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El sueño de Bolsonaro: destruir la Amazonia

Feb 17 2020

Iván Restrepo – La Jornada

Varios lectores de mi artículo del lunes pasado, observaron que al referirme a la tragedia que causó el fuego en Australia, África, Rusia y Estados Unidos, no cité los miles de incendios que asolaron la Amazonia. Tienen razón. Desde finales de julio el pulmón verde del mundo registró más de 72 mil, de tal magnitud que algunos estados de Brasil declararon emergencia. Fueron 83 por ciento más que los de 2018. El humo de los siniestros oscureció la ciudad de Sao Paulo. También incendios sin precedente afectaron a la parte amazónica de Paraguay y Bolivia. En éste ardieron más de 1.7 millones de hectáreas, especialmente en la zona de Santa Cruz de la Sierra. Aunque varias organizaciones le pidieron al entonces presidente Evo Morales que declarara emergencia nacional, no lo hizo alegando que ya había expedido un decreto similar a principios de 2019.

El motivo fundamental para que el fuego acabe con una selva milenaria es abrir espacios a la agricultura comercial, en especial de soya para exportación, y a la ganadería extensiva. Muy distinto piensa el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Sugirió que detrás de los siniestros se escondían organizaciones no gubernamentales que llevan a cabo acciones criminales para atraer la atención en mi contra. En Naciones Unidas negó que la selva estuviera siendo devastada o en llamas. Después dijo no necesitar la ayuda extranjera de países, como Noruega y Francia. Al gobierno del primero le recomendó que el dinero que ofrecía para combatir los incendios se lo diera a la canciller Angela Merkel para reforestar Alemania. Tales desfiguros diplomáticos fueron rechazados hasta por los gobernadores de los estados de la Amazonia que recalcaron la importancia de la ayuda externa.

Durante su campaña electoral, Boslonaro dijo que, como Trump, sacaría a Brasil del Acuerdo de París, el cual busca atacar el cambio climático. Mas poco antes de las elecciones, dio marcha atrás, pero siempre y cuando la soberanía de Brasil en la Amazonia no se viera amenazada. Asunto que nadie cuestiona, pero sí que la extensa selva tropical sea devastada por los efectos adversos que tendría para el clima global y para quienes viven en ella. Y porque a mayor deforestación más posibilidades hay de incendios.

La culpa de lo que ocurre en Brasil es fundamentalmente de un gobierno que duda del cambio climático y concede al crecimiento económico mayor prioridad que al cuidado del ambiente, que actuó muy tarde para luchar contra las llamas y detener a menos de 100 personas que intencionalmente provocaron incendios, cuando fueron muchas más. Las multas por los daños a la naturaleza fueron ­irrisorias.

Otra prueba de la política destructiva del gobierno brasileño es el reciente proyecto de ley que abre las tierras de las comunidades indígenas a las actividades agropecuarias, mineras y de generación de energía. Esas comunidades no desean que los grandes intereses económicos locales y extranjeros implanten su modelo en la selva tropical más importante del mundo. Al enviar al Congreso el polémico proyecto, Bolsonaro dijo que era la culminación de un sueño que acabará con la minería ilegal.

Y al afirmar que en el Congreso brasileño va a tener presiones de los ambientalistas, afirmó que a esa gente ligada al medio ambiente, si un día pudiese los confinaría en la Amazonia. Confía en que el proyecto lo aprueben sus fieles congresistas y los voceros de los agronegocios. Y para presionar a las comunidades indígenas, nombró a Ricardo Lopes, antropólogo y misionero evangélico, al frente del organismo que se ocupa de los indios aislados y de contacto reciente. Estos tuvieron la protección del máximo organismo indígena del país, a fin de respetar un aislamiento cada vez más amenazado por las actividades madereras y agropecuarias. En el pasado, Lopes promovió la evangelización de los habitantes originarios de la Amazonia. La organización Survival International afirmó que confiarle a este sujeto la responsabilidad de los pueblos indios aislados era como meter a un zorro dentro del gallinero.

