General

Mikhail S. Gorbachev – imaginación, lo inesperado (1931 – )

Sep 26 2014

Por Federico Mayor Zaragoza*

“Los políticos solos no pueden abarcar ni enfrentar todos los desafíos que el mundo presenta hoy. La política debe interactuar con la sociedad civil y con la comunidad intelectual. En consecuencia, el diálogo es absolutamente indispensable, un diálogo de alto espectro que nos ayude a desarrollar enfoques audaces y factibles para ser capaces de resolver los desafíos de nuestro mundo globalizado. El mundo necesita una visión orientada con la voluntad y perseverancia para convertirla en realidad. Necesitamos cultivar una nueva cultura e impulsar nuevos enfoques, porque el mundo necesita una cultura de paz”.

Así iniciaba Mikhail Gorbachev la tercera reunión del World Political Forum, celebrado en Bosco Marengo, Italia, el 8 de julio del año 2002. En aquellos momentos el ex Presidente de la Unión Soviética se había convertido ya en una de las figuras más relevantes de la historia. Una vez más, al escucharlo, pensaba en el error que cometían los líderes occidentales al no tomar muy en cuenta las palabras de quien había dado el ejemplo, con una imaginación y habilidad extraordinarias, de resolver uno de los desafíos más importantes del mundo contemporáneo sin el uso de las armas, sin una sola gota de sangre. Obcecados en sus cuentas y dividendos, seguían las pautas de su especialización: mirar hacia otro lado. Este no saber mirar en la dirección correcta ha llevado a la humanidad a la crisis sistémica actual.

Hijo de María Paneeléyevna y de Serguei Moiséyevich Gorbachev, nace en 1931 en el territorio de Stávropol. Vive la detención de su abuelo, Andrei M. Gorbachev, falsamente acusado de ser trotskista, de ser contrarrevolucionario y haber realizado actividades hostiles a los soviets. Fue puesto en libertad en 1988. Lo mismo sucedió, pero con un final mucho más grave, con el abuelo de su mujer, Raisa Makrímovna. Padeció de adolescente, la hambruna que asoló la población de la zona de Stávropol, falleciendo más de un tercio de sus habitantes. En este ambiente vivió su infancia y juventud Gorbachev. Él mismo menciona que recuerda cuando aparecieron los tocadiscos y, aunque raramente, llegaban a su pueblo los proyectores móviles de cine. Para películas mudas, desde luego.

El 22 de junio de 1941 llegó la terrible noticia del estallido de la guerra. Escuchó el discurso del entonces Ministro de Exteriores, Molotov. Gorbachev tenía entonces 10 años.

El primer invierno de guerra fue helador. Su padre ayudó a su madre en los trabajos campesinos. Y luego, los refugiados… El enemigo rodeó en junio de 1942 el pueblo de Driviloye y entró la infantería alemana. Las tropas soviéticas lograron detener a los alemanes antes de entrar en Bakú, un objetivo de especial importancia por los campos petrolíferos. Sus años de adolescente tienen lugar en medio de una guerra y en territorio ocupado. En su mente, los registros y las tropelías… hasta que las tropas soviéticas liberan el pueblo el 21 de enero de 1943. En 1944 se presentó, aislados y carentes de suministros, otra gran hambruna. “Al comienzo de la primavera, cuando las carreteras se habían vuelto casi intransitables, mi madre, que tenía entonces 33 años, se dirigió junto otros paisanos al río Kubán montada en un carro al que habían atado un par de bueyes, pues se decía que allí la cosecha de maíz había sido buena… Pasó una semana y otra, pero mi madre no volvía. Al décimo quinto día regresó a casa con un saco de maíz. ¡Aquello fue nuestra salvación! Así sobrevivimos. Luego, como un mensaje del Buen Dios, empezó a llover para alegría general. Los campos y huertas de los alrededores comenzaron a echar brotes…”, cuenta en su “Memorias”.

En 1944, tras una pausa de dos años, vuelve a asistir a la escuela. Era una escuela primaria, por lo cual se vio obligado a cursar los cursos noveno y décimo en una escuela de enseñanza secundaria situada a 20 kms. de Prievólroy. “Estudiaba con ardor, impulsado por una curiosidad desbocada y el empeño de llegar al fondo de las cosas. Me gustaban la física y las matemáticas, me apasionaba la historia y me entusiasmaba la literatura. Un día tomé en préstamo de nuestra precaria biblioteca un tomito de Belimski, que se convirtió en mi biblia. Estaba entusiasmado, lo leía una y otra vez y siempre lo llevaba conmigo. Cuando fui a Moscú para asistir a la universidad, me regalaron el libro por ser el primer joven de nuestro pueblo matriculado en la Universidad Estatal de Moscú…. Después de Belimski me entusiasmé por Pushkin, Lérmoltov y Gógol. Lérmoltov, con su indomable espíritu y su sutil romanticismo, me fascinó de manera especial… Luego llegó la etapa en que me apasioné por Mayakovski, sobre todo con los poemas del periodo inicial de su vida creativa…

Acabada la terrible guerra, nuestro país comenzó a levantarse del polvo y las cenizas. Cuando unos años después tuve la oportunidad de ir a Moscú en viajes de ida y vuelta, visité a Rostouv, Járkov, Vorómezh, Oriol y Kursk. Por todas partes vi huellas de crueles destrucciones… En mi memoria se ha grabado de forma duradera esta impresión de las ruinas…”.

Luego viene su etapa en la Universidad de Moscú. Consiguió lo que pretendía: estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Moscú Lomónosov. “La intensa presión ideológica a la que estaban sometidos los estudiantes universitarios tenía los efectos esperados. Fuimos hijos de nuestro tiempo. Mientras una parte de los profesores se atenía a las “reglas del juego” a regañadientes, según me pareció, nosotros, los estudiantes, aceptábamos como verdades muchos estereotipos de las asignaturas con sinceridad y convicción. En efecto, el sistema educativo parecía tomarse todas las molestias para impedir una visión crítica. Sin embargo, hacia el tercer curso, la mera acumulación de conocimientos nos ponía en un umbral en el que comenzábamos a preocuparnos por lo que supuestamente habíamos aprendido y asimilado. Un lector actual, sobre todo entre mis paisanos jóvenes, arrugará, posiblemente, el ceño cuando lea que los primeros autores que me llevaron a dudar de lo incontrovertible de las “verdades definitivas” que se nos proponían fueron Marx y Engels… Pero así fue.

En 1952, ingresé en el partido. Reflexioné sobre lo que debía escribir en el cuestionario acerca de la persecución sufrida por mis abuelos, pues no dejaba de ser un problema. Al fin y al cabo, aunque hubiera sido condenado por un tribunal, mi abuelo Paleeléi había pasado catorce meses entre rejas, y el abuelo Andréi había sido desterrado también a Siberia sin proceso judicial…

En la mañana del 5 de marzo de 1951, llegó la noticia de la muerte de Stalin, a los 73 años de edad. Muchos estudiantes tenían parientes que habían sufrido bajo las represalias y conocían –en mayor o menor grado- la esencia totalitaria del régimen. A la gran mayoría, sin embargo, la muerte de Stalin les afectó sinceramente, pues la sentían como una tragedia para la Unión Soviética…”.

Gorbachev rememora el sentimiento que le produjo el fallecimiento de Stalin. Como Andrei Sajarov, escribió entonces un artículo titulado “Una gran persona”. “¿Qué será de nosotros?”, era la pregunta que se hacían todos en marzo de 1953, independientemente de su relación con Stalin. El interrogante era inevitable, pues el difunto parecía haber encarnado el sistema.

