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Las elecciones del 0,0000063%

Feb 27 2012

Ari Berman *

Las elecciones del 0,0000063%. Sobre cómo la politica de los super ricos se convirtió en la politica estadounidense

En un momento en que se ha convertido en un cliché decir que Occupy Wall Street ha cambiado el diálogo político de la nación – al llevar la atención a la lucha del 99% – la política electoral y las elecciones presidenciales de 2012 están siendo definidas casi exclusivamente por el 1%. O, para ser más precisos, por el 0,0000063%. Esos son los 196 donantes individuales que han aportado casi el 80% del dinero recaudado por los súper PAC (comités de acción política) en 2011 dando 100.000 dólares o más cada uno.

Estos comités de acción política, engendrados por la decisión Ciudadanos Unidos de la Corte Suprema en enero de 2010, pueden reacuadar cantidades ilimitadas de dinero de personas, corporaciones o sindicatos con el fin de apoyar u oponerse a un candidato político. En teoría, los super PAC están legalmente prohibidos y no pueden coordinarse directamente con los candidatos, aunque en la práctica son sólo una extensión turbia de las campañas políticas, realizando todas las funciones de una campaña tradicional sin ningún tipo de rendición de cuentas.

Si 2008 fue el año del pequeño donante, cuando muchos expertos políticos (incluido yo) previeron que la fusión de las organizaciones de base y el activismo cibernético que transformaría la manera en que se hacía campaña, entonces el 2012 es «el año del gran donante», cuando un candidato es sólo tan bueno como la cantidad de dinero con el que cuenta su Super PAC. «En esta campaña, todo candidato necesita sus propios multimillonarios», escribió Jane Mayer en The New Yorker.

«Esto realmente es la venta de los Estados Unidos», afirma el ex candidato presidencial y ex presidente del Partido Demócrata, Howard Dean. «Hemos sido vendidos por cinco magistrados, gracias a la decisión de Ciudadanos Unidos». En realiad, nuestra democracia fue vendida al mejor postor hace mucho tiempo, pero en las elecciones de 2012 la explosión de los súper PACs ha hecho conciente al público de la asombrosa desigualdad en nuestro sistema político, al igual que el movimiento Occupy arrojó luz sobre la inequidad de la economía. Los dos, por supuesto, van de la mano.

«Vamos a derrotar el poder del dinero con el poder del pueblo», dijo Newt Gingrich, después de perder ante Mitt Romney en Florida a finales de enero. La personificación más pura del complejo industrial de los grupos de presión, Gingrich hizo esa declaración a pesar de que su candidatura está siendo apoyada por un súper PAC financiado por dos donaciones de 5 millones de dólares del magnate de los casinos de Las Vegas, Sheldon Adelson. Hubiera sido más divertido si las primarias presidenciales del Partido Republicano no fueran un caso de estudio de una contienda con abundante dinero y poca participación.

El Wesleyan Media Project informó recientemente de un aumento de 1.600% en los anuncios de televisión auspiciados por grupos de interés en este ciclo, en comparación con las primarias de 2008. Y Florida ha demostrado ser el real campo de la batalla de los súper PAC hasta el momento. Allí, el Super PAC de Romney, Restore Our Future, gastó más que el de Gingrich, Winning Our Future, por cinco a uno. Solo en la última semana de la campaña, Romney y sus aliados transmitieron 13.000 anuncios de televisión en Florida, en comparación con sólo 200 de Gingrich. Noventa y dos por ciento de los anuncios fueron sido de naturaleza negativa, con las dos terceras partes dedicadas a atacar a Gingrich, quien, irónicamente, fue un ferviente defensor de la decisión de Ciudadanos Unidos.

Con la excepción de la candidatura de Ron Paul y la sorpresiva victoria de Rick Santorum en Iowa -donde no gastó prácticamente nada, pero visitó todos los 99 condados del estado- los candidatos republicanos y sus súper Comités de Acción Política aliados han abandonado las campañas tradicionales y la politiquería de las bases. En su lugar, ellos han elegido gastar sus botines de guerra en la televisión.

Los resultados ya se pueden ver en las primeras elecciones primarias y asambleas electorales: una avalancha de dinero y un electorado desmovilizado. Es, sin duda, una coincidencia que, en comparación con 2008, la participación fue un 25% menor en Florida, y que, en esta ocasión, hasta el momento menos republicanos han votado en todos los estados, a excepción de Carolina del Sur. Según los científicos políticos Stephen Ansolabehere y Shanto Iyengar, los mensajes de TV negativos contribuyen a «una implosión política de apatía y retraimiento». El columnista de The New York Times, Tim Egan, ha llamado a esta era post-Ciudadanos Unidos «democracia en metanfetamina».

