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La juventud europea se desliza a la derecha

Mar 30 2015

Por Roberto Savio*

ROMA, mar 2015 (IPS) – La reelección de Benjamin Netanyahu como primer ministro de Israel el 17 de marzo abre una serie de problemas, con evidentes consecuencias para Medio Oriente y el resto del mundo, al dar nuevas fuerzas al fundamentalismo, debilitar seriamente a la Organización para la Liberación de Palestina y proporcionar nuevo vigor al movimiento radical Hamas.

Al analizar las razones de la clara victoria de Netanyahu, el diario israelí Harez sostiene que 200.000 electores hicieron posible el triunfo del partido Likud debido al miedo, haciendo especial hincapié en que la mayoría de quienes cambiaron su decisión a última hora, tenía menos de 35 años.

En otras palabras, Netanyahu ha sido capaz de jugar el factor Masada.

Masada es un elemento importante en la historia de Israel y de su imaginario colectivo.

En el siglo I, los habitantes de una fortaleza montañosa, asediada por las legiones romanas triunfantes durante la campaña de conquista Israel, optaron por el suicidio en masa en lugar de rendirse.

En la actualidad, los israelíes sienten que están asediados por países vecinos hostiles, comenzando por Irán, el califato del grupo extremista Estado Islámico (EI) que continúa con sus embestidas, una opinión pública internacional abrumadoramente negativa y un creciente abandono de Estados Unidos.

El discurso de Netanyahu en el Congreso legislativo estadounidense dominado por los opositores republicanos, el 4 de marzo, fue interpretado como un acto de rebeldía y dignidad, y no como un debilitamiento de las relaciones fundamentales con Washington.

Su apoyo a los colonos israelíes en Cisjordania y Gaza, su negación a la creación de un Estado palestino y su demostración de desprecio por una comunidad internacional incapaz de comprender los temores de Israel, llevó a Netanyahu a la victoria.

En Israel, ser de izquierda significa aceptar un Estado palestino, ser de derecha significa negarlo. Al final, el voto del 17 de marzo fue la consecuencia del miedo.

Los jóvenes israelíes no están solos cuando caminan hacia la derecha como una reacción al temor. Es interesante observar que todos los partidos de la derecha que han crecido en Europa y el Tea Party en Estados Unidos, se basan en el miedo.

La creciente desigualdad social, la magnitud sin precedentes del desempleo juvenil, la reducción de los servicios públicos por ejemplo en educación y salud, la corrupción, que se ha convertido en un cáncer con escándalos diarios, son fenómenos que están afectando especialmente a los jóvenes.

La sensación generalizada es que no hay una respuesta clara de las instituciones políticas a los grandes problemas abiertos por una globalización que se basa en los mercados y no en los ciudadanos.

“Cuando usted estaba en la universidad, sabía que encontraría un trabajo. Nosotros sabemos que no lo encontraremos”, nos dijo un estudiante en una conferencia de la Sociedad para el Desarrollo Internacional a la que asistí.

El joven añadió: “Cuando tenía nuestra edad, usted fumaba, entonces no se sabía que provoca cáncer. Nosotros sabemos. Usted tomaba sol, no sabía que causa melanoma. Nosotros sabemos. Usted comió todo tipo de alimentos, ahora sabemos que muchos hacen mal a la salud. Y, por último, debemos defendernos de la podredumbre del sida, algo que antes se desconocía. A todo esto, hay que añadir el cambio climático”.

“Es un hecho que las Naciones Unidas han perdido capacidad de gobernabilidad, que el sistema financiero no es controlado, y que las corporaciones tienen un poder mucho mayor que el de los gobiernos nacionales”.

Josep Ramoneda escribió el 18 de marzo en el diario español El País: “Esperábamos que los gobiernos sometieran los mercados a la democracia, y resulta que lo que hacen es adaptar la democracia a los mercados; es decir, vaciarla poquito a poco”.

Un estudio sobre los partidos de derecha ha concluido que gran parte de sus electores son jóvenes. La extrema derecha prolifera en el Frente Nacional en Francia, el UKIP en Gran Bretaña, la Liga Norte en Italia, el partido Alternativa en Alemania, y lo mismo sucede en Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Holanda, Hungría, Noruega y Suecia.

De esta forma, muchos jóvenes se refugian en los partidos que predican un retorno al pasado glorioso del país, impiden que inmigrantes asuman empleos, atacan a musulmanes que desafían la homogeneidad tradicional del país, para hacer retornar el Estado-nación y las funciones que han sido delegadas a la obtusa y arrogante burocracia de Bruselas, que no fue elegida y no es responsable ante los ciudadanos.

Estamos ante un importante cambio de época, pese a ser muy ignorado. La función histórica de los jóvenes era la de ser un factor de cambio. Ahora se están convirtiendo en un factor a favor del statu quo.

También están los jóvenes que se unen al EI, que promete una recuperación de la dignidad de los musulmanes y destruir a los jeques corruptos y dictadores, que forman parte del sistema internacional con el propósito de enriquecerse en lugar preocuparse de su juventud.

