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Brasil 2019: de Bolsonaro a Lula

Dic 26 2019

Por Emir Sader*

Brasil, que empezó el 2019 viviendo la tercera gran derrota de la izquierda en su historia, termina el año con Lula (foto) como gran referente. Después del golpe y la dictadura militar de 1964, los triunfos neoliberales de los años 90, vino la guerra híbrida que tumbó a Dilma Rousseff de la presidencia del país,  tomó preso a Lula y le impidió ser reelecto presidente de Brasil y llevó a elegir, de forma fraudulenta, a Bolsonaro. Parecía que Brasil tendría otro año terrible.

Y de hecho lo fue. El pais sufrió la continuación y la profundización del desmantelamiento del Estado, con la intensificación de la privatización de las propiedades públicas, la radicalización de las desregulaciones favoreciendo las inversiones privadas y la expropiación de los derechos de los trabajadores, así como el congelamento de las políticas sociales. A la vez que el país proyectaba la peor imagen posible en el plano internacional, haciendo que el presidente de Brasil se haya convertido en el representante de lo peor que tiene el mundo hoy.

El gobierno se inauguraba con un flamente presidente, un poderoso ministro de justicia y docenas de militares copando cantidad de ministerios y secretarías. Parecía que la extrema derecha venía para quedarse en Brasil.

Al mismo tiempo que Lula seguía siendo víctima de la mas brutal persecución jurídica que Brasil jamás haya conocido. El cerco jurídico hacía que no pudiera avizorar un horizonte posible para la libertad de Lula.

Brasil termina el 2019 con un escenario muy distinto. La incapacidad del presidente, las arbitrariedades cometidas por él y por sus hijos, las declaraciones delirantes y los conflictos internos y externos generados, así como la inviabilidad de la politica económica ultra neoliberal como promotora del crecimiento de la economía, han cambiado profundamente la imagen pública del gobierno. El presidente ha perdido por lo menos dos tercios de los apoyos que tenía y termina el año con el noticiero completamente copado por las denuncias en contra de él y de sus hijos, por escándalos económicos y por sus vínculos con la muerte de Marielle.

El balance del primer año del gobierno es desastroso, de todos los puntos de vista, dentro y fuera de Brasil. Nadie puede imaginar otros tres años así y tampoco que va a pasar con el país y el gobierno.

Mientras tanto Lula había empezado el año sin perspectivas de salir de la prision, impedido de hablar en público, prescripto de ser eligido presidente de Brasil en primera vuelta, sufriendo no solamente inmensas injusticias desde el punto de vista jurídico en las causas en su contra sino también la inmensa injusticia de ver cómo se demontaba el país que él había construido.  

El año termina de forma radicalmente diferente. Libre – aunque sin haber recuperado aún sus derechos políticos – circulando por Brasil, con su discurso, reencontrando al pueblo en las calles, termina el año como la gran referencia de la oposición al gobierno.

Lula termina el ano político en Brasil con gran acto de Lula con artistas e intelectuales en Río de Janeiro, en gran estilo, proclamando un manifiesto sobre la cultura brasileira, aclamando por millares de personas. Como si fuera poco concluye definitivamente el año con el tradicional partido de futbol en el campo Sócrates, de la Escuela Florestan Fernandes, del Movimiento de los Sin Tierra, el domingo 22, con Chico Buarque, conmigo y mucha gente mas.

Asi llega Lula al final del 2019, despues de haber empezado el año de la peor forma posible. Proyectando un gran protagonismo, no solo en Brasil, para el 2020. 

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*Sociólogo y científico político brasileño,  coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ). Publica con regularidad artículos en ALAI (América Latina) Página12 (Argentina), La Jornada (México) y Público.es (España). Artículo en Página12, 26 dic., 2018

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Anexo, Página 12

Dios, ejército y familia tradicional

El mensaje navideño del presidente de Brasil

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, apeló en su primer mensaje de Navidad a los valores de la familia tradicional, a Dios y al Ejército, pilares de un Gobierno que, según él, ya ha realizado «algunas conquistas» en su casi primer año en el poder. «El Gobierno cambió. Hoy tenemos un presidente que valora la familia, respeta la voluntad de su pueblo, honra a sus militares y cree en Dios», dijo el mandatario en su alocución de 2 minutos y 45 segundos, emitida por televisión y radio y en la que apareció acompañado por la primera dama, Michelle Bolsonaro.

El gobernante, líder de la extrema derecha en Brasil y capitán de la reserva del Ejército, señaló que 2019 ha sido un año «muy especial», de «algunas conquistas» y aseguró que la «esperanza volvió a Brasil». «Sabía que no sería fácil asumir Brasil con una profunda crisis ética, moral y económica. Agradezco a ministros, servidores y empresarios por la confianza y el crecimiento del país, y al pueblo brasileño por la comprensión y oraciones que nos llevaron a varias realizaciones», expresó.

En su mensaje, Bolsonaro mencionó algunos supuestos logros de su Gobierno, pese a que el desempleo aún se mantiene en los dos dígitos (11,6 por ciento), como la caída en los índices de criminalidad, el aumento de los turistas extranjeros o el éxito del agronegocio. «Además de la apertura económica y las obras hechas por los batallones de ingenieros del Ejército demuestran el nuevo rumbo de Brasil», manifestó en otro guiño a las Fuerzas Armadas, cuyos miembros ocupan un tercio del gabinete.

Bolsonaro, de 64 años, es un defensor de las dictaduras militares que imperaron en las décadas de 1970 y 1980 en América Latina. En el tradicional indulto navideño, el mandatario hizo extensible esa medida de gracia a policías y militares condenados en determinadas situaciones y por delitos culposos, es decir, sin intencionalidad.

En su mensaje navideño, también aseguró que terminan 2019 «sin ninguna denuncia de corrupción», si bien obvió las acusaciones formales contra su ministro de Turismo, Marcelo Álvaro Antonio, al que mantiene en el cargo. La Fiscalía de Brasil acusa al ministro de Turismo de promover «candidatos fantasma» en el estado de Minas Gerais (sureste) con la intención de aumentar los recursos del «fondo partidario», constituido con dinero público y destinado a financiar campañas políticas.

El jefe de Estado brasileño también volvió a «agradecer a Dios» por darle «una segunda vida», en referencia a la puñalada que sufrió el año pasado en un mitin electoral, y por la posibilidad de «escoger 22 ministros por criterios técnicos y comprometidos con el futuro de Brasil».

Al final de su discurso, la primera dama, Michelle Bolsonaro, vestida con una camiseta en la que se podía leer la palabra «Jesús», deseó «una Navidad bendecida» y un «feliz 2020» a todos los brasileños.

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