Las primarias del 0,01

En la actualidad hay más de 300 super PAC registradas con la Comisión Federal de Elecciones. La financiada por el mayor número de pequeños donantes pertenece a Stephen Colbert, que ha convertido su programa de televisión en un brillante comentario sobre la deformación del DEL escenario de los super PAC. La súper PAC satírica de Colbert, Americans for a Better Tomorrow, Tomorrow, ha recaudado más de $ 1 millón de 31.595 personas, entre ellas 1.600 personas que dieron $ 1 cada una. Considere esta una rara muestra de poder del pueblo en 2012.

Fuera de eso, los super PAC a ambos lados del pasillo son financiadas por el 1% del 1%. La súper PAC de Romney, Restore Our Future, fundada por el consejo general de su campaña de 2008, encabeza la manada, habiendo recaudado $ 30 millones, 98% de cuyos donantes dieron $ 25.000 o más. Diez millones de dólares provinieron de sólo 10 donantes que dieron 1 millón de dólares cada uno. Estos incluyen tres administradoras de fondos de cobertura y al republicano Bob Perry de Houston, principal financiador de Swift Boat Veterans for Truth cuyos calumniosos anuncios publicitarios de 2004 hicieron un excelente trabajo al destruir las perspectivas electorales de John Kerry. Sesenta y cinco por ciento de los fondos que vertidos en el super PAC de Romney en el segundo semestre de 2011 provinieron de los sectores financiero, seguros y bienes raíces, también conocidos como los culpables de la crisis económica de 2007-2008.

La campaña de Romney ha obtenido el doble de fondos que su super PAC, que es más de lo que podemos decir de Rick Santorum, cuya Super PAC – Red, White & Blue – ha recaudado y gastado más que el propio candidato. Cuarenta por ciento de los $ 2 millones que han entrado hasta ahora a Red, White & Blue provino de un solo hombre, Foster Friess, un multimillonario conservador administrador de fondos de cobertura y cristiano evangélico de Wyoming.

En la estela de las incomodas victorias de Santorum en Colorado, Minnesota y Missouri, el 7 de febrero, Friess le dijo al New York Times que había conseguido otro $ 1 millón para la súper PAC de Santorum de otro donante (sin nombre) y que aumentaría su propia donación, aunque no quiso decir en cuanto. Y no nos enteraremos sino hasta la siguiente divulgación de las infoamciones de campaña dentro de tres meses, momento en el cual es casi seguro que se habrán decidido las primarias republicanas.

Por ahora, el papi rico de Gingrich, Adelson, se ha comprometido a seguir respanladando su alicaída campaña, pero también ha indicado que si el ex relator del Senado sigue bajando, él estará dispuesto a donar aún más dinero a la súper estupenda PAC de un Romney presidenciable. Y tenga en cuenta que no hay nada en la ley post Citizens United que impida que un donante como Adelson, empeñado en evitar que la administración Obama obstruya el camino de un ataque israelí contra las instalaciones nucleares de Irán, done $ 100 millones, o para tal caso, la cantidad que quiera.

Antes de Citizens United, la cantidad máxima que una persona podía donar a un candidato era $ 2.500, un comité de acción política, $ 5.000, y un comité de partido político, $ 30.800 dólares. Ahora, el cielo es el límite para los super PAC, y lo que es aún más preocupante, es que cualquier donante puede hacer aportes ilimitados a un 501c4 – organizaciones que el IRS define como «ligas cívicas u organizaciones no organizadas con fines de lucro, sino que se utilicen exclusivamente para la promoción del bienestar social», y para empeorar las cosas, dicha contribución permanecerá eternamente en secreto. De esta manera, la política estadounidense está descendiendo aún más en la oscuridad, y las 501c4s están ganando rápidamente influencia como «súper PAC fantasmas».

Un análisis reciente realizado por el Washington Post descubrió que, a un costo de $ 24 millones, 40% de los anuncios de televisión de la actual carrera presidencial provenían de estos grupos de «bienestar social» exentos de impuestos. Karl Rove, fundador del PAC American Crossroads, un súper PAC conservador que se dedica a atacar a los candidatos demócratas y al gobierno de Obama, también tiene un 501c4 llamado Crossroads GPS. Ha recaudado el doble de dinero que su grupo hermano, todo de donaciones cuyas fuentes permanecerán secretas para los votantes estadounidenses. Así, esta fuente secreta de fondos para sobornos de los multimillonarios, ahora califica como de bienestar social.