Pronto se produjeron los primeros signos de cambio. Se encarcela a Beriai, se publican artículos, primero en Pravda y luego también en otros periódicos sobre el “culto a la personalidad” y su incompatibilidad con el marxismo-leninismo”…. Se iniciaba el “deshielo”. La atmósfera de la universidad cambió en los dos últimos años. Al principio con titubeos y luego con una franqueza cada vez mayor, se fueron planteando dudas sobre la veracidad de la interpretación “fija” de determinados sucesos históricos, pero también de ciertos fenómenos particulares de la vida política contemporánea, a pesar de que en aquel entonces nos hallábamos, sin duda, todavía lejos de un auténtico pluralismo, incluso en el marco de la interpretación socialista”.

Vienen después sus funciones en el Comité Regional de la Unión de las Juventudes,… y, su asistencia activa, en la primavera de 1956, al XX Congreso del PECUS, con la ponencia de Jrouschov, que produjo una auténtica conmoción política y sicológica. La actitud de Gorbachev fue de apoyo decidido a Jrouschov.

“El 5 de enero de 1957, Raisa cumplió 25 años y el 6 de enero vino al mundo nuestra hija Irina… En la primavera de 1958 participé como delegado en el XIII Congreso de la Unión de Juventudes Comunistas. En dicho congreso fuí elegido Segundo Secretario del Buró del Comité Central del Komsomol… y ya viajé en automóvil, en el famoso Jeep militar “gas””.

Luego refiere Gorbachev la decepción producida por la reacción contradictoria de Jrouschov. En el año 1960 comienza su “carrera en el Partido”. “Mis métodos de trabajo estuvieron caracterizados a partir de entonces para apoyar y proteger a los colaboradores más capaces, aunque fueran a veces incómodos y nada convencionales, y destituí, en cambio, lo antes posible, a los cuadros directivos incompetentes que no podían o no querían establecer relaciones respetuosas con sus semejantes. Sólo en raras ocasiones tuvieron algo que ver con el trabajo gris de la mesa del escritorio. Viajaba mucho, me entrevistaba a menudo con la gente y los comités rurales de distrito del Partido…

Los sucesos de Praga de 1968 fueron presentados en la Unión Soviética de manera extremadamente unilateral. Todas las informaciones, por no hablar del despliegue de las tropas el 21 de agosto, estuvieron sometidas sin excepción, a un control riguroso… Estos sucesos me confirmaron el empeño de conocer las causas de ciertos fenómenos de política interior y exterior que me inquietaban”.

El buen quehacer de Gorbachev en sus responsabilidades agrícolas de su región natal, especialmente en la utilización de los terrenos de barbecho, llevaron a Brezhnev, Secretario General del Partido en aquel momento, a dirigirse a Mikhail Gorbachev diciéndole “Mikhail Serguéyvich, creo que es cierto que el barbecho es esencial para seguir adelante. Hazlo. Te apoyaré”. “Volé una vez más a Moscú y, junto a Kulákov, preparé el esbozo de una resolución del Politburó y del Gobierno sobre la producción del sistema de cultivo del secano en la región de Seávrol”.

Y así se inicia, por un profundo conocimiento de las cuestiones agrícolas y ganaderas unido a la voluntad de transformar progresivamente un sistema “vertical” en un sistema que fuera capaz de incorporar los progresos que se realizaban, contando con un asesoramiento independiente de las “pautas ideológicas”, la trayectoria excepcional de Mikhail Serguéyvich Gorbachev hacia el poder. He querido destacar estos aspectos de sus raíces para que comprendamos mejor hasta qué punto “el hombre que cambió el mundo” con imaginación y actuando de forma imprevisible, ejerció sus distintas responsabilidades con estas características insólitas.

En 1978, es nombrado, a propuesta de Brezhnev, Secretario del Comité Central para Agricultura. El 12 de noviembre de 1982, Andrópov es elegido Secretario General. Como él mismo indica, los primeros meses de Andrópov en el puesto de Secretario General les acercaron todavía más. “Sentía su confianza y su apoyo y a finales de 1982 me comentó en una conversación muy sugerente: “Mikhail: no limites tus obligaciones al sector de la agricultura. Intenta más bien tener una perspectiva de todo lo demás. En realidad, deberías de actuar como si algún día fueras a cargar con todas las responsabilidades. Lo digo en serio”.

De Andrópov ha escrito: “Era una personalidad destacada. Con un talento natural para la política, un intelectual. Abordó con decisión las manifestaciones negativas del período de estancamiento, oponiéndose al proteccionismo y a las intrigas, a la corrupción y a la degradación moral”.

Seguramente fue durante este tiempo cuando el Presidente Mitterrand tuvo un encuentro con la cúpula de la Unión Soviética. “Un día -me lo relataba el propio Presidente Mitterrand, diciéndome que él había, después de su visita, pensado que sería Gorbachev una gran figura si lograba ser elegido Secretario General- estando al principio de un almuerzo en Moscú, hice una pregunta ritual a Andrópov: “Comment ça va?”. Y se oyó una voz potente que contestaba: “¡Mal!”. Y añadió de inmediato: “Me refiero a la agricultura”. Era Mikhail Serguéyvich Gorbachev el que así respondía.

A la muerte de Andrópov, en el mes de febrero de 1984, fue sustituido por Chernenko. El candidato de Gorbachev era Kustinov que, aunque ya tenía 75 años, parecía un hombre bien preparado para iniciar los cambios que eran tan apremiantes. Y, además, gozaba de buena salud. En la cúspide de una superpotencia, se hallaba un enfermo grave, un auténtico inválido. “El primer discurso público de Chernenko como Secretario General pronunciado con motivo de los funerales de Andrópov, fue ya deprimente. Suscitó decepción tanto en la población, como entre los invitados extranjeros. A este respecto es de destacar la conferencia que tuvo lugar en Moscú sobre “Creatividad viva del pueblo” que empezaba a indicar claramente, con la anuencia reticente de Chernenko, los nuevos caminos que debían adoptarse. El 12 de junio de 1984 se dio la triste noticia del fallecimiento del presidente de los comunistas italianos, Enrico Berlinguer. Gorbachev presidió la delegación soviética al homenaje que se le brindó a un personaje que tanta influencia había ejercido en su país. “La experiencia que vivimos en Roma dejó en nosotros una profunda impresión. Toda la nación llevaba luto por Berlinguer. Cientos de miles de personas acudieron a los funerales”.

Al día siguiente, el 14 de junio, Mikhail Gorbachev fue recibido por el Presidente Sandro Pertini. “Me produjo una fuerte impresión por su sincera simpatía hacia nuestro país y por el reconocimiento de los méritos soviéticos en la victoria sobre el fascismo”, comentó al término de la entrevista. ¡Qué dos personajes! Al principio de los 80 tuve ocasión de tener una larga entrevista con Pertini –con motivo de la concesión de un importante Premio de Investigación Médica a Rita Levi-Montalccini- y pude apreciar su calidad humana, talante y solidez ideológica.

El 15 de diciembre de 1984 Gorbachev llegó a Londres encabezando la delegación del Soviet Supremo. Era la primera visita de una delegación soviética a Gran Bretaña desde hacía unos 15 años. Su discurso ante la Cámara de los Comunes fue de una audacia extraordinaria: la época nuclear exigía un nuevo “pensamiento político”; el peligro de guerra era una realidad; la guerra fría constituía un estado de relaciones anormal que propiciaba el peligro de enfrentamiento bélico; en una guerra nuclear no podía haber vencedores; ningún Estado puede construir su propia seguridad amenazando la de los demás; en la limitación y eliminación de armamentos, y en particular en el caso de las armas nucleares, la Unión Soviética estaba dispuesta a ir tan lejos como sus interlocutores occidentales deseaban…”. En su discurso una frase fue especialmente difundida: “Al margen de cuanto pueda separarnos, vivimos en un mismo planeta. Europa es nuestra casa común; una casa, y no un campo de batalla”. Está claro que Mikhail Gorbachev hablaba ya en un idioma distinto.