Solo para dar dos ejemplos. ¿Qué pueden pensar los jóvenes del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que hizo construir Ak Saray, el palacio presidencial de 300.000 metros cuadrados con 1.150 habitaciones, o del Banco Central Europeo, que inauguró una sede en Frankfurt que costó 1.285 millones de dólares?

¿Qué pensarán los jóvenes de que los 10 hombres más ricos del mundo, tan solo en 2013, aumentaron su riqueza hasta un monto equivalente a los presupuestos sumados de Brasil y Canadá?

Este cambio generacional debería ser una preocupación transversal para todos los partidos. Lo que ocurre en cambio, es que siguen cortando gastos en el sistema de bienestar social.

Según la Organización Internacional del Trabajo, la generación que hoy tiene entre 18 y 23 años, se jubilará con una pensión media de 700 dólares. ¿Qué clase de sociedad será esa?

*El autor es co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News . En español: http://www.other-news.info/noticias/ En inglés: http://www.other-net.info/

Anexo:

La reelección de Netanyahu cambia las reglas del juego

Nazanín Armanian*

“Las personas no renuncian nunca a sus libertades, salvo bajo el engaño de una ilusión“. Edmund Burke

El miedo y un agresivo nacionalismo tribal, que siempre es racista, han sido los dos principales recursos que Benjamín Netanyahu (BN) utilizó en la recta final de las elecciones, remontando la desventaja apuntada por las encuestas, una vez que la recurrente “amenaza iraní” dejó de darle votos a beneficio de opciones que reflejaban los problemas sociales. Prometió a la ultraderecha ortodoxa extender los asentamientos ilegales e impedir la creación de un Estado Palestino si se apresuraba a votar, metiéndole miedo con que los árabes compatriotas, esa quinta columna, estaban “acudiendo en masa a las urnas como manadas”, dijo literalmente. Antes, Avigdor Lieberman, el ministro de Exteriores, proponía decapitar con hacha a los árabes israelíes no leales, al puro estilo de sus colegas del Estado Islámico.

Que BN consiguiera desviar la atención de una parte del electorado del peligro real del “fuego amigo”, apelando a la fe y a la inexistente amenaza externa, muestra hasta qué punto aún y a estas alturas de la civilización humana, la razón, el sentido común, el pan y la paz pueden ser vencidos por enemigos imaginarios y falsos amigos. “Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad”, decía otro maestro de la manipulación.

A esta dramática situación contribuyó la falta de unión entre la izquierda judía y los demócratas árabes israelíes. Éstos consiguieron 17 escaños, 5 más que en 2013, convirtiéndose en la tercera fuerza del Knesset, a pesar de que el gobierno cambiara la ley electoral para expulsarles del parlamento: “No querías caldo, pues toma dos tazas”.

Una compleja realidad social

¿Cómo la llamada “única democracia de Oriente Próximo” ha votado libremente al judaísmo supremacista blanco, al extremismo político-religioso belicista, a la matanza de civiles del otro lado del Muro del Apartheid, y ha dicho NO a la paz y mejoras sociales? Una gran mayoría de los israelíes apoyaron la masacre de los civiles palestinos en la “Operación Borde de Protección” del verano del 2014.

En cambio, los pueblos del resto de los países de la región, salvo algunos como Turquía o Líbano, que carecen de derecho a elegir a sus mandatarios, son acusados por la destacada prensa occidental de “detestar la democracia”. Comparen las elecciones israelíes con las presidenciales de Irán del 2009: millones de ciudadanos ignoraron el riesgo de una dura represión, y con el lema de ¡No! a más Ahmadineyad ocuparon las calles en protesta por el fraude electoral organizado por el establishment islámico que ni les permitía optar por el mal menor de los candidatos oficiales. Querían paz y democracia económica y política, ni demagogia ni entrar en guerra con el mundo entero. El periodista israelí Gedeón Levi escribió que Israel debe celebrar otras elecciones, no para elegir a un nuevo líder, sino a un pueblo diferente.

Nuevo escenario sin la “hoja de parra”

“Que no habrá Estado Palestino” va más allá de una declaración electoralista de Netanyahu: fue un ataque de sinceridad. El mercado de valores de Israel se equivocó al permanecer indiferente ante la cuarta victoria de BN, por no considerar sus costos a medio y largo plazo y confundir su continuidad en el poder con la estabilidad. Esta declaración ha cambiado la postura de otros actores del escenario, colocándoles ante una situación cualitativamente distinta. Veamos:

1) En Israel: La polarización social entre ricos y pobres, judíos y árabes se intensifica. Que el escritor Yonatan Geffen dijera que “El 17 de marzo es la Nakba para el campo de la paz“, “una tragedia para el propio Israel”, y que horas después fuese atacado por unos individuos en la puerta de su casa en Tel Aviv es solo una expresión de la tensión social. Tener en cuenta que a pesar de su pose triunfalista, el 77% del electorado no votó a Netanyahu, y dos principales factores podrán impedir la estabilidad de la coalición que liderada: primero, la propia naturaleza del régimen capitalista de los magnates que incapacita a sus gestores paliar la crisis económica y poner fin a las crecientes movilizaciones sociales; y el segundo, porque Netanyahu tiene que elegir entre: las presiones de sus aliados occidentales y árabes- consternados por haber revelado su intención de impedir un Estado Palestino-, o vuelve a las negociaciones teatrales con palestinos, confiesa ante su votantes que les engañó con el fin de mantenerse en el poder (pues, las personas desesperadas hacen cosas desesperadas), y correr el riesgo de ser abandonado por sus socios de coalición, o empujará a Israel a un serio aislamiento. Las elecciones anticipadas podrán ser el resultado de ambas situaciones.

