Derechos Humanos, Esclavitud moderna, Migraciones y refugiados, Neoliberalismo, Política, Racismo&discriminación, Violencia

Dos enfoques sobre las migraciones

Dic 19 2019

La Jornada / El País

Publicamos los editoriales de La Jornada de México (Europa: ignominia ante migrantes) y de El País de España (Ejemplo alemán), donde estos dos diarios abordan bajo sus respectivos puntos de vista, el tema de las migraciones del Sur del mundo hacia Europa.

—————–

Europa: ignominia ante migrantes – La Jornada

El Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la organización no gubernamental Red Global de Acción Legal (GLAN, por sus siglas en inglés) presentaron ayer una denuncia en contra del gobierno italiano por enviar a Libia a migrantes rescatados en el Mediterráneo. De acuerdo con la ONG, se trata de la primera denuncia en la que se aborda la práctica denominada privatised push-backs; es decir, la contratación de embarcaciones comerciales para transportar a refugiados hacia regiones donde no existen garantías de seguridad.

Esta práctica, llevada a cabo por Italia y otros países de la Unión Europea, resulta en sí misma violatoria del derecho internacional, pero cobra un cariz francamente monstruoso porque las devoluciones se dirigen hacia Libia, donde es sabido que hoy por hoy no existe un Estado capaz de responder por la suerte de los hombres, mujeres y niños arrojados a manos de los grupos criminales que controlan este territorio norafricano.

Ningún gobernante europeo puede alegar desconocimiento de los peligros a los que se ven condenados quienes recalan en Libia: desde abril de 2017, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) denunció laexistencia de mercados de esclavos donde las personas son vendidas con fines de explotación laboral o sexual y meses después publicó un extenso informe sobre esta catástrofe humanitaria. El velo de silencio que los líderes occidentales intentaron echar ante la evidencia presentada por la OIM se vino abajo con la difusión de un video, en noviembre del mismo año, en el que un grupo de jóvenes son subastados por entre 400 y 800 euros.

Asimismo, es necesario recordar que la desintegración de Libia en una serie de territorios controlados por facciones armadas es resultado directo de la intervención de las potencias occidentales, con la Unión Europea a la cabeza, para deshacerse del extinto líder Muammar Kadafi, cuyo derrocamiento dejó un vacío de poder que hundió a la otrora potencia regional en el más severo caos.

Un patrón semejante se repite en otros de los principales expulsores de migrantes, como Siria, Afganistán, Malí, Somalia, la República Democrática del Congo, donde la intervención armada o mediante diversas prácticas predatorias de extracción de la riqueza por parte de gobiernos y empresas occidentales ha dejado tras de sí una estela de devastación que ha tenido como consecuencia que millones de personas se vean obligadas a buscar lugares donde ponerse a salvo.

En suma, los estados europeos no sólo exhiben una monstruosa indiferencia ante la suerte de los migrantes que devuelven ilegalmente a las costas africanas, sino que además son responsables tanto de las condiciones que los obligaron a migrar en primera instancia, como de las vejaciones a las que se ven sometidos tras la deportación.

No menos condenable es el papel jugado por las empresas que lucran con la tragedia, las cuales se hacen cómplices de todos los crímenes cometidos contra las personas en movilidad en los lugares donde los obligan a desembarcar. Cabe esperar que, más allá de la acción legal promovida por la ONU y GLAN, las sociedades del viejo continente reaccionen ante las atrocidades cometidas en su nombre y exijan a sus gobernantes poner fin a la ignominia en curso.

———————–

Ejemplo alemán – El País

Berlín integrará empleo extranjero cualificado para mantener el bienestar

La sociedad alemana está generando un amplio consenso político y social para favorecer la apertura de su mercado laboral a los trabajadores de fuera de la Unión Europea (UE). Este es el significado, valioso como ejemplo para todas las economías europeas, de la reunión celebrada en Berlín en la que participaron el Gobierno, los sindicatos, los empresarios y los Estados federados para apoyar y desarrollar la ley que permitirá la entrada en el país de trabajadores extranjeros a partir del 1 de marzo de 2020. La causa de este “cambio de paradigma laboral”, como lo definió la canciller Ángela Merkel, es la falta de trabajadores cualificados en Alemania. Los empresarios han cuantificado que el sistema económico alemán necesita en torno a 1,4 millones de trabajadores con preparación técnica media y alta. Con una capacidad de decisión política encomiable, el Gobierno y las fuerzas sociales han tomado la iniciativa para cubrir el déficit de capital humano nacional con empleo extranjero.

Alemania ha entendido correctamente que el crecimiento de la economía y el mantenimiento de los altos niveles de bienestar dependen de la productividad, y que esta, en sustancia, es directamente proporcional a la cualificación técnica de los trabajadores, es decir, a la inversión realizada en capital humano. Aunque en Alemania ya trabajan unos 2,5 millones de europeos, los empresarios han constatado que faltan casi 1,5 millones de trabajadores en industrias y servicios básicos, como la informática, la salud o la construcción. La solución es, por pura lógica, llevarlos de la eurozona o de fuera de ella, a pesar de las dificultades administrativas que pueda acarrear este último caso.

Las estrategias económicas y laborales que funcionan mejor se fundamentan en dotar de la mayor formación posible a los trabajadores nacionales, aumentar su cualificación e incorporar su capacidad de creación de riqueza al PIB propio, y si en algún momento se detectan carencias en la cualificación de los empleos, importar la formación obtenida por trabajadores en otros países. Este es el caso alemán. Desgraciadamente, no es el de España; los trabajadores formados y los profesionales cualificados tienen que colocarse en otros países, que son los que se benefician del adiestramiento obtenido en España, muchas veces con dinero público. Este es uno de los graves problemas del sistema económico español, con aires de tragedia generacional, que solo podrá corregirse con una política que conceda prioridad a la inversión en capital humano y a la consolidación de empresas capaces de retener el talento.

La iniciativa favorece también la percepción de Alemania como una sociedad integradora, favorable a la acogida de los trabajadores formados. No es un efecto menor cuando por Europa se desata la histeria xenófoba, cuando no directamente racista, partidaria de construir muros de contención al flujo de trabajo y empleo. El repliegue numantino de la economía dentro de las fronteras nacionales tiene ya, de hecho, consecuencias para los países afectados por un descenso vegetativo de la población; porque uno de los factores que contribuye a retrasar el crecimiento es precisamente el descenso de la población. La entrada de emigrantes, si pueden ser cualificados, es la mejor política contra este problema.

admin