a favor de la resolución 1973 que impuso una zona de exclusión aérea en Libia, pero un coro de críticas regionales ha acompañado los ataques aéreos que comenzaron el sábado 19.

Antes de que se aprobara la resolución del 17 de marzo –destinada a frenar los ataques a civiles perpetrados por las fuerzas del régimen libio de Muammar Gadafi– la Unión Africana (UA) mantuvo un notorio silencio acerca del alzamiento popular que comenzó un mes atrás en ese país.

Las fuerzas del líder libio, que gobierna desde 1969, están acusadas de ataques contra civiles que han causado cientos de muertes.

Pero en un comunicado divulgado el domingo 20, un día después de que comenzaran las acciones militares internacionales contra las instalaciones aéreas de Gadafi, el Grupo Ad Hoc de Alto Nivel sobre Libia de la UA sostuvo que se oponía a cualquier intervención extranjera en ese país del norte de África.

«Nuestro deseo es que se respete la unidad y la integridad territorial de Libia, y que se rechace todo tipo de intervención militar foránea», dijo el Grupo tras reunirse en la capital de Mauritania, Nuakchot.

El Grupo se conformó en la última reunión del Consejo de Paz y Seguridad de la UA en Addis Abeba, y lo integran la República del Congo, Mali, Mauritania, Sudáfrica y Uganda.

«La situación en África del Norte requiere acción urgente y se puede hallar una solución africana», indicó el presidente de Mauritania, Ould Abdel Azia.

La operación Odisea al Amanecer, el asalto militar conducido por Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, ha despertado críticas desde Rusia hasta Turquía e inclusive de la Liga de Estados Árabes, que había reclamado la imposición de una zona de exclusión de vuelos.

El argumento es que los ataques han ido más allá de lo necesario para aplicar la resolución de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Martin Nesirky, portavoz del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, confirmó que Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Italia y Qatar le habían enviado cartas estableciendo su intención de atacar el lugar de residencia de Gadafi si sus fuerzas seguían avanzando sobre la ciudad nororiental de Bengasi, bastión de los rebeldes.

Las críticas de la UA «reflejan confusión y muestran cómo aplaza las decisiones», opinó Paul-Simon Handy, director del Institute for Security Studies, con sede en Pretoria.

«A veces sus expectativas son demasiado altas. Es un organismo que depende de otros cuerpos regionales para sustentar sus acciones», dijo Handy a IPS.

Cuando no existe una voz poderosa de un organismo regional importante, a la UA le cuesta adoptar una posición firme, explica Handy. «En el caso de Costa de Marfil, el organismo se apoyó en la conducción y las decisiones de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental. Y no vemos que eso exista en África del Norte».

El analista político y bloguero keniata Onyango Oloo es menos generoso. «La UA es tan buena como lo son sus miembros y esperar una respuesta avanzada de ella es ambicioso», dijo a IPS por teléfono desde Nairobi.

«No me sorprende la UA, pero me apena», agregó. Los ataques aéreos también están matando gente inocente y África debería ser inequívoca en su condena, sostuvo Oloo. «Esta es una invasión con fines petroleros», añadió, con referencia a la principal riqueza libia.

En un artículo para el periódico en línea Modern Ghana, Michael J. Bokor también criticó abiertamente la acción legitimada por la ONU. «La UA se opuso a cualquier acción militar extranjera. Pero desafortunadamente su voz no se escuchó. Libia ahora es un triste caso de diplomacia malograda».

«El hecho de que los promotores de la acción militar no respetaran la voz o la postura de la UA sobre la crisis libia deja un sabor amargo», añadió.

Pero Gabón, Nigeria y Sudáfrica votaron los tres a favor de la resolución, aprobada por 10 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y con cinco abstenciones, entre ellas las de China y Rusia, que tienen poder de veto.

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, pareció dar marcha atrás en declaraciones posteriores. «La resolución debería implementarse en su letra y espíritu por todos los miembros del Consejo de Seguridad», dijo el lunes 21.

«Las operaciones para imponer la zona de exclusión aérea y proteger a los civiles deberían limitarse a eso. No deben dañar o poner en peligro a los civiles que la misma resolución 1973 busca proteger», indicó Zuma.

Para Handy «la postura sudafricana es confusa. No se puede quejar de la resolución después de que la votó».

«La política exterior sudafricana ha sido errática en extremo, añadió.

Bantu Holomisa, líder de un pequeño partido opositor sudafricano, indicó que el llamado de Zuma al cese del fuego no se puede tomar en serio.

«Debería arreglar este enredo convocando una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para exponer sus preocupaciones, y condenando allí con firmeza la conducta bárbara de sus aliados occidentales», propuso Holomisa.

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, miembro del Grupo de Alto Nivel sobre Libia, tuvo palabras duras para los rebeldes del país del Magreb. «Me daría vergüenza tener el apoyo de aviones de guerra occidentales, porque los colaboracionistas de los intereses extranjeros nunca fueron buenos para África».

Oloo cree que la sociedad civil africana debería demandar acciones de los gobiernos. «Hay marchas de protesta en Nueva York, pero no en África. Debemos sumarnos a la voz mundial contra la acción bélica. Están muriendo civiles inocentes, hay que presionar a los gobiernos», dijo.

La Coalición Contra la Guerra de Sudáfrica convocó una protesta urgente este miércoles 23 en Ciudad del Cabo contra el «bombardeo imperialista y la invasión de Libia».

Mientras, Handy recomendó observar con cuidado la reunión que sostendrán dirigentes de la UA y la ONU este viernes 25 en Addis Abeba. Se necesitan respuestas, dijo. «¿Cómo proseguirán los hechos, y cuál es el propósito final de la intervención?». (FIN/2011)