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¿Cuántos niños tiene derecho a matar Israel para vengarse? / La ONU no intenta siquiera una resolución contra masacre en Gaza

Jul 22 2014

Público.es / IPS

¿Cuántos niños tiene derecho a matar Israel para vengarse?

Opinión de Carlos Enrique Bayo*

Que hay víctimas mortales de primera y muertos de segunda (y de tercera, de cuarta…) ha quedado trágicamente patente este domingo con el tratamiento informativo de las matanzas de civiles en Gaza.

La práctica totalidad de los medios de comunicación occidentales abrieron sus portadas o telediarios con la situación en Ucrania oriental tras el derribo de un avión de pasajeros tres días antes, mientras dejaban en segundo lugar la masacre de civiles cometida por el Ejército israelí en el barrio Shayahía de Ciudad de Gaza. En TVE incluso se calificó como “batalla” el bombardeo masivo de la Aviación contra un vecindario superpoblado, que mató a más de 80 inocentes, en su mayoría mujeres, niños y ancianos.

Largos espacios de televisión e innumerables páginas escritas se dedicaron a narrar la tragedia de los familiares y amigos de los fallecidos en el vuelo MH-17. Pero las breves crónicas de los enviados especiales a la Franja, periodistas que trataban de sintetizar el horror de la catástrofe humana a su alrededor, eran las únicas denuncias de la atrocidad que Israel estaba cometiendo en ese gigantesco campo de concentración al aire libre. Y ningún medio se detuvo a narrar las trágicas historias personales de las familias mutiladas por ese crimen de guerra. Las víctimas palestinas no eran más que frías cifras, únicamente números de daños colaterales en una operación militar defensiva.

Que el derribo del Boeing 777 de Malaysian Airlines fue una monstruosidad nadie lo puede negar. Sin embargo, todo indica que el lanzamiento del misil que lo derribó fue un fatal error de los que en ese momento manejaban baterías antiaéreas en una zona de guerra cuyo espacio aéreo debería haber sido cerrado mucho antes a los vuelos comerciales.

En cambio, la lluvia de fuego que cae incesantemente sobre la población palestina desarmada e indefensa es premeditada y se descarga por orden de las más altas autoridades militares y gubernamentales de un Estado que se declara democrático… además de autoproclamarse “judío” y exigir que así lo reconozcan los palestinos que fueron expulsados de sus tierras para que el ocupante israelí estableciera allí su nación.

Esta terrible operación Margen Protector tiene su origen en el criminal secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en un asentamiento judío de Cisjordania. Y la venganza del Gobierno de Israel ha sido tan desproporcionada y despiadada como siempre, hasta ser también criminal, porque en el fondo cree que la vida de un solo judío vale mucho más que la de cientos de árabes. Eso es lo que demostró en la anterior operación Plomo Fundido con la que causó en 2009 una inmensa catástrofe humana en la Franja, además de matar a unos 1.400 palestinos (más de la mitad de ellos civiles, incluidos cientos de niños y mujeres), para vengar la muerte de unos pocos israelíes (en realidad, en todo 2008 perecieron cuatro personas a causa de los cohetes caseros lanzados desde Gaza, aunque luego murieran otros 13 israelíes durante la ofensiva).

El informe del comité de la ONU encargado de investigar aquella atrocidad (no perpetrada por grupos terroristas o fanáticos armados, sino por el poderoso Ejército regular de un Estado de derecho), presidido por el juez surafricano Richard Goldstone, dictaminó que, durante Plomo Fundido, “crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad fueron cometidos por las Fuerzas Armadas israelíes”, que “violaron las leyes internacionales y la IV Convención de Ginebra”.

Aquello sacudió incluso las conciencias de muchos judíos, que asistieron atónitos al informe interno de las propias Fuerzas de Defensa de Israel y de la inteligencia militar, según el cual 1.166 palestinos resultaron muertos en la operación: supuestamente, 709 de ellos terroristas, 162 que podían o no estar armados, y 295 viandantes (80 menores de 16 años y 46 mujeres). “¿Es que el asesinato de alrededor de 300 civiles, incluyendo docenas de mujeres y niños, no constituye un motivo para penetrar en la búsqueda del alma de una nación?”, se preguntaba entonces el destacado periodista israelí Gideon Levy en las páginas de Público.

