General

El drama de Palestina, teorías públicas y realidades ocultas

Dic 4 2012

Por Roberto Savio*

En las últimas semanas, hemos asistido a una lectura homogénea de los últimos actos del drama palestino por parte de los medios de comunicación. Hamas empezó a lanzar misiles contra Israel. La represalia israelitas se produjo mediante violentas incursiones aéreas, y como los palestinos no pararon de responder, Israel decidió invadir y eliminar las estructuras de Hamas.

A esa altura, el presidente norteamericano Barack Obama quedó muy preocupado y envió a Hillary Clinton al territorio. Clinton persuadió al presidente egipcio Mohamed Morsi a intervenir, el que fue capaz de mediar con eficacia y ahora hay una tregua entre Hamas e Israel. Esto es más o menos lo que hemos leído.

Si fuese necesario demostrar el alcance de la homogenización de los medios de comunicación y la falta de interés en análisis, este sería un muy buen ejemplo.

Los medios de comunicación están en una seria crisis de sobrevivencia, con una contracción de la circulación y de ingresos de la publicidad. Así que tienen que forzosamente que vender, y para ello, tienen que bajar el nivel de sofisticación para llegar al mayor número de personas posible. Cada vez más cubren eventos y cada vez menos procesos – y el declino del nivel del debate político es evidente. Como observó Ronald Reagan (un gran comunicador, el secreto para llegar un gran número de personas es dar explicaciones básicas a problemas complejos. Solo hay que ver que en la prensa internacional, el tamaño aceptable para una columna son 850 palabras.

Pero volvamos al drama palestino, haciendo lectura más clara a este último episodio, con la muerte de 100 palestinos y 3 israelíes – normalmente la proporción es de 10 palestinos por cada israelí, así es que ahora la relación ha subido a 33 a uno. Vamos a repasar brevemente los actores de la tragedia: Hamas, Israel, Obama y Egipto.

Hamas. Es un hecho que Hamas, sin ningún motivo particularmente dramático, ha empezado a mandar misiles diariamente a territorio israelita. Detrás de esto existen dos hechos visibles.

Primero, en algunas semanas van a haber elecciones en Israel, con un no muy brillante Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, que cometió un grave error de cálculo al apoyar abiertamente Mitt Romney, poniendo de manifiesto una clara aversión por por Obama. Segundo, el jefe de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahamoud Abbas, pidió (y logró) que las Naciones Unidas reconozcan el Estado Palestino como observador, dando de esa manera una clara legitimidad a la estatalidad palestina.

Esto fue recibido con gran resistencia por Israel, y en consecuencia, por parte de Washington, centrando todas las atenciones en Abbas, quien aparece como un muy razonable, moderado y creíble interlocutor para la comunidad internacional al contrario de Hamas que oficialmente se niega a aceptar Israel como una entidad legal. Pero con su iniciativa de los misiles, Hamas se convirtió en el nuevo centro de atención de la comunidad internacional. Ha recordado a todos que la ANP no tiene ningún derecho sobre Gaza, y por lo tanto Abbas no es el verdadero líder de los palestinos, sino tan solo de la mitad de ellos. De esta manera, ha dado a Netanyahu una ocasión única para su reelección. El voto de plebiscito de la Asamblea General de la ONU a favor del reconocimiento de Palestina, aunque con estatuto de observador, ha obligado a Hamas a apoyar el pedido de la ANP. Y ahora Hamas ha empezado a moverse hacia Qatar, Arabia Saudí y Egipto, donde están el dinero y la geopolítica y a distanciarse del Hezbollah, de Siria y de Irán.

Israel. No nos podemos olvidar que Hamas es en gran parte una creación de Israel, que ha apoyado su crecimiento como manera de dividir los palestinos y reducir la omnipotencia de Yasser Arafat. Y las partes, al tiempo de odiarse apasionadamente, se necesitan mutuamente. Para Netanyahu, el enemigo ideal es Hamas, que al contrario de Abbas no está interesado en compromisos. Hamas es el enemigo fuerte que quiere que Israel desaparezca. De esta manera, haciendo de Hamas el legitimador de la política agresiva de Israel, cunde la idea de que no hay un diálogo posible para la paz y consecuentemente, la expansión de los colonatos, la falta de negociaciones reales, con la reivindicación de que no hay nadie con quien negociar. No quiere dar ningún tipo de plataforma a Abbas y le ha socavado la mayor frecuencia posible.

Sería ideal para Netanyahu y para su extremista Ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman tener a todos los israelíes replegados hacia el gobierno ante los ataques de Hamas, mostrando los músculos al concentrar tropas en la frontera con Gaza, listos para intervenir. La Cúpula de Hierro, el sistema israelí para interceptar misiles ha probado su eficiencia, que puede ser mejorado y utilizado adecuadamente en caso que Israel sea atacado por Irán, ahora que ya se sabe que sus misiles no van a ser tan destructivos como se pensaba. Netanyahu también fue capaz de eliminar el jefe militar de Abbas, que era un muy buen comandante, mostrando así a sus electores su capacidad de protección con gran eficiencia. El voto de las Naciones Unidas para el reconocimiento de un Estado Palestino ha sido una gran derrota para Netanyahu, que ha decidido volver a encender los fuegos de la discordia al autorizar 3.000 nuevos asentamientos judíos.