2) Frente a la ONU : ya no puede acusar a los palestinos de ser responsables de sabotear el proyecto de “Dos Estados” ahora que ha admitido que Likud había ocultado su verdadera intención durante décadas, y que mientras ganaba tiempo con eternas “charlas” con palestinos ocupaba los territorios de su supuesto futuro Estado. Entonces, si no cree en las negociaciones ¿está declarando guerra sin fin a los palestinos? La ONU está en posición de autorizar a los Estados miembros a abrir embajadas de Palestina en sus territorios.

3) Frente a EEUU: da igual que BN vaya a sobrevivir a Barak Obama; rechazar el plan de “Dos Estados” destroza también la apuesta republicana, que también es defendida por la mayoría de los judíos de EEUU. BN ha eliminado la excusa de ambos partidos de bloquear las resoluciones favorables de la ONU para el pueblo palestino. Obama que hace tiempo que ha tirado la toalla ante BN y tardó dos días en felicitarle su reelección, puede respaldar o presentar una resolución ante el Consejo de Seguridad pidiendo un acuerdo de paz definitivo entre las dos partes, y presionar a los palestinos para que a cambio renuncien a presentar la denuncia contra Israel ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y la ocupación ilegal de sus tierras. EEUU, al apoyar las acciones ilegales de éste país, le ha dado suficiente cuerda para que se ahorcase solo. Obama ante el dilema de presionar a su socio para que acepte la legalidad internacional o borrar el conflicto palestino-israili de su agenda, optará por el segundo adornándole con algo de “rugido de ratón”: seguirá entregándole los casi tres mil millones de dólares al año en ayuda militar, y dejará que BN haga lo que quiera en la zona, eso sí, sin tocar a Irán, pues impedir un Irán nuclear sin lanzar una guerra es el único triunfo de Obama en la política exterior. La UE, hará lo mismo: tiene tantos problemas propios que no ya no da más de sí. No hay que menospreciar la capacidad de Netanyahu de sacar alguna carta para salir de paso: hacer de hombre de paz relajando el bloqueo a Gaza o liberar parte de los ingresos fiscales confiscados palestinos a cambio de no ser denunciado ante la CPI.

4) Frente a Irán: con la reelección de BN los republicanos estadounidense anti acuerdo nuclear con Irán están eufóricos. “Si no queréis que el Bush israelí os bombardee, rendíos más”, advierten a Teherán, insistiendo en que el acuerdo firmado perderá su validez tras la salida de Obama del poder. Por los que Irán está pidiendo que el acuerdo sea aprobado por el Consejo de Seguridad, que no solo por EEUU. No hay duda de que Israel es el principal beneficiario de este pacto y su “oposición” sirve de cortina de humo para desviar las atenciones de los planes colonialistas que ha trazado para Palestina.

Cosas de la vida: Irán sale del aislamiento internacional mientras Israel entra en el.

5) Frente a Palestina: el fin del espejismo de una salida negociada reforzará a la derecha extrema y religiosa palestina. BN puede acelerar la construcción de más asentamientos y anexionar la zona C de Cisjordania. Sin embargo, al lanzar la pelota al tejado de los palestinos, BN fuerza a los palestinos a tomar medidas unilaterales para fundar su Estado, cambiando de tácticas y de estrategia. Que los colonos nunca serán evacuados, significa que pueden presionar a Israel para que reconozca los derechos de millones de súbditos árabes, si no quiere enfrentarse a una tercera Intifada, antes o después de otro asalto militar cíclico israelí.

El mes de abril no anuncia “primavera” para el gobierno israelí: las potencias mundiales firmarán el histórico acuerdo nuclear con Irán, y por fin un organismo internacional, la CPI, puede hacer justicia para miles de palestinos asesinados y millones supervivientes dentro o fuera de sus tierras.

Hoy, frente al Bush israeli, Palestina necesita un Lenin: En marzo de 1918 firmó el humillante armisticio de Brest-Litovsk renunciando, tácticamente, a los territorios ocupados por los alemanes, con el fin de proteger la primera república socialista de la historia instaurada en el medio de la guerra. Sabía que los invasores perderían la guerra y aquel pacto se convertía en papel mojado. Hasta que Israel entienda la lógica de los vasos comunicantes ¡Que se declare ya unilateralmente el Estado Palestino!

*Nazanín Armanian es iraní, residente en Barcelona desde 1983, fecha en la que se exilió de su país. Licenciada en Ciencias Políticas. Imparte clases en los cursos on-line de la Universidad de Barcelona. Columnista del diario on-line Publico.es.

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