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EL TRISTE FUTURO DE NUESTRO PLANETA

Dic 18 2014

Por Roberto Savio*

Roma, diciembre 2014 – Ya es oficial: el actual sistema intergubernamental no logra actuar en beneficio de la humanidad. Lima produjo un proyecto de pacto que será adoptado por todos, simplemente porque no aporta ninguna obligación.

Es una especie de acuerdo de caballeros global, donde se supone que el mundo está habitado sólo por caballeros, incluyendo las corporaciones energéticas. De hecho, es un acto de irresponsabilidad colosal, donde en aras de un acuerdo, se evita una solución.

La Conferencia sobre el Cambio Climático de Lima es la última etapa antes de la Conferencia de París en diciembre próximo, donde hay que lograr un acuerdo global. Miles de delegados de 196 países, han estado negociando para encontrar una posición común para París dentro de un año.

Lima fue precedida por una reunión histórica entre los presidentes Barack Obama, de Estados Unidos y Xi Jinping, de China, en la que ambos jefes de Estado de los dos principales países contaminadores se pusieron de acuerdo sobre un plan de acción para reducir la polución

La idea principal que salió de Lima es permitir que cada país decida sus reducciones de contaminación de acuerdo con sus criterios. Pero todo el mundo está consciente de que esto es sin lugar a dudas un desastre para el planeta.

«Es un gran avance, ya que da sentido a la idea de que cada país va a hacer reducciones», estima el diplomático holandés Yvo de Boer, ex Secretario Ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. «Pero las grandes esperanzas para el proceso también se han desvanecido. Muchos ya se han resignado».

Para dejar las cosas claras, todos los delegados saben que sin un tratado vinculante para reducir las emisiones, no hay manera de que se pongan en práctica, pero aceptan lo posible, incluso si no se soluciona el problema. Es como un hospital donde el cirujano jefe anuncia que la buena noticia es que el paciente quedará paralizado.

El proyecto de acuerdo se basa en que todos los países se comprometan públicamente a adoptar su propio plan para reducir las emisiones, mediante criterios establecidos por los gobiernos nacionales, sobre la base de su política interna y no por lo que los científicos indican como absolutamente necesario.

Por supuesto, esto hace que ningún país en el mundo se oponga a ese tipo de tratado. El valor real del tratado, no es el problema, pero sí lo es saber si el sistema intergubernamental será o no capaz de actuar unido y asumir compromisos comunes. Los intereses de la humanidad no están en la ecuación. La humanidad, así como el planeta, se supone que debe ser distribuida entre 196 países.

Este acto de irresponsabilidad es evidente cuando observamos que en todos los países productores de energía, como Arabia Saudita y Venezuela, Irán y Ecuador, Nigeria y Qatar, los gobiernos están interesados en utilizar las exportaciones de petróleo para mantenerse en la butaca del poder.

Habrá que ver lo que hará la India, el tercer mayor contaminador, con el espíritu del tratado Lima.

Bajo la consigna de «Nos gusta la India limpia, pero denos puestos de trabajo», el nuevo gobierno del primer ministro Narendra Modi se mueve a una velocidad notable para eliminar cualquier normativa para la industria, la minería, proyectos de energía, fuerzas armadas, etc.

El Sistema de Regulación «sirve sólo a los propósitos de una administración corrupta «, informó el comité de alto nivel designado para reescribir el sistema de derecho ambiental.

En su lugar, el comité presenta un nuevo paradigma: «el concepto de máxima buena fe». Los dueños de negocios se vigilarán a sí mismos sobre la contaminación generada por sus proyectos y van a monitorear su propio cumplimiento.

La recién investida Dirección Nacional para la Vida Silvestre es responsable por el área protegida. Aprobó 140 proyectos pendientes en dos días. Las pequeñas minas de carbón cuentan con un permiso inmediato para ampliarse, sin ninguna audiencia y ahora sin necesitar la aprobación de los pueblos tribales para proyectos forestales.

Cualquier proyecto pequeño, de menos de 100 hectáreas ya no debe pasar por una inspección. El nuevo ministro de medio ambiente, Shri Prakash Javadekar, se jacto de que en India, «hemos decidido descentralizar la toma de decisiones. El noventa por ciento de los documentos no pasarán por mí nunca más».

Añadió que estaba delegando asuntos de protecciones ambientales menos importantes, «aquellos que, en nombre de cuidado de la naturaleza, estaban parando el progreso» y reveló que planea devolver el poder a los reguladores estatales, lo que según los expertos ambientales equivale a renunciar a toda política nacional integrada.

El paradigma del «concepto de máxima buena fe» no se ha aplicado aún al cumplimiento del pago de los impuestos, básicamente ignorados a nivel corporativo. Sería interesante ver cómo se aplica a los límites de velocidad y al consumo de drogas, sólo para dos ejemplos de reglamentos que podrían ser también sustituidos por el cumplimiento voluntario. De todos modos no hay duda de que la India ya está bien preparada para el Tratado de Lima.

Por supuesto que es una total coincidencia que la conferencia de Lima se haya celebrado en medio de la mayor disminución de precios del petróleo en cinco años.

El barril de petróleo ha descendido a 60 dólares, bastante más bajo de los 100 de hace dos años. Este nivel de precio ha sido decidido especialmente por Arabia Saudita, que no aceptó reducir la producción para aumentar el costo de un barril.

La explicación más frecuente es que el bajo costo socavaría la explotación de esquistos que están convirtiendo a EE.UU. de nuevo autosuficiente y dentro de poco en exportador.

Pero esto habría que encuadrarlo también en las energías renovables. La eólica o la solar, que tienen costos más altos, serían abandonadas si se dispone de un petróleo barato.

Siempre por coincidencia, esta situación está creando serios problemas a países como Rusia y Venezuela (que irritan a los estadounidenses) e Irán (enemigo directo), que ahora están entrando en déficit grave y en serios problemas políticos.

También casualmente, el uso de la energía fósil se está perfilando más tentador, en momentos en que todo el mundo por fin admite que existe un problema de cambio climático.

En marzo, los países tendrán que presentar sus planes nacionales. Entonces quedará claro que los gobiernos están ignorando la muy simple tarea de detener el cambio climático, lo que se traducirá en daños irreversibles al llegar a la última fecha límite de 2020.

De esta forma, el ejercicio de irresponsabilidad de Lima también se convertirá en un ejercicio de futilidad.

¿Existe ninguna duda de que si la gente y no los gobiernos fuesen los responsables de salvar el planeta, su respuesta habría sido más rápida y eficiente?

Los jóvenes en todo el mundo, tienen prioridades muy diferentes de las empresas e industrias. Sin embargo ellos tienen una influencia política mucho menor…

*El autor es co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News . En español: http://www.other-news.info/noticias/ En inglés: http://www.other-net.info/.

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