De su entrevista con Margaret Thatcher entresaco lo siguiente: “Era una mujer segura de sus asuntos, una política inflexible y pragmática. No era casual que los británicos la llamaran la “dama de hierro” y, por eso, no es de extrañar que la charla transcurriera por ambos lados con observaciones a las que no les faltaba cierta agresividad. Para quitar hierro al ambiente, acabé por decir: “La conozco a usted como persona fiel a determinados principios y valores. Se siente también una persona comprensible. Quisiera decirle que no tengo ningún encargo del Politburó para inducirla a ingresar en el Partido Comunista”. En la conversación oficial que mantuvo después de esta entrevista, Gorbachev planteó los problemas relativos al desarme. Desplegó un gran mapa sobre el que estaban señalados todos los grandes arsenales nucleares. “Cada uno de estos pequeños cuadrados basta para acabar con cualquier vida sobre la Tierra… Así pues, con las existencias acumuladas en armamento nuclear podríamos aniquilar mil veces nuestra civilización”. Su alocución ante el Parlamento Británico el 18 de diciembre tuvo un gran impacto, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos.

Cercano el fallecimiento de Chernenko, el Politburó se reúne y Gorbachev tiene, desde el principio, el apoyo total de Gromyko, Dijómov, Grishim, Kumáyev, Románov… Fue Gromyko quien mencionó su nombre. Su propuesta fue seguida de una gran ovación, corroborada por la unanimidad de los miembros del Comité Central. El discurso que pronunció a continuación el Secretario General electo no defraudó. Era la expresión de “un nuevo pensamiento”. “En menos de tres años, ha escrito Gorbachev, habían muerto tres Secretarios Generales, así como algunos miembros famosos del Politburó: en noviembre de 1982, Brezhnev; en febrero de 1984 Andrópov y en mayo de 1985 Chernenko. Esta cadena de defunciones tenía también cierto valor simbólico. El sistema como tal agonizaba, estaba obsoleto y carecía ya de cualquier fuerza vital. Era consciente de la responsabilidad que pesaba ahora sobre mí. Se trataba de la máxima carga moral que podía imaginar”.

Tuve referencia directa del cambio que representó la llegada de Mikhail Gorbachev al Kremlin, a través de personas como el pintor Ilya Glazunov y del escritor Chinguiz Aitmatov. Al primero lo había conocido durante mi etapa de Director General Adjunto (1978-1981). Venía a verme acompañando a la delegación soviética ante la UNESCO. Me lo presentaban como “el pintor oficial de la Unión Soviética”. Es fácil imaginar el desprecio que sentía por un pintor al que declaraban “oficial” los representantes de un sistema totalitario… Al cabo de cierto tiempo, vino un joven que dejó precipitadamente en mi secretaría un precioso icono oval, diciendo que se lo entregaran al señor Mayor de parte del pintor Glazunov, “que ahora ya es suficientemente importante para ser un buen disidente”. En efecto, Glazunov era un pintor muy importante que pensó que para no desaparecer sin dejar rastro, lo mejor era ser muy conocido por los ciudadanos de toda la Unión Soviética. Le visité al cabo de un tiempo en Moscú. Estaba recluido en su casa, de la que no podía salir, siempre vigilado. Había pintado un cuadro sobre el alma de Rusia donde aparecía la figura de Jesucristo. No le dejaban hacer exposición alguna. Pero era feliz, porque ahora ya se había expresado claramente en contra de aquel sistema opresor. Pues bien, de pronto, fue llamado al Kremlin y el propio Gorbachev le dijo que a partir de ahora podía pintar lo que quisiera y podía hacer libremente las exposiciones que deseara. Y así fue.

En el caso de Chinguiz Aitmatov, que comentaré más adelante, este gran disidente de la Unión Soviética, había escrito un libro titulado “Un día más largo que un siglo”. Estaba también en arresto domiciliario. Gorbachev le llamó y no sólo dijo que podía manifestar lo que considerara oportuno sino que le encargó que convocara a un grupo de intelectuales, científicos, artistas, escritores, para que le aconsejaran. Era el nacimiento del Foro de ISSYK-KUL.

Fue en octubre de 1986, el mismo año en que, en el mes de abril, Gorbachev había tenido que superar y controlar el desastre que supuso la explosión de uno de los reactores de Chernóbil. “Recubrir el reactor destruido constituye un problema científico y de técnica de ingeniería extremadamente complicado. El Prof. Velikhor, miembro de la Academia y gran amigo mío desde hace muchos años, lo puso en conocimiento de los periodistas a primeros de mayo: “Nadie se ha encontrado jamás antes de ahora en una situación semejante en ninguna parte del mundo”… Mediante esfuerzos organizados se logró limitar el número de los afectados y neutralizar la avería. Hasta julio se trabajó en la concepción de un “sarcófago” y, seguidamente, se construyó en corto plazo una capa protectora para el reactor dañado. Los expertos de la Organización Internacional para la Energía Atómica no pusieron ninguna objeción y admitieron que se estaba haciendo todo lo posible y necesario… “Mi posición era inequívoca”, escribió después Gorbachev. En una sesión del Politburó del 3 de junio afirmó: “En ningún caso estaremos conformes con la ocultación de la verdad ni en la resolución de cuestiones prácticas ni en nuestras apariciones ante la opinión pública. Asumimos nuestra responsabilidad en cuando a la gravedad de lo ocurrido y la exactitud de las conclusiones, pues nuestro trabajo se encuentra ahora bajo la mirada del pueblo y el mundo entero y es impensable que nos limitemos a exponer medias verdades”. Era claramente una demostración de la glásnost, de la transparencia democrática, de la apertura.

En octubre se reunió, como ya he mencionado, el Foro de ISSYK-KUL. El propio Mikhail Gorbachev lo describió como sigue: “En octubre de 1986 se había producido un acontecimiento que tendría una importancia considerable en los años de la perestroika. Me refiero al encuentro en el lago de ISSYK-KUL, en el que se reunieron artistas destacados de todo el mundo, entre ellos Arthur Miller, Alexander King, Alvin Toffler, Peter Ustinov, Zulfu Livanelly, Federico Mayor y Afework Teklé… Su iniciador fue el escritor Chinguiz Aitmatov. Se habló allí del peligro nuclear, de las catástrofes ecológicas y de la progresiva falta de dignidad, también en la política. Mi encuentro con los participantes de aquel Foro tuvo lugar el 20 de octubre, una semana después de Reykiavik…”.

Sí: fue después de la reunión junto al lago de Issyk-Kul, cuando aquel distinguido grupo de intelectuales y creadores -a los que hay que añadir James Baldwin, Augusto Forti, Rustem Khairov, Yaser Kemal, Lisandro Otero y Claude Simon- tuvieron con el Secretario General una reunión extraordinariamente interesante. Me encomendaron la presidencia y fue para mí una ocasión memorable poder conocer la visión y enfoques de personas que no sólo hablaban de libertad sino de responsabilidad, y de cómo podríamos aconsejar mejor al Secretario General de la Unión Soviética para que pudiera llevar a cabo las transformaciones necesarias. ¿Cómo podríamos colaborar a la puesta en práctica de la perestroika?

El mismo lugar de Issyk-Kul alentaba, por sus características, a la reflexión y la audacia. Allí escribí, el 14 de octubre de 1986, un poema dedicado a las excelentes traductoras Ksana, Ella, Nadia y a la fotógrafa Marina: “Cuando el otoño / muestre todos los colores / y tonos / que puedas imaginar / en las flores y hojas / cerca del azul intenso / del lago Issyk-Kul, / que refleja en blanco / lo luminoso / de las montañas nevadas / que lo circundan, / un reto de esperanza / ha surgido súbita, / tímidamente, / en nuestras frentes cansadas / y escépticas. / Un destello de nueva luz / nos ha dado vigor de jóvenes / y nuestros ojos han entrevisto / un camino inmenso. / A orillas del lago Issyk-Kul / nuestros brazos se abrieron / inesperadamente / y nuestros ojos acometieron / resueltamente / un reto apremiante de amor. / Allí, en el remoto lugar / de todos los colores y tonos / sentí y escribí con fuerza / estas palabras simples, convencidas: / la solución está en vernos, / hablarnos, en darnos la mano”.

