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Los griegos no son inmaduros: neuropolítica y falacias

Jul 24 2015

Joseba Achotegui*

En unas declaraciones recientes, Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional, decía que los griegos se comportaban de modo inmaduro, mostrándose incapaces de reaccionar adecuadamente ante los problemas que debían afrontar.

Este tipo de metáforas, que convierten realidades sociales, políticas, incluso guerras, en asuntos del área del funcionamiento psicológico, personal, son un procedimiento muy hábil para hipersimplificar y manipular realidades complejas, y no constituyen declaraciones sin más, dichas de pasada, sino que forman parte de un lenguaje político muy bien estudiado y medido.

Como señala Lakoff, los conservadores americanos han invertido miles de millones de dólares en estudiar la comunicación política y han visto que este tipo de metáforas, hábilmente manipuladas, como veremos, son de una gran utilidad para influir en la opinión pública.

El convertir la nación en sinónimo de una persona, de una familia, con sus características psicológicas propias, conlleva fácilmente el plantear que hay personas maduras e inmaduras, sanas y enfermas…. Así, hay naciones adultas, las naciones industrializadas, y naciones infantiles, inmaduras a las que se debe formar, si hace falta con mano dura para que vayan de una vez por el camino recto.

Alemania o Estados Unidos son países fuertes, ricos, porque han sabido hacer sus deberes. Por eso son grandes. Sin embargo, el pueblo griego, por ejemplo, empobrecido e inmerso en enormes dificultades, es víctima de su inmadurez, es egoísta, poco trabajador, díscolo, y hay que ponerle en vereda a toda costa. Si este es el planteamiento, a quién pueden importar las causas económicas, sociales y políticas que hay detrás del drama griego? O que de los 86.000 millones de euros del famoso tercer rescate para ayudar y socorrer al pueblo griego, 73.500 millones vayan a ir a parar a los bolsillos de los acreedores? O que como declaró un economista del nivel de Thomas Piketty ” Alemania es un país que nunca ha pagado sus deudas” (Cita textual, Die Zeit, 10-7-2015)

Como señala Lakoff estas ideas se basan en el modelo familiar conservador, en el que padre es estricto, exigente, y piensa que el niño es de por sí vago, “malo”, indisciplinado, y necesita mano dura para madurar. Si fracasa o tiene problemas, será por su culpa, por dejarse llevar por su maldad, por no haberse esforzado lo suficiente. Y no debe ser ayudado. Al contrario, eso todavía le reforzaría en su gandulería e inmadurez. Debe ser severamente castigado. Si no, se estaría premiando a los malos

Este tipo de metáforas fueron utilizadas con profusión por los Think-tanks (laboratorios de ideas) conservadores en Estados Unidos para justificar la guerra de Irak. Así, desde el partido republicano se planteó que el pueblo iraquí era como un adolescente rebelde, gamberro, al que había que educar, al que había que llevar por la senda de la maduración, severamente si hacía falta. Como metáfora, es muy discutible y hasta puede parecer ingeniosa. Pero junto a la invención de las armas de destrucción masiva, este planteamiento sirvió de justificación para una guerra colonial que supuso centenares de miles de muertes y un sufrimiento humano inenarrable. Ahora se aplica la misma metáfora del hijo díscolo e indisciplinado para justificar hacer pasar por el aro de las políticas neoliberales al “inmaduro” pueblo griego.

*Psiquiatra. Psicoterapeuta. Secretario General de la Sección de Psiquiatría Transcultural de la Asociación Mundial de Psiquiatría y profesor Titular de la Universidad de Barcelona.En Público.es

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