General

El trío de la discordia

Ene 13 2012

Gian Paolo Accardo*

Editorial Presseurop

Algo se cuece en Europa. Estamos en los albores de algo nuevo porque las señales son inequívocas: el dúo “Merkozy”, que tomó las riendas de la zona euro desde que la crisis de la deuda amenazó la supervivencia de la moneda única, ha sido puesto en duda por el tercero en discordia.

Nombrado de forma urgente cuando Italia estaba al borde de la quiebra y amenazaba con arrastrar a la moneda única con ella, Mario Monti parece obstinado en devolver a Roma – la tercera economía de la zona euro – al lugar que ocupaba en Europa antes de que su predecesor le arrebatase la vida, el interés y la credibilidad.

Bien recibida por la prensa italiana, la llegada del excomisario europeo, que, al contrario que Silvio Berlusconi, goza de un notable prestigio en el extranjero, constituye una buena noticia en muchos aspectos. En primer lugar, porque la entente entre Berlín y París se regía más por la necesidad – reaccionar ante la crisis – que por la afinidad ideológica entre Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. En realidad, la canciller alemana y el presidente francés no han expuesto nunca una visión común sobre el futuro del euro o sobre una Europa susceptible de entusiasmar a sus socios y a los europeos en general. Muy al contrario, dan la impresión de orientarse de oídas.

Además, porque al ampliar de esta manera el “directorio” de Eurolandia, se sustenta sobre una representatividad algo mayor – y por tanto cuenta con más legitimidad, en caso de que la haya. En definitiva, por cuestiones de equilibrio, tal y como apuntó el economista Jean-Paul Fitoussi a raíz de la reciente reunión Sarkozy-Monti en París, Francia tiene a partir de ahora un aliado frente a una Alemania que, voluntaria o involuntariamente, predomina y que, hasta el momento, ha conseguido imponer a los socios su receta para salir de la crisis: disciplina y austeridad.

Al igual que Nicolas Sarkozy, Mario Monti considera que, en lo relativo a la austeridad, su país ha cumplido, y que ya ha llegado la hora de preocuparse por el crecimiento. La Unión, a través del Fondo de Estabilización Financiera y del Banco Central, está llamada a ser el motor y a Alemania se le invita a no ser un obstáculo en ese camino.

Una visión que comparten el resto de los países del sur de Europa, con España a la cabeza, y de los que el “Professore” se ha convertido en cierta manera en portavoz, concretamente cuando alerta a los alemanes del resentimiento que una excesiva rigidez por parte de Berlín podría provocar en estos países.

Pero el trío que se configura resulta igualmente frágil. Sarkozy se juega su reelección en abril, Merkel debe rendir cuentas constantemente ante una coalición que se está debilitando y Monti, que no ha sido elegido, se apoya sobre una mayoría heteróclita de la que una parte (empezando por los berlusconianos y la Liga Norte) no dudará en “desengancharse” de él si puede recuperar el poder. Le queda por tanto poco tiempo para sacar a Europa de la crisis, si es que es capaz de hacerlo. Por una vez, esto viene como anillo al dedo, porque la supervivencia del euro no puede esperar. 13 enero 2012

*Periodista italo-holandés nacido en Bruselas en 1969. Ha trabajado como redactor en Internazionale y en Courrier International y como corresponsal para la agencia de noticias italiana ApCom. Es redactor jefe adjunto de presseurop.eu

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