¡Qué maravilla poder hablar de apertura y sentirse libre en la Unión Soviética! Hacía tan sólo unos años –mi primer desplazamiento como científico a la Unión Soviética tuvo lugar en el año 1961- había escrito en Alma-Ata, donde había llegado junto a mi distinguido colega el bioquímico David Vázquez, para dar unas conferencias sobre neurociencias, el poema siguiente: “Os recordaré todos los días, / vidas escrutadas, acalladas, / oprimidas vidas mías… / Y os guardaré en secreto / pero diré a voces / que vuestro silencio / a todos nos apremia / y que no es ajeno / ni lejano vuestro grito, / y la audible voz, / mano tendida. / Os guardaré en mi alma, / almas mías”.

Fue al regreso de Issyk-Kul, cuando nos recibió el Secretario General del Comité Central del Partido Socialista Soviético, y conocí a Mikhail Sergeevich Gorbachev. Desde el primer momento nos impresionó la puntualidad, la afabilidad y la valentía de todo lo que decía el Secretario General. Al presentarle, en mi calidad del Presidente del Foro, las conclusiones, dije entre otras cosas: “Hay muchas instituciones y organizaciones que se esfuerzan por normalizar la situación, pero en raras ocasiones explican cómo podrían poner en práctica las soluciones que proponen para un futuro distinto”. Ponderé a continuación la especificidad del Foro y la creatividad, el talento y la inspiración que tan lúcidamente habían ofrecido las personas invitadas por Chinguiz Aitmatov. “Estamos viviendo lo que Alexander King llama “la gran transición”. Para hacer frente a tan profundas transformaciones necesitamos no sólo conocer la verdad sino ser capaces de anticiparnos”.

Al término de mi disertación leí la Declaración del Foro de ISSYK-JUL. Comienza así: “Menos de 5000 días nos separan del nuevo milenio. El futuro de la humanidad se ve amenazado por crisis de dimensiones globales y complejidad sin precedentes… La humanidad ha sido capaz de sobrevivir gracias a su facultad creadora… El futuro dependerá no sólo de las decisiones políticas y de las confrontaciones de poder sino de la imaginación de mujeres y hombres de talento, de las iniciativas y descubrimientos de los científicos, de los sueños de los poetas y de la esperanza de todos”.

En su respuesta, publicada ulteriormente en su “Diálogo con los participantes al Foro de Issyk-Kul”, dijo Mikhail Gorbachev: “La política puede proporcionar las respuestas tan necesarias y urgentes si se basan en un análisis científico… Por eso quería hacer patente la idea de una estrecha relación con los políticos, con representantes de las culturas contemporáneas y mantener un constante intercambio de puntos de vista… En la era de los misiles nucleares, todos debemos aceptar la prioridad del valor universal de la paz sobre cualquier otro… Es preciso despertar la conciencia y responsabilidad de todos, sin excepción.

En primer lugar, es necesario salvaguardar a la humanidad del exterminio nuclear. Desearía que incluyeran esto en todas sus declaraciones. El documento elaborado por el Foro de ISSYK-KUL confirma una nueva manera de pensar para promover un nuevo futuro. Estoy muy interesado en conocer sus criterios sobre los que ustedes ven en nuestro país. Estamos atravesando un periodo muy interesante. Es preciso renovar todos los aspectos de nuestra vida sobre bases socialistas… El hecho de que hayamos aceptado la decisión de llevar a cabo una profunda reorganización, utilizando la apertura y democracia, ha desencadenado una tremenda respuesta en nuestro pueblo. Somos 280 millones de personas… y necesitamos una nueva óptica, nuevos enfoques. Confiamos en los intelectuales…”.

De este modo, Gorbachev inició una serie de reuniones y conferencias estableciendo, a través del Foro de ISSYK-KUL, frecuentes encuentros con artistas, literatos, científicos, docentes… ampliamente conocidos en la URSS. Muy pronto en toda la Unión Soviética pudo observarse a través de la televisión al Presidente Mikhail Gorbachev con actores, actrices, personajes… que eran muy conocidos a escala internacional en todos los países que formaban el imperio soviético. Fueron muchos los que comprendieron que se estaban produciendo transformaciones profundas en el Kremlin… Al final de la reunión “oficial”, Gorbachev compartió muy amistosamente con todos nosotros. A mí me dijo, con gran amabilidad, que esperaba seguir contando con el apoyo del Foro de ISSYK-KUL. Le dije que, como científico, desearía que se liberara inmediatamente a Andréi Dmítrievich Sájarov, que se hallaba en arresto domiciliario en la ciudad de Gorky. Me contestó: “Haré cuanto pueda en el contexto legal presente”.

Unos meses después participé en la reunión convocada para poner en marcha la primera fundación privada en la Unión Soviética, a la que asistían varios miembros del Foro, una nieta del Presidente Eisenhower… y Andréi D. Sájarov. Justo al iniciarse la reunión, el Prof. Sájarov expresó su gratitud al Presidente Gorbachev: “Estaba preso. Ahora estoy libre y muy reconocido a usted… pero, añadió al tiempo que sacaba una lista de un bolsillo de su chaqueta, son muchos todavía los que se hallan cautivos indebidamente”. Gorbachev le contestó en el acto: “Lo sé. Pero ahora ya somos dos para procurar su liberación”.

Después de diversos contactos con Chinguiz Aitmatov, normalmente a través de Rustem Khairov y Augusto Forti, escribí, dedicándoselo a Mikhail Gorbachev: “Para remedar / tantos desgarros, / y reducir esta brecha, / para fertilizar / este desierto / cuando acecha / nuestro paso / la inclemente / memoria / a la vez frondosa / y yerma, / hay que avanzar / sabiendo / que sólo el porvenir / no ha muerto”.

Tuvimos varias reuniones del Foro de ISSYK-KUL posteriormente. Una de ellas, en Granada, siendo ya Director General de la UNESCO. Todo aquel proceso de opinión de tan importantes interlocutores, facilitó esclarecer muchos horizontes y responder a múltiples preguntas. Declaré entonces que “tanto el capitalismo como el socialismo han dado de sí todo lo que era de esperar. Ni Adam Smith ni Carlos Marx pudieron prever la realidad que nos toca vivir. El futuro de la humanidad requiere enfoques totalmente nuevos. Son necesarias nuevas formas de pensar” (publicado en el “Diario 16” el 22 de noviembre de 1986).

Utilizando, como ya he subrayado, la televisión como escaparate para conectar directamente con el pueblo soviético, Gorbachev decidió que se le viera acompañado de personas “familiares” a los ciudadanos. Es de destacar, a este respecto, el gran foro que tuvo lugar en Moscú del 13 al 19 de febrero de 1987. Más de 900 personalidades de la política, la literatura, el arte, el cine, la ciencia y las religiones se hallaban presentes en una gran reunión sobre la paz. La periodista Pilar Bonet envió un amplio reportaje sobre este suceso a “El País”. Recuerdo aquel acontecimiento con especial emoción por lo que significaba poner de manifiesto la estrategia, bien pensada, intrépida, de Mikhail Gorbachev. Desde Andrei Sajaróv hasta la viuda de John Lennon, Yoko Ono, pasando por Graham Green, Gregory Peck, Shirley Mac Laine, Claudia Cardinale, Pierre Cardin, Bernard Lown… se hallaban presentes. Todos los medios de comunicación difundieron el apoyo que todas aquellas personas tan conocidas prestaban a la política de reconstrucción iniciada por Mikhail Gorbachev. El Prof. Juan Rof Carballo, publicó en “ABC” el artículo titulado “Imaginación y libertad”, donde menciona, entre otras cuestiones el Foro de ISSYK-KUL y su impacto mediático.

