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El laboratorio político de Syriza

Ene 21 2015

Bernardo Gutiérrez – Eldiario.es

El próximo 25 de enero se celebrarán elecciones anticipadas en Grecia. La incertidumbre es máxima en Bruselas ante la expectativa de victoria del partido Syriza, contrario a las políticas de austeridad. Pero la formación liderada por Alexis Tsipras cuenta ya con experiencia de gobierno en ámbito municipal y regional.

Cuando Rena Dourou tomó posesión de su cargo de prefecta, comparó la conquista del Gobierno de Ática con la toma de la Bastilla en 1789. La militante de Syriza, nueva estrella de la izquierda griega, realizó su discurso en un enclave especial: un gimnasio grecorromano del distrito de Drosoupolis, en Ano Liosia, en el noreste de Atenas. Ática, que cuenta con casi cuatro millones de habitantes, es la región más poblada e influyente del país: incluye Atenas, el Pireo y varias islas.

Rena no es sólo la gobernadora de Ática. Es amiga personal de Alexis Tsipras, líder de Syriza. Su laboratorio –y el de Syriza– es Ática. “Es muy simbólico, hasta hace poco era un bastión de la derecha o de los socialistas”, asegura Corina Vasilopoulou, una de las asesoras del Gobierno de Ática y militante de Syriza. El Ática es más que Ática: es la antesala del posible primer gobierno antiausteridad de Europa.

Una encuesta divulgada después de que Antonis Samaras no consiguiera mayoría para nombrar al nuevo presidente en la primera votación coloca a Syriza con un 24,2%. Nueva Democracia (ND) obtendría un 21%. Potami (5,6%), Pasok (5,5%), Partido Comunista (5%) y el ultraderechista Amanecer Dorado (4,5%) les seguirían en intención de voto.
Terremoto político

Syriza ya se había convertido en las elecciones europeas en el partido más votado de Grecia, con un 26,5% de los votos. Simultáneamente a las europeas, se celebraron elecciones locales. El terremoto político se tradujo en un reguero de Gobiernos para Syriza y otros partidos menores.La formación, además de Ática, conquistó el Gobierno de las Islas Jónicas, nueve municipios del cinturón metropolitano de Atenas y Larisa (quinta mayor ciudad del país).

Las europeas también confirmaron otro fenómeno político: el auge del partido Potami. Fundado por la estrella mediática Stavros Theodorakis, Potami juega a la nueva política, con una posición ambigua que apela a toda la ciudadanía. Sin embargo, los movimientos sociales recelan de Potami. “Es neoliberal, progre y ultraderechista al mismo tiempo. Es el partido hipster de los bohemios con dinero o los jóvenes emprendedores. Les molesta la corrupción y el nepotismo igual que los inmigrantes y los sin techo”, afirma la activista Tina V.

“La narrativa neoliberal está totalmente rota en Grecia. Vivimos en el punto de mutación”. La frase la pronuncia Mihail Panagiotakis, uno de los encargados de las estrategias digitales de Syriza. Pero, ¿la llegada de Syriza significaría un drástico cambio? Alexis Tsipras se ha esforzado en suavizar su imagen frente a los mercados. También frente a la sociedad. “Defendemos una negociación de la deuda y la permanencia en el euro”, matiza Panagiotakis en estudiado tono conciliador.

¿Existen ya gestos o medidas en los diferentes gobiernos locales de Syriza que puedan anticipar el rumbo de un Gobierno nacional? “El contexto para estos nuevos alcaldes y jefes del Gobierno regional no es nada amistoso. Intentan evitar privatizaciones masivas y las medidas neoliberales impuestas por el Gobierno central y la Troika, como despedir al 15% o 20% de los funcionarios. Rena Dourou ha multiplicado por seis el presupuesto social”, asegura Corina Vasilopoulou.

Si Ática es el gran laboratorio, la metáfora del cambio de piel de Grecia se encuentra en el nuevo Gobierno de Chalandri, un antiguo reducto burgués. Su alcalde, Simos Rousos, arriesgándose a ser encarcelado por negarse a acatar las órdenes del Gobierno, está frenando los despidos masivos de sus funcionarios. “Halandri fue durante décadas una área rica de Atenas. Durante la crisis, la mayoría pasó a ser clase media o media baja. Docenas de tiendas cerradas, mucho desempleo, y el ascenso del populismo de derechas de Amanecer Dorado”, asegura Stellios Foteinopoulos, militante de Syriza y del colectivo Resistencia con los Ciudadanos de Chalandri.
Recelo contra todos los partidos

El triunfo de Syriza en el conservador Chalandri fue posible gracias al apoyo de «la izquierda más radical, los maoístas, troskistas, ecologistas y exsocialdemócratas”. El nuevo “movimiento” (palabra textual) de Chalandri intenta, según Stellios Foteinopoulos, «apoyar la economía cooperativa y colocar a la gente en el centro de la política, del planeamiento urbano, de la gestión de los servicios y de la educación”.

Las paredes de Exarquia, el histórico barrio anarquista de Atenas, no usan jerga partidista. Apenas dejan ver su recelo contra todos los partidos. “La mayoría de los movimientos de Exarchia no confían tanto en Syriza. El frente de izquierdas Antarsya está surgiendo desde abajo, como alternativa”, asegura Kostas Latoufis, un militante histórico de los movimientos sociales. Antarsya aparece en las encuestas con casi un 2% de voto.

En las elecciones municipales, tanto Syriza como Antarsya recomendaron votar por los candidatos de izquierdas que pasaban a segunda ronda. No fue el caso del Partido Comunista (KKE), que pidió neutralidad. El KKE considera a Syriza su enemigo. Y lo mismo ocurre con muchos movimientos sociales.

Syriza se asoma, una vez más, al poder. ¿Será la definitiva? ¿Votarán los comunistas o simpatizantes de Antarsya por Syriza ante la oportunidad histórica? ¿Se consolidará un frente de izquierdas más allá de Syriza tras las elecciones, partiendo de los laboratorios políticos locales? ¿Subirá el populismo sui generis de Potami?

Nadie sabe qué ocurrirá en las posibles elecciones de inicios de 2015. Apenas hay una certeza: a los socialistas griegos que haciéndole el juego a la derecha y a la Troika han perdido cuarenta puntos en pocos años, les espera un futuro electoral tan negro como un reciente titular: “Molotov en la oficina del Pasok”.

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