La Industria de Defensa de Ingresos

En su libro de la Oligarchy, el politólogo Jeffrey Winters llama a estos grupos de actores desproporcionadamente ricos e influyentes en el sistema político como la «Industria de Defensa de los ingresos». Si quieren saber de qué forma esta clase adinerada, que prosperó durante los gobiernos de Bush y Clinton, ha encontrado la manera de acabar con casi todo lo que no le gusta en los años de Obama, basta mirar la forma forma en que ahora el 1% del 1% controla nuestro sistema político.

Este simple hecho explica por qué los administradores de fondos de cobertura pagan una tasa de impuestos más baja que sus secretarias, o por qué los EE.UU. es el único país industrializado sin un sistema de salud universal de pagador único, o por qué el planeta continúa calentándose a un ritmo sin precedentes, mientras que no hacemos nada para combatir el calentamiento global. El dinero compra elecciones y por lo general, sin importar quien sea elegido, casi siempre compra influencia.

En las elecciones de 2010, el 1% del 1% representaba el 25% de todas las donaciones relacionadas con la campaña – un total de $ 774 millones de dólares –, y el 80% de todas las donaciones a los partidos Demócrata y Republicano, el porcentaje más alto desde 1990. En las elecciones del Congreso en 2010, según el Center for Responsive Politics, el candidato que gastó más dinero ganó el 85% de las carreras de la Cámara y el 83% de las carreras del Senado.

Los medios de comunicación le gusta las historias de los contendores más debiles, pero hoy en día el más débil tiene cada vez menos posibilidades de ganar. Teniendo en cuenta el costo de funcionamiento de las campañas y la recompensa que se obtiene por gastar más que el su oponente, no es de extrañar que casi la mitad de los miembros del Congreso sean millonarios, y que el valor neto promedio de un Senador de los EE.UU. es $ 2,56 millones.

La influencia de los súper PAC ya era evidente en noviembre de 2010, apenas nueve meses después del fallo de la Corte Suprema. John Nichols y Robert McChesney de The Nation señalaban que, de los 53 distritos de la Cámara, donde la competencia de la organización Crossroads de Rove gastó más que los candidatos en 2010, los republicanos ganaron cincuenta y uno. Al final resultó que, esa última elección fue tan solo una mera prueba de la de la extravagancia monetaria que son las eleciones de 2012.

Los republicanos están apostando por la ventaja de los Super PAC de nuevo este año, en que los costos de la contienda presidencial y todas las otras carreras para puestos federales se elevarán de $ 5 mil millones en 2008 hasta un máximo de $ 7 mil millones en noviembre próximo (las elecciones de 2000 costaron «sólo» $ 3 mil millones). En otras palabras, el dinero que se gastará esta temporada de elecciones será más o menos el equivalente al producto interno bruto de Haití.

El mito de los pequeños donantes

En junio de 2003, el candidato presidencial Howard Dean, conmocionó a la clase política al recaudar $ 828.000 en un solo día a través de Internet, con una donación promedio de $ 112. Dean, de hecho, obtuvo el 38% del total de los fondos de su campaña de donaciones de $ 200 o menos, plantar las semillas de lo que muchos pronosticaron sería una pequeña revolución de donantes pequeños en la política estadounidense.

Cuatro años más tarde, Barack Obama recaudó un tercio de su los fondos de campaña de $ 745 millones de pequeños donantes, mientras que Ron Paul recaudó el 39% de donantes pequeños en el lado republicano. Gran parte de la campaña de Paul fue financiada en línea por las «bombas de dinero», a través de las cuales partidarios entusiastas generaron millones de dólares en ráfagas cortas y coordinadas. La cantidad de dinero recaudado por las pequeñas donaciones por parte de Obama, en particular, generó la esperanza de que su campaña hubiera encontrado una manera de romper el abrazo mortal de los grandes donantes en la política estadounidense.

En retrospectiva, la utopia de los pequeños donantes que rodea a Obama parece ingenua. A pesar de toda la atención de los medios aduladores de sus pequeños donantes, el candidato obtuvo el grueso de su dinero de los grandes donantes (normalmente, en estos días, los miembros titulares del Congreso recaudan menos del 10% de sus fondos de campaña de pequeños donantes, y esos números caen cuando se llega a los niveles de gobernador y legislativo estadal). Entre los principales contribuyentes de Obama se incluye a empleados de Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Citigroup, difícilmente portadores ideales de la bandera del pequeño donante. Por razones obvias, la campaña decidió realtar el papel de los pequeños donantes por sobre los grandes en su narrativa, como lo sigue haciendo en el año 2012.