Sobre este tema considero interesante contar que, estando en el laboratorio de bioquímica unos meses después, entró mi secretaria Begoña Laforga para decirme que querían hablarme desde el Kremlin. Era Mikhail Gorbachev, que me transmitía a través de un intérprete el deseo de que pudiera desplazarse a Moscú una actriz que, por ser la protagonista de una de las telenovelas más difundidas en toda la Unión Soviética, reunía las características para aparecer al lado del Presidente Gorbachev en los medios de comunicación. Llamé al Presidente Zedillo de México, al que conocía desde la época en que fue miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO y, con gran presteza, pudo poner en práctica el deseo del “inesperado” Presidente Mikhail Gorbachev.

Para que se comprenda mejor el contexto en el que tuvo lugar la primera reunión del Foro ISSYK-KUL, quiero poner de manifiesto las declaraciones del Presidente Gorbachev en una conferencia de prensa que pronunció el 14 de octubre de 1986 posterior a la Cumbre de Reikiavik. Gorbachev subrayó todas las propuestas formuladas al Presidente Reagan sobre la reducción y eliminación de armamento nuclear, con grandes facilidades de verificación; total eliminación por parte de los americanos y los soviéticos de los misiles de “media distancia”; situación en Asia y dificultad de establecer previsiones… Gorbachev describió abiertamente que, en un momento dado, una “verdadera batalla” de los dos enfoques sobre política a escala mundial –incluyendo la terminación de la carrera de armamentos y de las ojivas nucleares- se había iniciado… “Me di cuenta, indicó Mikhail Gorbachev, de que el Presidente americano está cautivo del complejo industrial-militar de los Estados Unidos”. Esta aseveración es especialmente relevante y había sido puesta ya de manifiesto por el Presidente Eisenhower al final de su mandato. “Creo que el Presidente de los Estados Unidos y yo tenemos que llegar a un acuerdo en mi próxima visita a Washington. De otro modo, se habría perdido una gran oportunidad histórica”.

En marzo de 1988, en una reunión a la que tenía el gusto de asistir, Gorbachev manifestó que “la cultura de la democracia debe aprenderse desde el principio. Especialmente cuando este proceso tiene lugar en un contexto multicultural y multiétnico, a un ritmo trepidante y con eclosiones múltiples y diversas producidas por la excesiva adhesión a la nueva situación o por la nostalgia del pasado”.

Antes de seguir, quiero hacer una pausa para destacar la inmensa contribución de Chinguiz Aitmatov, no sólo por la convocatoria de los foros de Issyk-Kul, sino, posteriormente, como escritor, Embajador de la Federación Rusa y como promotor de actos en los que eran promovidas la democracia y la participación. Le recuerdo con gran afecto en el acto que como Director General de la UNESCO organicé en Khirgizia, un gran espectáculo al aire libre rememorando el gran poema épico de Manás.

El 21 de septiembre de 1988, le dediqué el siguiente poema: “Alzaré mi voz/ cada mañana, / cada tarde, / cada noche. / Sin pausa / mi grito resonará / en los tímpanos / de los jerarcas / hasta que se pueble / de amor / la Tierra entera. / Mientras viva / y pueda articular / una palabra / proclamaré al viento / de cada amanecer / que no debe haber tregua / hasta que toda ligadura / haya sido desatada.”

Fue precisamente con motivo del aniversario de Manás, que escribí un poema, en agosto de 1995, del que extraigo algunos versos: “Todo era territorio. / La Tierra / era la medida. / Hoy es / cada ser humano. / Hoy, como ayer, es cada uno / lo que cuenta. / El ser humano es la medida, / la única medida, / y no la Tierra. / El ser humano / más allá de las fronteras, / de los mares, / de los montes, / más allá de las estrellas, / crea. / Y el nuevo territorio/ es el espacio/ que ocupa / su cultura, / su cultivo.”

Chinguiz Aitmatov, el hombre conmovido, mirando siempre hacia adelante, que inició la primera reunión del Foro de Issyk-Kul con estas palabras: “Si nos atrevemos a actuar de acuerdo con nuestra conciencia, si estamos suficientemente despiertos… podremos decir a nuestros hijos que hicimos todo lo que pudimos hasta el último momento. Sólo si la humanidad diseña y construye su futuro estará a la altura de su grandeza”. Una nueva realidad está emergiendo y la mejor solución es prever para poder prevenir. Los que no se atreven no consiguen nada. No hay imposibles. Otros imposibles de ayer podrán ser realidad mañana…”.

El 26 de octubre del año 1990 publiqué en “Diario 16” el artículo “Ayudar al audaz Gorbachev”, que terminaba así: “El apoyo, en todos los planos, de la comunidad internacional y particularmente de Europa occidental debe estar a la altura de las circunstancias. Como Camus decía, “Los desprecio porque pudiendo tanto se atrevieron a tan poco”. Gorbachev ha tenido la audacia. Ahora nos corresponde a todos los demás ayudarle a la consolidación de la monumental obra que ha emprendido”.

En el mes de octubre del año 1989 Mikhail Gorbachev recibió el Premio Nobel de la Paz. No pudo ir a la correspondiente ceremonia en Oslo por tener que atender responsabilidades muy urgentes. Por este motivo, pronunció la “Conferencia Nobel” en Oslo, el 5 de junio de 1991 en la que habló extensa y profundamente sobre la necesidad de que la paz prevaleciera sobre cualquier otra condición. Expresó su confianza en el que la solidaridad y el cambio habían sido aceptados por el “mundo entero para hacer frente a los desafíos globales”.

Lo que después sucedió fué tan distinto de lo que él pensaba y procuraba, que causó una profunda decepción en Gorbachev que, sin embargo, ha seguido luchando a contraviento, infatigable a favor de la paz y de la concordia.

Junto a su preocupación permanente por el desarme y, muy especialmente, por el desarme nuclear, Gorbachev fue el primer Jefe de Estado en utilizar el concepto de “seguridad ecológica”. En un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en su 43 sesión, el 7 de diciembre de 1986, sobre la “libertad de elección”, empezó hablando de las “grandes revoluciones”: la francesa en 1789 y la rusa en 1917, “que cambiaron el curso de los acontecimientos”. La Perestroika ya había producido cambios significativos en la Unión Soviética. Al declarar delante de los ojos del mundo, que la libertad era la premisa, fue una audaz manera de modificar, de pronto, la imagen de la URSS dentro y fuera de la misma. En menos de un año transcurrió la caída del muro de Berlín…, símbolo de las libertades públicas que se alcanzaban en las regiones de Polonia, Hungría, Alemania del Este… iniciando la larga marcha hacia un sistema democrático. El Pacto de Varsovia se disolvió en 1991 (la OTAN sigue!) y Gorbachev expresó claramente el deseo de formar parte de una Europa unida y libre. Rusia se convirtió en miembro pleno del Consejo de Europa en 1994. Como más adelante resumiré, la preocupación de Gorbachev por el medio ambiente le llevó, tras haber cesado como Presidente de la Unión Soviética, a crear la Fundación Green Cross en Ginebra, dedicada exclusivamente a transmitir a todo mundo la necesidad de un nuevo comportamiento en relación al medio ambiente, en el cuidado hacia la naturaleza y a la habitabilidad de la Madre Tierra.

El 25 de diciembre de 1991 dimitió como Presidente de la Unión Soviética, en un mensaje televisado de hondo calado: “Tenemos mucho de casi todo –tierra, petróleo, gas y otros recursos naturales- y Dios nos ha dotado de talento… pero en nuestro país hemos vivido mucho peor que en otros países industrializados y la diferencia no cesa de ampliarse.

El país estaba perdiendo esperanza. No podíamos seguir así. Teníamos que cambiar radicalmente… y decidir iniciar las reformas democráticas correspondientes en la primavera de 1985… Lo más importante, la libertad… Vivimos en un mundo nuevo…”.