Pues parece que no. Más de cinco años después, ningún militar ni político israelí ha pagado por semejante carnicería, y el halcón Netanyahu –quien dimitió del Gobierno de Sharon por oponerse a la retirada de Gaza en 2005– se siente legitimado por su fiel aliado estadounidense para lanzar otra operación de castigo colectivo contra toda la población civil de una Franja sometida desde hace siete años a un bloqueo sólo comparable a los asedios de la Edad Media. Porque, además, con Plomo Fundido Israel destruyó totalmente el 22% de las instalaciones de agua corriente de la Franja y más de la mitad quedaron seriamente dañadas. Tras aquella invasión, sólo el 13% de las líneas telefónicas seguía funcionando. Miles de edificios de viviendas, escuelas y hospitales habían sido demolidos. El daño que Israel infligió con alevosía a cientos de miles de civiles inocentes fue descomunal.

¿Cómo pueden los aliados de Israel aducir que el Estado judío tiene “derecho” a perpetrar tamaña destrucción, a cometer semejantes matanzas de mujeres, menores y ancianos? ¿Cuántos niños se cree Israel con derecho a asesinar para vengarse de los atentados de Hamás?

Quizá encontremos la respuesta en este dato: desde septiembre del año 2000 hasta antes de que comenzase esta espantosa operación Margen Protector, las Fuerzas de Defensa de Israel ya habían dado muerte a 1.540 niños palestinos. Ahora, superarán la marca de 1.600 niños asesinados.

¡¿Cómo se atreven a hablar de “defensa propia”?!

*Director de Público.es, fue redactor-jefe de Internacional en la edición papel de este diario. Ha sido corresponsal en Moscú (1987-1992) y en Washington (1992-1996),

La ONU no intenta siquiera una resolución contra masacre en Gaza

Análisis de Thalif Deen

NACIONES UNIDAS, 21 jul 2014 (IPS) – La pregunta que se repite en la ONU es por qué China y Rusia no han puesto en marcha hasta ahora un borrador de resolución para que el Consejo de Seguridad condene los bombardeos aéreos de la población civil en Gaza, exija una zona de exclusión aérea y acuse a Israel de crímenes de guerra.

Desde el inicio de la guerra civil en Siria en 2011, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, los países occidentales en el Consejo de Seguridad, intentaron, sin éxito, condenar la masacre de civiles, imponer sanciones y acusar al gobierno de crímenes de guerra mediante cuatro resoluciones.

Los tres estados forzaron votaciones sobre las cuatro resoluciones a pesar de que China y Rusia, aliadas del presidente sirio Bashar al Assad, amenazaron con ejercer su derecho a veto. Y lo hicieron.

Los cinco países son miembros permanentes con derecho a veto del Consejo de Seguridad.

Ocho organizaciones de derechos humanos condenaron el último veto de China y Rusia como un “ejemplo vergonzoso de por qué la limitación voluntaria en el uso del veto en las situaciones de atrocidades masivas es esencial para que el Consejo pueda cumplir con… la carta de la ONU (Organización de las Naciones Unidas)”.

Una resolución del Consejo de Seguridad referida al actual conflicto en Gaza seguramente sería vetada al menos por una de las tres potencias occidentales, así como China y Rusia vetaron las resoluciones contra Siria.

Pero en esta ocasión serían las potencias occidentales que, a la defensiva, intentarán proteger los intereses de un país acusado de crímenes de guerra y de masacre de civiles.

Un diplomático asiático dijo a IPS que aunque el proyecto de resolución esté condenado al fracaso, no obstante se podría hacer el intento para exponer el sentir del Consejo de Seguridad, del mismo modo que los países occidentales siguen acumulando resoluciones contra Siria, incluso cuando saben que serán vetadas por Rusia y China.

Stephen Zunes, profesor de política y coordinador de Estudios de Medio Oriente en la estadounidense Universidad de San Francisco, dijo a IPS que así como Rusia y China bloquearon la acción del Consejo de Seguridad ante los ataques de Siria contra la población civil en áreas urbanas, Estados Unidos también impidió la acción del organismo con respecto a los ataques israelíes contra civiles en zonas pobladas.