Curiosamente, tanto Obama como Paul de hecho recaudaron más dinero de pequeños donantes en 2011 que en 2008, el 48% y 52% de sus totales, respectivamente. Pero en la era de los Super PAC, ese dinero ya no tiene el mismo impacto. Incluso Dean duda que su campaña por Internet anti-establishment de 2004 sería tan exitosa hoy en día. Los «Super PAC han hecho que las campañas en las bases sean menos eficaces», dice. «Todavía se puede ejecutar una campaña de base, pero el problema es que uno puede verse abrumado ahora por la televisión y por sucios anuncios publicitarios por correo… Ha habido un cambio muy grande desde 2008».

Obama es un candidato con doble personalidad. lo que hace que su campaña sea igualmente esquizofrénica. La campaña de Obama afirma que está reacudando el 98% de su dinero de pequeños donantes y que está «construyendo la mayor campaña de base en la historia estadounidense», según el director de campaña, Jim Messina. Pero las brillantes estadísticas y la retórica que las acompaña son muy engañosas. De los $ 89 millones recaudados en 2011 por el Obama Joint Victory Fund, una colaboración del Comité Nacional Demócrata (DNC) y la campaña de Obama, 74% provino de donaciones de $ 20.000 o más y el 99% de las donaciones de $ 1.000 o más.

La campaña cuenta con 445 «bundlers» (llamados «recaudadores de fondos voluntarios» por la campaña), que reúnen el dinero de sus amigos ricos y lo empaquetan para Obama. Así se recaudaron al menos $ 74,4 millones a favor de Obama y el DNC en 2011. Sesenta y uno de esos bundlers recaudaron $ 500,000 o más. Obama celebró 73 eventos para recaudar fondos en 2011 y 13 sólo el mes pasado, donde el precio de la entrada era casi siempre $ 35.800 por persona.

Pero ni el aumento en las contribuciones de donantes pequeños ni el crecimiento de la recaudación de grandes fondos de dinero fue suficiente para darle a Obama una ventaja sobre los republicanos en la búsqueda de dinero. Es por eso que la campaña de Obama, que hasta hace poco objetaba rotundamente el papel de los super PAC, de repente se aplacó y señaló su apoyo a un súper PAC a favor de Obama denominado Priorities USA.

Un día después del anuncio de que la campaña, al igual que las de sus rivales republicanos, sería reforzada por un súper PAC, Messina habló en el exclusivo Core Club de Manhattan, y «le aseguró a un grupo de donantes demócratas de la industria de servicios financieros que Obama no demonizaría a Wall Street al reforzar los llamados populistas en su campaña de reelección», informó Bloomberg Businessweek. «Messina le dijo al grupo de donantes de Wall Street que el presidente tiene previsto competir contra Romney, no contra la industria que hizo al ex gobernador de Massachusetts millonario».

En otras palabras, no esperemos un retorno convincente del tema de ‘la gente contra los poderosos’ en la campaña de 2012, a pesar de que Romney, si resulta ser el candidato, sería particularmente vulnerable a esa línea de ataque. Después de todo, hasta el momento su campaña ha recaudado sólo el 9% de las contribuciones de pequeños donantes, muy por detrás del senador John McCain, con 21% en 2008, y George W. Bush, 26% en 2004.

En el cuarto trimestre de 2011, Romney recaudó más fondos que Obama entre las principales firmas de Wall Street por un margen de 11 a 1. Sus tres principales contribuciones de campaña son de los empleados de Goldman Sachs ($ 496.430), JPMorgan ($ 317.400) y Morgan Stanley ($ 277.850). Los bancos han caído en desgracia con el público, pero su dinero de campaña es indispensable entre la clase política y por lo tanto siguen siendo tan poderosos como siempre en la política estadounidense.

En un segmento reciente de su programa, Stephen Colbert señaló que la mitad del dinero ($ 67 millones de dólares) recaudado por los Super PAC en 2011, había provenido de tan sólo 22 personas. «Eso es 7 millonésimas de un 1 por ciento», o más o menos 0,0000063%, dijo Colbert mientras rociaba con un extinguidor de fuego su calculadora que echaba humo. «Creo que Occupy Wall Street tendrá que cambiar los letreros.» 26/02/12

*Ari Berman es un escritor para la revista The Nation y profesor de Periodismo de Investigación en The Nation Institute.

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