El 26 de diciembre de 1991 la URSS dejó de existir y se constituyó la Confederación de Estados Independientes.

Unos meses antes, el 19 de agosto, le dediqué otro poema, que anticipaba la reticencia con que el mundo occidental acogía las reformas realizadas por Gorbachev, que alejaban una confrontación entre las dos súper potencias, que durante tantos años constituyó una gran amenaza para todo el mundo e impidió que la cooperación internacional fructificara. El Partido Republicano de los Estados Unidos, con la Primera Ministra del Reino Unido como acólito, rehusaron facilitar una nueva etapa para la humanidad en su conjunto y decidieron aprovechar el nuevo rumbo de la Unión Soviética para sus ambiciones hegemónicas. El poema decía así: “A Mikhail Gorbachev, que tuvo el coraje y la visión: Cuenta que cuenta. / Réditos, intereses. / Los que venían del hielo / soñando brazos abiertos / sólo encontraron / a mercaderes. /… Cuando hacía falta espuela / y riesgo / y desprendimiento, / por los caminos del mundo/ faltaron quienes oyeran / las voces de los vigías / y las señales del tiempo. / Y, como siempre, sobraron / los de la extrema cautela, / por los caminos del mundo/ cuando hacía falta espuela”.

He mencionado la preocupación permanente por el medio ambiente de Mikhail Gorbachev. En casi todos sus discursos, hasta hoy en día, piensa en la necesidad de conseguir una vida digna para todos. “La naturaleza no espera”, dijo en sus declaraciones al World Watch Magazine en 2001: “¿Qué puede hacerse?”, se pregunta al final. En primer lugar, la reforma del Sistema de las Naciones Unidas que le proporcione una mayor capacidad de acción y permita reforzar las decisiones que adopte para la paz y la estabilidad. En segundo lugar, acuerdos internacionales, Convenciones y Protocolos para el desarme, cambio climático, biodiversidad, desertificación, recursos hídricos… Los objetivos medio ambientales deben hallarse integrados desde el principio en todos los planes de desarrollo”.

En el año 2003, su conferencia “Un mundo libre de misiles de destrucción masiva, la cuestión más apremiante de la Tierra en su conjunto”, insiste en la urgente necesidad de liberar al mundo de esta indebida, injusta y terrorífica “espada de Damocles”.

En el año 2004 publica en “El País” un excelente artículo titulado “La agenda verde”. En 2006, 2007 y 2009, de forma reiterada en cada año, manifiesta su inmensa preocupación por la amenaza nuclear y, por el desarme inmediato biológico y químico.

“El derecho al agua y a una vida digna” (Barcelona, 13 de septiembre de 2004); “Nuestro futuro común” (Iguazú, Brasil, 12 de septiembre de 2005); The Financial Times, 12 de junio de 2007, sobre “el acceso al agua; en la publicación relativa a la exposición de Zaragoza en 2008, “Agua para la paz – paz para el agua “; en el New York Times, julio de 2010, sobre “el derecho al agua”…

No cabe duda. Mikhail Gorbachev no sólo “cambió el mundo” al procurar, sin una sola gota de sangre, un cambio radical en el rumbo de la Unión Soviética, sino que se convirtió después en uno de los mejores vigías de que dispone hoy la humanidad. En mi contribución al libro “Mikhail Gorbachev, Profeta del cambio – desde la Guerra Fría a un mundo sostenible”, editado por Green Cross y publicado por Clairuview en 2001, puse de manifiesto las diferentes ocasiones en que tuve el honor de reunirme y colaborar con él, pudiendo observar de cerca su visión, voluntad, imaginación, liderazgo. “Lo inesperado es nuestra esperanza”, comenté.

Se avecina la transición histórica de una cultura de fuerza a una cultura de paz y no violencia. Y Mikhail Gorbachev se halla firme, tenaz, clarividente en la torre de vigía: “Creo firmemente que la infinita e incontrolable furia de las armas nucleares nunca más debe estar en las manos de ningún mortal, nunca jamás, por ninguna razón”. En el fondo, la intimidación nuclear es un producto directo del culto a la fuerza que ha dominado el mundo.

El siglo XX debe verse como un siglo de precaución y de alerta para la humanidad, debido a la necesidad de desarrollar una nueva conciencia y una nueva forma de vivir y actuar.

Las raíces de la actual crisis de civilización se pierden con la humanidad misma. Nuestro desarrollo moral e intelectual es muy lento en comparación a los rápidos cambios de las condiciones de nuestra existencia… Cada generación es responsable de preservar la herencia de sus predecesores para las siguientes generaciones… Vivimos un tiempo de problemas cruciales y oportunidades sin precedentes. La comunidad internacional está ahora confrontada con problemas que estamos empezando a comprender.

El incremento del nacionalismo, del separatismo, del proceso de desintegración caracteriza la actualidad en un número considerable de países. Se ha incrementado también la brecha que separa, por el nivel de calidad del desarrollo socio económico, a unos países de otros. Sólo un tercio de la humanidad está bien alimentada, tiene buena higiene y buen cuidado de la salud. El resto sufre con el hambre y muere en edades tempranas. El bienestar de algunos significa la pobreza de otros.

El rápido crecimiento destructivo ha llevado al planeta al límite de una gran crisis ecológica. Los peligros ambientales que nos intimidan no están a 100 o 200 años vista. Pueden afectarnos en las próximas décadas.

El desarrollo de armamentos nucleares, bajo el pretexto de incrementar la seguridad, puede resultar en una nueva espiral en la carrera armamentista y una peligrosa abundancia de armas en muchos países. Los tiempos exigen el desarrollo e integración en políticas globales.

El futuro nos está retando. Pero la humanidad es capaz de asumir este reto. Saldremos adelante de este reto si cuidamos la unidad mundial, como destino común de la humanidad, y tenemos la responsabilidad, cada uno de nosotros, del buen cuidado de la vida en la Tierra.

Necesitamos un nuevo paradigma que nos devuelva a la realidad, reconociendo que la humanidad es parte de la naturaleza y que nuestro propio futuro, nuestro destino, nuestro planeta, dependen de nuestra actitud hacia el mundo que nos rodea.

El reconocimiento del mundo como un ente integral clama por un cambio en nuestro sistema de valores o, para ser más preciso, por la actualización de los valores originales, que son inherentes a la naturaleza del ser humano como un ente social y espiritual.

Todos debemos aprender del pasado, tanto del reciente como del distante. Nuestro lema debe ser “quienes ven más allá, llegarán”…

Una de las paradojas del siglo XX es la inconsistencia entre el enorme desarrollo tecnológico y la deplorable situación de nuestro desarrollo moral y espiritual. Creo que debemos comprender que la democracia es algo más que sólo principios políticos o elecciones de parlamentos o presidentes. Democracia significa valores morales, instituciones públicas estables basadas en la primacía de la ley y de la justicia…

Nuestra búsqueda de nuevas políticas se basó en la filosofía del “nuevo pensamiento”… “Comienza la Perestroika contigo mismo”. El futuro de la sociedad no debe ser definido en términos de capitalismo contra socialismo. Esta fue una dicotomía que causó la división de la comunidad mundial en dos bloques y trajo consigo muchas consecuencias catastróficas. Necesitamos encontrar un paradigma que integre todo el conocimiento de la mente y de la acción humana, indistintamente de la tendencia ideológica y política.

La filosofía del siglo XXI debe fundamentarse en la filosofía de la diversidad. Enfrentamos la tarea de descubrir una nueva civilización. El tiempo ha llegado para escoger una nueva dirección del desarrollo global. Para construir esta nueva civilización se requiere un alto nivel de responsabilidad y confianza recíproca. Hombres de Estado, políticos, líderes espirituales, altos ejecutivos, científicos, artistas, intelectuales, jóvenes… deben incrementar su interacción tanto a nivel nacional como internacional. Sólo la interacción creativa nos dará la respuesta que buscamos. Antes de nada, debemos cambiar nosotros mismos. Todos tenemos un papel que desempeñar”.