Aunque ambas implican graves violaciones del derecho internacional humanitario, los precedentes indican que la acción de la ONU frente a los ataques de Israel sobre Gaza sería más apropiada aún porque se trata de un conflicto internacional y no de una guerra civil, explicó Zunes, un investigador sobre la política del Consejo de Seguridad.

“Resulta difícil explicar por qué el Consejo de Seguridad no está dispuesto a obligar a Estados Unidos a dar el paso embarazoso de vetar la medida, como lo hizo en cuatro ocasiones con Rusia y China respecto a Siria”, cuestionó.

Ian Williams, veterano corresponsal ante la ONU y analista del centro de investigaciónForeign Policy in Focus, dijo a IPS que el Consejo de Seguridad está decidido a demostrar que los gobiernos no tienen principios, solo intereses.

Tras el fin de la Guerra Fría, los palestinos se quedaron sin un país que los patrocine.

Incluso Rusia y China sopesan el poder del lobby israelí en Estados Unidos, y cada vez más en Europa, y calculan si les conviene alienar a Washington aún más.

Ven escasos beneficios diplomáticos, económicos o políticos en el respaldo a los palestinos, ni que hablar del movimiento islamista Hamas, así que permiten que se cometan atrocidades sin control en Gaza mientras levantan sus manos con horror frente a crímenes menores en otros lugares, dijo Williams.

“Y los rusos tendrían que explicar por qué defienden a Al Assad con un comportamiento similar contra su propio pueblo”, agregó.

Solo la indignación popular forzará la mano de los gobernantes, y el gobierno francés lo sabe, por eso prohibió las manifestaciones pro palestinas, aseguró.

Hasta este lunes 21, medio millar de palestinos habían muerto, más de 2.000 resultaron heridos y cerca de 40.0000 fueron desplazados por los bombardeos aéreos con cazas F-16, informaron fuentes desde Gaza.

Riyad Mansour, observador permanente del Estado de Palestina ante la ONU, acusó el viernes a Israel de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, terrorismo de Estado y la violación sistemática de los derechos humanos, durante una sesión del Consejo de Seguridad.

Pero nada movilizó a los representantes en el Consejo a promover una resolución que se centrara en la difícil situación de los 1,7 millones de palestinos bajo ataque. Estos son defendidos por Hamas, al que se acusa de disparar cientos de misiles contra Israel. Pero desde que comenzó la ofensiva militar israelí, el 8 de julio, han muerto solo dos civiles y 18 soldados de ese país.

La declaración final que adoptó la Sexta Cumbre del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en Brasil el 16 de este mes, mencionó a Palestina e Israel en función del proceso de paz en Medio Oriente, pero no asumió una postura directa sobre la guerra en curso, señaló Vijay Prashad, profesor de estudios internacionales en el estadounidenseTrinity College.

La cumbre “hubiera sido el lugar acertado para elaborar una resolución… en solidaridad con los palestinos, junto a la intención declarada de celebrar el Año de la ONU en Solidaridad con el Pueblo Palestino”, destacó.

Esto revela algo acerca de la falta de confianza de los miembros del BRICS en el Consejo de Seguridad que se sintieron traicionados por la Resolución 1973 sobre Libia y no redactaron otra que imponga, como hizo aquella en Libia en 2011 durante la rebelión contra el régimen de Muammar Gaddafi, una zona de exclusión aérea sobre Gaza en base a los principios de responsabilidad de protección, añadió.

Las potencias occidentales redactaron resoluciones sobre Siria, sabiendo que Rusia y China las vetarían como una forma intencional de poner a sus rivales al descubierto, señaló el profesor.

Prashad se preguntó por qué China y Rusia, los dos países del BRICS en el Consejo de Seguridad, no redactaron una resolución para mostrarle al mundo que Estados Unidos está dispuesto a permitir la masacre calculada de los palestinos, a la vez que pretenden definir qué es un civil y qué significa la protección de de manera responsable.

Esto solo demuestra que los países del BRICS no desean desafiar directamente a las potencias occidentales de una manera agresiva, al hacer que estas veten una resolución que reclame el cese de la masacre en Gaza, afirmó.

El gobierno de Brasil, que ejerce la Presidencial del BRICS, emitió un comunicado el viernes 18 su rechazo a la actual incursión terrestre israelí en Gaza porque representa un serio revés para los esfuerzos de paz.

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