Los líderes indígenas calificaron el proyecto de ley como etnocida y ecocida. El pueblo de Brasil y todos los interesados en el futuro de la Tierra debemos protestar por este nuevo despropósito del presidente brasileño.17.02.20

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Anexo, Página 12, Argentina:

Bolsonaro refuerza el perfil militar de su gobierno

El mandatario brasileño designó a tres militares en puestos clave

El presidente aumenta su vínculo con las Fuerzas Armadas mientras acentúa la tensión con el Poder Legislativo. Podrían trabarse reformas fiscales y administrativas este año

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reforzó aún más el nutrido cuadro de militares que ocupan su gabinete. En los últimos días se designaron tres militares en cargos importantes. El caso más relevante fue el cambio del diputado Onyx Lorenzoni por el general Walter Souza Braga Netto en la Casa Civil de la Presidencia, un cargo similar a la jefatura de gabinete. De esta forma, Bolsonaro comienza el año aumentando su vínculo con las Fuerzas Armadas y acentuando las tensiones con el Poder Legislativo. De este  modo, se podría trabar la discusión de reformas fiscales y administrativas en el país.

Días atrás, el excapitán Bolsonaro sorprendió nombrando a un nuevo general en actividad como ministro jefe de la Casa Civil, el actual jefe de Estado Mayor Conjunto y exinterventor federal en Río de Janeiro, Walter Souza Braga Netto. «El general se volvió conocido cuando fue interventor de Rio de Janeiro en seguridad pública haciendo un trabajo excepcional. Bajó la temperatura del delito. Bienvenido Braga Netto, muchas gracias por aceptar la invitación», dijo el presidente.

El flamante ministro tendrá a su cargo la coordinación de los 22 ministerios del gobierno y responderá directamente a Bolsonaro. Tendrá sus oficinas en el Palacio del Planalto al igual que los generales Augusto Heleno, ministro de Seguridad, y Luiz Eduardo Ramos, ministro de Gobierno. El pasado viernes también se anunció al almirante Flavio Rocha como nuevo titular de la Secretaría de Asuntos Estratégicos.

«El nombramiento del general Braga Netto es la profundización de la distancia del gobierno respecto al Congreso. Y una señal clara para las Fuerzas Armadas, porque la Casa Civil es una posición muy importante», dijo el diputado de Demócratas, Pedro Paulo. Braga Netto reemplaza a Onyx Lorenzoni, diputado en uso de licencia que pertenece al derechista partido Demócratas. Lorenzoni fue ahora designado ministro de Ciudadanía, dependencia encargada de gestionar los programas sociales. 

Estos movimientos en el gabinete ocurren una semana después de la caída del ministro de Desarrollo Regional, Gustavo Canuto, cuya gestión mereció críticas por la falta de respuestas eficaces ante las inundaciones que afectaron a Minas Gerais y Espíritu Santo. Asumió como su reemplazante  Rogerio Marinho.

A todo esto, el general y vicepresidente, Hamilton Mourao, es el nuevo titular del Consejo de la Amazonia, con jurisdicción sobre los nueve estados que comprenden esta región de 4,5 millones de km2, más del 50 por ciento de la superficie de Brasil. 

Las designaciones elevaron a nueve el número de ministros militares (son 22 en total), sin contar los altos asesores de gobierno.

La «militarización» del Planalto sería la clara demostración de que Bolsonaro le cierra la puerta a la clase política y no tiene intenciones de pedirle nada al Congreso este año. Incluso debilitado, Lorenzoni era un canal de acceso para los parlamentarios. «Con el nuevo juego de fuerzas en el corazón del gobierno, las reformas económicas liberales deseadas por el ministro de Economía Paulo Guedes y el exalcalde Rodrigo Maia (actual presidente de la Cámara de Diputados) dependerán de los esfuerzos de ambos para que puedan encaminarse en el Congreso», destacó la revista Carta Capital .

«El ministro Guedes quiere una reforma administrativa con una disminución en el número de funcionarios, por ejemplo, y tiene una propuesta para que Bolsonaro envíe al Congreso. Con la negativa del presidente, manifestada principalmente en la militarización del gabinete, Guedes tendrá que luchar solo por la reforma», agregó Carta Capital. El ministro Guedes atraviesa un complejo momento económico ya que la devaluación del real trepó a su nivel histórico el jueves pasado. El Banco Central debió intervenir de urgencia para bajarlo. 17.02.20

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