Todas estas son frases extraídas de su libro “La búsqueda de un nuevo inicio, desarrollando una nueva civilización”. ¡Qué formidable! ¿Quién podría pensar que sería un político procedente de la Unión Soviética el que, con gran imaginación y habilidad, fuera capaz de terminar la “Guerra Fría” sin una sola víctima, plácidamente,… cuando el Presidente Reagan hablaba de la “guerra de las galaxias”…?

¿Y quién podría imaginar que fuera un presidente soviético el que escribiera estos textos tan importantes para la inflexión que se vislumbra, ahora que la “sociedad digital” es una realidad?

Antes de entrar de lleno en su época post-presidencial, quiero mencionar, por su importancia, dos acontecimientos que viví muy directamente. El primero es la reunión en París, los días 19 a 23 de noviembre de 1990, en la que se aprobó la insulsa “Carta de París”, por la influencia directa del Presidente Bush padre, que seguía las pautas neoliberales del Presidente Reagan.

Recuerdo que el Presidente Gorbachev llegó muy contrariado a la cena que le ofrecí, después de asistir a la mencionada reunión. “No han entendido nada, dijo. Siguen anclados en el pasado, en posiciones ya superadas”. Habían decidido que ya no serían “adversarios” sino “socios”. Que tendría lugar una reducción progresiva de fuerzas convencionales en Europa porque el enfrentamiento militar entre los bloques políticos de dos sistemas sociales diferentes no constituía ya una amenaza. Pero la “Carta de París para una nueva Europa”, estaba desprovista de la convicción necesaria para convertirla en realidad. “La Cumbre de París, ha escrito Gorbachev, fue un toque anunciador de una nueva etapa en el proceso general de cambio. Los signos del tiempo parecían ser favorables: estaban a punto de ser ratificados el Tratado ESCE en 1991, tendría lugar en Moscú la Tercera Conferencia sobre la “Cesta III” y se hallaba en preparación la II Conferencia de Helsinki…

Pronto sin embargo ocurrieron los sucesos que demostraron que Europa no estaba preparada para enfrentarlos: el golpe de agosto en la URSS y la subsiguiente disolución de la Unión Soviética, la Guerra Civil en Yugoslavia… Los procesos de crisis tomaron la delantera a los procesos de institucionalización”.

Todo esto se reflejaba, como antes he indicado, en el desencanto del Presidente Gorbachev, que durante la cena me comentó que Norteamérica, con el liderazgo de aquel momento, prefería “seguir sus veredas” desaprovechando una oportunidad que quizás no se presentaría en muchas décadas.

Otro tema que quería destacar es el del buen hacer, de la aceptación democrática de los cambios producidos, que viví desde el momento en que el Presidente Gorbachev dio paso a la Comunidad de Estados Independientes. En el año 1992 recibí en la sede de la UNESCO al Presidente saliente de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, Profesor Marchuk, acompañado del nuevo Presidente de la Academia de Ciencias de Rusia, Profesor Osípov. Venían a pedirme, con carácter de urgencia, una ayuda de la UNESCO para evitar, en la transición, que fueran muchos los académicos que se desplazaran a otros centros docentes y científicos del mundo. Con el fin de retenerlos me solicitaron 500.000 dólares para poder ofrecer a los académicos una cantidad adicional de 30 dólares, que yo imaginé que se trataba de una asignación diaria… ¡cuando lo que pedían era un dólar al día, es decir, 30 dólares al mes! Me lo pidieron ambos, que es lo que quiero destacar, dos profesores amigos, uno presidente durante la época de la Unión Soviética y el otro recién nombrado para la Federación Rusa. Es innecesario decir que accedí a su solicitud para ayudar a que la Academia de Ciencias conservara la mayor parte de sus miembros, con tan escasísima retribución.

Un año y medio después, el Presidente Yeltsin me invitó a que acudiera el 1 de mayo a una ceremonia solemne en la que, como expresión de reconocimiento, me impondría una importante condecoración. En el acto solemne estaban en el estrado el Presidente Yeltsin y el Presidente de la Academia, junto con el Primer Ministro a la sazón. Y en primera fila, el ex Presidente Gorbachev y el ex Presidente de la Academia, Profesor Marchuk…

No cabe duda de que son muchas las “antiguas” democracias que deberían tomar nota de este comportamiento. Por cierto, Gorbachev ha vivido siempre, desde entonces, en Moscú, donde trabaja en la Fundación que lleva su nombre.

Mientras ejercí el cargo como Director General de la UNESCO, hasta noviembre de 1999, tuve ocasión de reunirme con el Presidente Gorbachev en París, Ginebra… Recuerdo especialmente un almuerzo en París, acompañados de nuestras mujeres. Raísa insistía en que debía presentarse a las elecciones para Presidente de la Federación Rusa. Gorbachev dudaba. Le pasé un papel con esta anotación: “Usted no puede pretender estar en la historia y el poder al mismo tiempo”. La misma recomendación que, en 1987, había hecho al ex Presidente español Adolfo Suárez, muy contrariado por los malos resultados obtenidos por el CDS. ¿Es preciso indicar que Mikhail Gorbachev prefirió seguir las indicaciones de Raísa?…

Al concluir el mandato de doce años al frente de la UNESCO, Gorbachev me dijo: “Has impulsado una nueva visión del mundo arraigada en la cultura de paz”.

Para el I Encuentro Internacional sobre Cultura de Paz, celebrado en Madrid del 11 al 13 de diciembre del año 2000, cuyas contribuciones fueron publicadas en el libro “El Contrato Global”, Gorbachev envió el siguiente mensaje: “Querido Federico: te agradezco mucho haberme invitado a participar… Me parece que el enfoque que has propuesto a partir de cuatro Contratos: social, sobre la naturaleza y el medio ambiente, cultural y ético, nos permite abordar de manera seria y profunda los desafíos globales del presente.

De mi parte, quiero informarte que continuamos trabajando en un gran proyecto para una cultura de paz. En Kazán, a fines de noviembre, abordamos los problemas de la puesta en práctica de la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz y la Carta de la Tierra.

No podré asistir porque el mismo día doy una conferencia en Berna.

Nos vemos pronto…”.

La “Green Cross International” es una ONG que tiene como objetivos los retos mundiales de seguridad, erradicación de la pobreza y de la degradación medio ambiental. Es una “cruz roja” ecológica nacida en 1992, con motivo de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro. El Presidente de la Unión Soviética, Mikhail Gorbachev, declaró que “después de desmoronar el Muro de Berlín, el reto más apremiante que enfrenta la humanidad es la relación entre la especie humana y la naturaleza”.

Junto a la Green Cross, el Presidente Gorbachev fundó “The World Political Forum”, acompañado de Andrei Grachev, en este caso, como de Alexander Likhotal en el de la “cruz verde”. Participé en su tercera reunión celebrada en Torino, Alessandria, Italia, los días 23 y 24 de octubre del año 2003. Las palabras introductorias de Gorbachev valen por todas las contribuciones importantes de intelectuales, políticos, filósofos… Son realmente dignas de atención y hacer pensar: “La misión de este Foro es desarrollar nuevas ideas como resultado de estudios profundos de los problemas principales de nuestro tiempo y contribuir a restaurar el diálogo como el principal método para hacer frente a los retos mundiales… Y viene ahora la frase con la que he iniciado esta semblanza de Gorbachev: “Los políticos por sí mismos no pueden hacer frente a los retos presentes… Tienen que interactuar con la sociedad civil y con la comunidad intelectual… Necesitamos cultivar una nueva cultura y estimular nuevos enfoques, porque el mundo necesita una cultura de paz”…

Del excelente informe final de Ian Mordier extraigo tan solo los siguientes párrafos: “Si la humanidad desea realmente promover la democracia y el desarrollo sostenible, el mundo debe enfrentar la monstruosa irresponsabilidad del gasto militar. La guerra y su preparación son los mayores obstáculos para el progreso humano, favoreciendo el círculo vicioso entre la carrera armamentista y la pobreza… La seguridad va unida a la justicia económica: la verdadera seguridad debería unirse a la lucha contra el hambre y la enfermedad. La globalización en su forma actual es injusta y conduce al mundo al desorden y la insostenibilidad…

… Goethe dijo que “La libertad debe ser reinventada en cada generación”. Necesitamos un punto de referencia, una base para construir una nueva civilización que pueda servir como un mínimo ético aceptable para el orden mundial. La piedra angular es el derecho universal a la dignidad humana… Nos hallamos en los albores de un nueva era, del establecimiento de los caminos que llevan a una cultura de paz…”.

