Elecciones, Extremismo radical, Populismo, Xenofobia

Zozobra en la CDU

Feb 12 2020

Editorial  –  El País

Es muy preocupante la vacilación de una CDU descabezada en la estrategia que debe seguir frente a la extrema derecha alemana

La renuncia de Annegret Kramp-Karrenbauer a la presidencia de la democristiana CDU y, con ello, a suceder a la canciller Angela Merkel en las elecciones alemanas de 2021 es una mala noticia para Alemania, pero también para Europa. A pesar de los errores cometidos por la actual ministra de Defensa desde que asumiera el liderazgo de su partido en diciembre de 2019 —entre ellos, los malos resultados de su formación en las últimas elecciones europeas—, su dimisión abre un periodo de interinidad en el principal partido democristiano de Europa, un impasseque dificultará la toma de decisiones en el renqueante proceso de integración europea, por ejemplo, en lo referido al impulso de la nueva Comisión Europea en materia medioambiental, social, digital o fiscal.

La contundente intervención de Merkel ante lo sucedido en el Estado federado de Turingia, donde la CDU unió sus votos a la ultraderecha para elegir al Gobierno regional, precipitó los acontecimientos. Merkel tachó esta alianza coyuntural de “imperdonable” y exigió —y logró— la dimisión del Gobierno de Turingia, explicitando así la debilidad de Kramp-Karrenbauer como supuesta líder del partido. El paso en falso de la CDU en un tema de obvia sensibilidad en Alemania fue, de hecho, una demostración fehaciente de la creciente desorientación de un partido perplejo ante la irrupción de la extrema derecha en las instituciones alemanas.

La importancia de la CDU y del socialdemócrata SPD como pilares políticos del sistema democrático alemán desde el final de la Segunda Guerra Mundial está fuera de toda duda. Ambos partidos le han dado estabilidad y progreso a Alemania, erigiéndola como el motor fundamental del proyecto europeo, liderando políticamente a la Unión y guiando a las formaciones hermanas de otros países de Europa. Por ello resulta particularmente preocupante que a la crisis de la socialdemocracia alemana —motivada, en parte, por anteponer el interés general al del propio SPD— se una ahora la vacilación de una democracia cristiana descabezada, en un momento en el que urge articular una respuesta política que pare el auge de la extrema derecha. La reacción de Merkel fue contundente y necesaria, pero la canciller es ya, por decisión propia, una política en retirada y no representa el futuro de su partido.

Cuando la UE y la democracia misma son contestadas en muchos países desde posiciones ultras, Alemania sigue siendo uno de los espejos de Europa. El dilema de la CDU ante la extrema derecha es, de hecho, un dilema europeo, y por eso de su capacidad de reaccionar depende no solo el futuro de su formación, sino el de otros grupos políticos que nacieron en Europa inspirados por su correligionario alemán. 12.02.2020

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¿Funciona el cordón sanitario a los ultras de AfD en Alemania?

La Razón, España

LA RAZÓN ha podido hablar con Michael Bröning, analista de política internacional para la Fundación Friedrich Ebert, para comprobar de primera mano qué nivel de crispación se vive en Alemania estos días. Más aún después de unas declaraciones de Merkel desde África donde se mostraba decepcionada con el resultado de las elecciones en Turingia, donde se pactó con la ultraderecha alemana.

Aunque el mandato de Kemmerich no llegue a hacerse efectivo, ¿cree que puede ser un toque de atención a Alemania?

Los acontecimientos en Turingia han sacudido a Alemania hasta la médula, y la crisis está lejos de haber terminado. El problema es simplemente que no se puede deshacer un tsunami. Por eso la repercusión de la noticia del lunes definirá la situación política en Alemania para las semanas y meses venideros.

¿Qué papel ha jugado la CDU y Angela Merkel en la renuncia del presidente de Turingia?

Diría que las declaraciones de Merkel inclinaron la balanza. La canciller, estando de viaje en Suráfrica, solo intervino una vez que la opinión pública en Alemania se crispó y se hizo latente que la indignación era real.

¿Los últimos acontecimientos suponen una representación de la fractura de la CDU?

No solo suponen una representación de la fractura de CDU, sino de la fractura de Alemania también. La indignación de las últimos días no está causada por individuos aislados, «lobos solitarios» del partido, sino por un partido que se ha convertido en la mayor fuerza política en muchas partes del país.

Para que la disolución del Parlamento en Turingia sea efectiva, es necesario el apoyo de 90 diputados. ¿Es una prueba del algodón para los partidos demócratas alemanes?

La pregunta no es tanto cómo llegar a las elecciones, sino qué es lo que pasaría después de celebrarse. Las últimas encuestas de opinión muestran que tanto los liberales de FDP como los ultraderechistas de AfD podrían llegar a salir ilesos de estos últimos acontecimientos.

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