Obama. El medio oriente no es la prioridad de Obama. Su prioridad es Asia, donde va a transferir el grueso de los esfuerzos norteamericanos para contrarrestar a China, fomentando el comercio y creando alianzas con tantos países como sea posible. Los Estados Unidos van a ser autosuficientes en energía en 2020 gracias a las nuevas tecnologías de extracción de arenas bituminosas y fracturación de rocas, convirtiéndose en un exportador neto de energía en 2030. Se desembarazando de Irak y Afganistán y el Medio Oriente es cada vez menos una prioridad. Mientras el conflicto con Gaza estaba en su auge, de todas maneras decidió viajar a Asia, y desde allí envió a Hillary Clinton a la región para encontrar una manera de negociar algún tipo de tregua. Obama sabe que no hay manera de llevar a Netanyahu a ninguna negociación real, ya que él nunca aceptó el concepto de dos Estados lado a lado. Pero Obama no se puede permitir el peligroso riesgo de aparecer en desacuerdo con Israel, porque la defensa de ese país es uno de los grandes (si no el myor) de los estereotipos establecidos en la mente de los estadounidenses. Así es que está intentando intervenir lo menos posible, y lo hace solo cuando un conflicto ha llegado a un punto tal, que no se puede ignorar. De esa manera, después de haber dicho las frases que siempre se escuchan, sobre el derecho de Israel de vivir en paz, tuvo que resolver un problema de gran importancia. Washington nunca tuvo ningún canal directo con Hamas, que es considerada una organización terrorista (aunque elegidos democráticamente), por lo que necesita encontrar un mediador. Empero, Obama no presionó realmente los europeos para que votaran contra de un Estado Palestino en la ONU, lo que ha permitido a países como Italia ignorar las presiones israelitas.

Egipto. El presidente Morsi viene de la Hermandad Musulmana, otra organización intensamente rechazada por Israel, y por lo tanto por Washington. Pero Morsi ha sido democráticamente elegido, la Hermandad Musulmana también está en Túnez y Egipto sigue siendo un líder insoslayable en el mundo árabe. De esta forma, Clinton pidió ayuda a Morsi e Israel está interesado en establecer buenas relaciones con Morsi, como las que tenía con el ex-presidente Hosni Mubarak. Hamas tiene frontera con Egipto como su única salida al mundo e Israel tiene que tener las mejore relaciones posibles con Egipto. Por otro lado, Morsi ha sido testigo con gran prudencia de la visita del Emir de Qatar a Gaza, y el hecho de que los países del golfo son cada vez más activos en Palestina y ahora Siria, donde Qatar y Arabia Saudí están financiado abiertamente los más radicales. Jugar el papel de mediador dio a Morsi la oportunidad de re-colocar a Egipto como un país decisivo en la región.

De la misma manera, fue una ocasión para obligar a los Estados Unidos a ofrecer ese mismo reconocimiento. Una vez que esa nueva legitimidad fue alcanzada, Morsi la utilizó para eliminar un sistema judicial independiente (ligado al régimen anterior), y emitir un decreto por el cual sus acciones no pueden ser juzgadas, poniendo a Egipto de nuevo en la vieja autocracia de los tiempos de Sadat y Mubarak. Esto fue algo que los Estados Unidos ciertamente vieron como un desarrollo embarazante.

Resumiendo: De todo esto, Hamas ha salido más reforzado en Gaza porque fue capaz de mirar a Israel a los ojos, e Israel no invadió. Netanyahu va hacia las elecciones como el tipo duro que consigue proteger a Israel, usando diplomacia y paz en vez de invadir Gaza, lo que habría alejado todavía más a la comunidad internacional, que no entiende las dificultades existenciales de Israel. Obama consiguió alcanzar la paz y sale de este asunto como el que consiguió obtener la mediación y tregua, pudiendo así dedicarse a sus juegos políticos donde realmente se sitúa el interés y una prioridad para Estados Unidos. En una situación con tantos ganadores, hay un perdedor: Abbas. El presidente de la ANP, que fue dejado de lado en todo este asunto, claramente no pudo hacer nada en Gaza y consecuentemente llevó a los israelitas a su posición ya conocida: nos encantaría negociar, pero no hay una representación del pueblo palestino y obviamente no podemos negociar con Hamas. De esta manera, un Estado Palestino, en la óptica de Israel, no es viable y seguimos caminando en un círculo mientras los asentamientos israelíes continúan expandiéndose, con algunas protestas de la comunidad internacional. Y cuando Netanyahu perdió mucho más de lo esperado en las Naciones Unidas sobre el reconocimiento de un Estado Palestino, de inmediato anunció 3.000 nuevos asentamientos judíos, para volver de nuevo al estado de enfrentamiento.

*Fundador y presidente emérito de la agencia de noticias Inter Press Service (IPS). Publisher de Other News

Nota: Lo que acabé de escribir son 1.500 palabras, algo que nunca habría llegado a la prensa internacional. Lo que he descrito aquí son los antecedentes de la situación mientras escribo. Mañana, ¿quién sabe? Pero si lo que he escrito hoy puede ayudar a los lectores a interpretar mejor mañana, a través del conocimiento de un contexto ausente de los medios de comunicación convencionales, habrá cumplido su propósito – y si ha levantado otras cuestiones y creado reflexión, mejor aún. Roma, 2 de diciembre 2012

admin