En mi intervención insistí en la necesidad de que la “nueva ciudadanía debería capacitar a cada uno para actuar de acuerdo con su conciencia, y participar en la construcción de una democracia genuina… favoreciendo la anticipación y prevención de cualquier acción contraria a la igual dignidad humana y a la transición desde una cultura de fuerza a una cultura de la palabra”…

La cuarta reunión del World Political Forum tuvo lugar el 7 de mayo de 2004 en Torino, Italia. Dijo Gorbachev en la presentación del Foro: “La violencia, particularmente en la forma de terrorismo, ha continuado envenenando las relaciones internacionales y la guerra ha sido utilizada de nuevo como un “instrumento justo” de la política… Se han aumentado los fondos destinados para seguridad, con gran producción de armamento, al tiempo que los recursos necesarios para reducir la pobreza y la enfermedad y proteger el medio ambiente han sido de nuevo muy reducidos, debido a la producción de armas y de nuevos tipos de cohetes.

Las relaciones entre las naciones y el clima internacional en general han sido afectadas muy negativamente por la guerra de Irak, desencadenada con “dudosos pretextos” y violando las leyes internacionales.

La globalización está desembocando con frecuencia en mayores desigualdades y conflictos sociales, ampliación de la pobreza extrema y la emergencia de zonas de “desastre social” en muchas partes del mundo. La catástrofe del océano Índico en los últimos días del año 2004 ha demostrado, así mismo, la necesidad de crear instituciones globales capaces de gestionar y gobernar los asuntos que afectan al mundo en su conjunto, a un mundo interdependiente”.

En mi intervención propuse diez razones por las cuales era absolutamente imprescindible proceder con urgencia a la refundación de un sistema multilateral democrático, de unas Naciones Unidas capaces de hacer frente a la gobernación mundial que en ningún caso -como se estaba viendo con graves desperfectos en todas las escalas- no podía ser llevada a cabo por los grupos oligárquicos, plutocráticos, que el neoliberalismo había instituido en lugar de unas Naciones Unidas dotadas de los recursos personales, financieros y técnicos necesarios para actuar eficazmente en todo tipo de conflictos.

Unos meses antes, el 5 de febrero de 2004, Gorbachev intervino en el Foro “Diálogos de la Tierra”, en Barcelona, organizado conjuntamente por el Foro Universal de Culturas 2004, la Cámara de Comercio de Barcelona y la Green Cross International.

“Estoy convencido de que, veinte años después del proceso de la perestroika que transformó la situación política mundial con la desaparición de la Unión Soviética, el mundo actual necesita una nueva perestroika para mejorar la gobernanza mundial, impulsada desde la sociedad civil. Necesitamos transparencia y diálogo para construir un mundo mejor…”. Al contestarle, corroboré, como lo hicieron Pascual Maragall y Joan Closs, la apremiante necesidad de nuevos enfoques, de poner intrépidamente en práctica una nueva visión.

En diciembre de 2005 se celebró en Granada una reunión del World Political Forum sobre “Mediterráneo: Encuentro y Alianza de Civilizaciones”. Al final, Gorbachev y yo comentamos el “mensaje desde la Alhambra”, que “es un compendio de las reflexiones de los asistentes a favor de un mejor entendimiento internacional… Necesitamos un nuevo pensamiento que responda a los desafíos de un mundo que se mueve a un ritmo muy acelerado… La Unión Europea debe ajustar sus políticas comerciales, insistiendo en favorecer un desarrollo sostenible, adoptando un enfoque integral de los flujos de migración y salvaguardando las identidades culturales de los distintos pueblos de la región”.

Quiero mencionar en este punto la emoción que me produjo el acto celebrado en el gran Albert Hall de Londres –lleno a rebosar- al cumplir Gorbachev 80 años, en el 2011. “El hombre que cambió el mundo”, estaba en el centro de un gran arco en el inmenso Hall. El hombre que recondujo tantas tendencias erróneas, se encontró, desgraciadamente, con unos líderes y hombres impasibles, miopes e irresponsables, incapaces de beneficiarse de tan inesperadas inflexiones históricas. Y, en medio de la ovaciones pensé en lo que había yo escrito en 1991: “El Muro de Berlín se desmoronó porque un sistema basado en la igualdad se había olvidado de la libertad. Ahora, el sistema alternativo se desmoronará también porque, basado en la libertad, se ha olvidado de la igualdad. Y ambos de la justicia”.

Gorbachev es una estrella gigante y luminosa para orientar los rumbos del mañana. Su legado permanecerá, como destellos de esperanza para un por-venir que está por-hacer.

La perestroika y la glasnost son las referentes más importantes del próximo pasado de la humanidad en su conjunto. Y, sobre todo, de su futuro.

A este respecto, en el International Herald Tribune del 5-6 de marzo de 2011, el periodista Bill Keller consideraba laudable e insólito el hecho de que Gorbachev y Frederick De Klerk habían tenido el coraje y la inteligencia de, una vez realizada por ambos una formidable transformación en sus respectivos países, supieron abandonar el poder… y seguir viviendo con toda naturalidad en sus países respectivos.

Gorbachev también fue capaz, muy tempranamente, de predecir acontecimientos muy importantes, como los relacionados con China que, durante muchos años, los neoliberales, obcecados con los réditos, no supieron ver. “El progreso a escala mundial dependerá en gran medida de la actitud de China”, dijo Gorbachev.

En el Consejo de Europa, en 1994, advirtió que Europa podía hacer frente a los múltiples desafíos si era capaz de “unir múltiples esfuerzos en una Europa unida en paz y democracia, conservando su diversidad y su solidaridad con el resto del mundo”.

¡Qué excelentes y madrugadoras recetas!

En la reunión “Europa mira hacia el Este”, organizada por el New Policy Forum en Sofía los días 7-8 de octubre de 2010, dijo que Europa había mirado al Este con excesivas condiciones y proclamándolo “fábrica del mundo”. “Con las pautas de desarrollo impuestas por las instituciones financieras “globalizadoras”, … se ha demostrado que no sólo el socialismo burocrático sino el capitalismo neoliberal necesitan urgentemente una profunda reforma democrática”.

El día 3 de febrero de 2014, se celebró en París un seminario sobre “Actualidad de la UNESCO”, con motivo de mis ochenta años.

Uno de los mensajes que más me conmovieron fue el de Mikhail Gorbachev que no sólo reafirmaba la gran amistad que nos unía sino que aceptaba públicamente ser uno de los primeros firmantes de la Declaración Universal de la Democracia, que he redactado con Karel Vasak, mi hermamigo Juan Antonio Carrillo Salcedo, tan prematuramente fallecido, el Presidente Mario Soares… y otras personalidades que ejemplifican la democracia.

Hace tan solo unos días, en el mes de agosto de este año, hemos mantenido correspondencia en relación al terror yihadista, las sangrientas represalias de Israel sobre la franja de Gaza… Y, la imaginación y las reflexiones inesperadas de Mikhail Gorbachev han sido y seguirán siendo para mí luceros muy importantes en el firmamento.

*Presidente de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, ex director general de la UNESCO, presidente de la Fundación Cultura de Paz .

admin