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La Internacional Cristo-neofascista, al asalto del poder blandiendo la Biblia y el crucifijo (I)

Dic 23 2020

Juan José Tamayo*

Un fantasma recorre el mundo: los fundamentalismos

“¡Un fantasma recorre Europa: el comunismo!”. Así comienza el Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Afirmación que podría ser sustituida por otra que expresa el clima generalizado que estamos viviendo hoy: “¡Un fantasma recorre el mundo: el fundamentalismo!”. Pero más que de un fantasma se trata de un huracán que convierte el diálogo de culturas en choque de civilizaciones, los encuentros interreligiosos en guerras de religiones, torna misión imposible la convivencia, impone la dialéctica amigo-enemigo en las relaciones entre los pueblos y, cuando desemboca en terrorismo, destruye el tejido de la vida. Mejor habría que hablar de fundamentalismos en plural, ya que son muchos y actúan en alianza: religioso, político, económico, cultural, étnico, patriarcal, etcétera.

Internacional cristo-neofascista

En América Latina, Estados Unidos y Europa estamos asistiendo a una avance de las organizaciones y partidos políticos fundamentalistas de extrema de derecha, cuyos objetivos son la defensa a ultranza de los postulados neoliberales sin reparar en su ostensible fracaso, la  destrucción de la democracia desde dentro, el negacionismo del cambio climático y el ataque a la teoría de género y a los movimientos feministas y LGTBIQ. No pocos de dichos partidos y organizaciones cuentan con una importante –y a veces decisiva- representación parlamentaria y gobiernan varios países.

Estos partidos conforman un entramado perfectamente estructurado y coordinado a nivel global y están en conexión orgánica con grupos fundamentalistas religiosos, preferentemente evangélicos, pero también católicos, con el apoyo de sus respectivas jerarquías, hasta conformar lo que Nazaret Castro llama “la Internacional neofascista” y yo califico de “Internacional Cristo-neofascsista”. Esto sucede en las diferentes religiones e iglesias, incluida la Iglesia Católica, durante el pontificado reformador del papa Francisco, que tiene a sus adversarios dentro de la Curia Romana y en un importante sector del episcopado mundial.

VOX y HazteOír

Empecemos por nuestra casa. Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta Internacional es en España es la convergencia, complicidad y total sintonía entre HazteOír, organización católica española de ideología ultraconservadora, que ha fundado un lobby internacional con el nombre de CitizenGo, y VOX, a quien L’ Osservatore Romano –órgano oficial del Vaticano- califica de “formación política de extrema derecha”, mientras que, en claro desacuerdo con él, el cardenal español Antonio Cañizares afirma que no es “en absoluto” de extrema derecha, sino “de derechas y totalmente constitucional”.

La alianza de VOX con el integrismo católico se manifestó desde el principio de su nacimiento como partido político. HazteOír sirvió de plataforma para visibilizar mediáticamente a Vox en sus comienzos como partido político y ha concedido premios a Santiago Abascal y a otros líderes del mismo partido. En legítima correspondencia, Vox ha incorporado a miembros vinculados a HazteOír en los Parlamentos de las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y el Congreso de los Diputados, como ha demostrado la rigurosa investigación de Laura Galaup y Jesús Bastante publicada en  el diario.es.

La confesionalidad ultra   católica de VOX se ha vuelto a poner de manifiesto en dos hechos política y religiosamente intregristas. Uno ha sido la convocatoria, dentro de la campaña “déjanos nacer”, de una misa por “todos los niños abortados durante el año 2019” y “por aquellas mujeres en peligro de exclusión y con pensamiento de abortar”  en una parroquia de Sevilla, en la que se iban a repartir fotografías de fetos.  La misa no ha llegado a celebrarse por decisión del arzobispado.

El segundo ha tenido lugar en Ceuta, donde su presidente, Juan Jesús Vivas, respondiendo a la demanda de VOX, ha retirado de los presupuestos de la ciudad para 2020 la subvención asignada a la Asociación Católica Cardinj (en recuerdo del sacerdote belga fundador de la Juventud Obrera Cristiana, JOC), que atiende a menores inmigrantes no acompañados. La justificación alegada por VOX para retirar dicha subvención es la necesidad de eliminar “inversiones innecesarias” y “el fin de los chiringuitos· El dinero de la subvención se destinará a la rehabilitación de la iglesia de la Virgen del Carmen.

Ante tamañas insolidaridad e impiedad para con menores sin familia, encerrados en centros en general poco hospitalarios, el arzobispo franciscano Santiago Agrelo, que fue arzobispo de Tánger (Marruecos) durante doce años y la voz profética de las personas migrantes que clamó en el desierto político y religioso, ha expresado públicamente su oposición a que se destine un solo euro para reparar la iglesia del Carmen con este razonamiento, que comparto:

“No sé de quién es responsabilidad de esa iglesia del Carmen que los políticos ceutíes pretenden restaurar con el dinero robado a los pobres. Tengo la certeza de que, si es del obispado de Cádiz y Ceuta, no permitirá que un solo euro de los robados a los pobres sirva para poner un solo ladrillo en esa iglesia”.  

Desde su solidaridad y acompañamiento a los migrantes Agrelo parece dirigirse a sus hermanos en el episcopado cómodamente instalados en sus sedes episcopales cuando afirma que “no es  lo mismo leer el Evangelio en una catedral que leerlo en una patera”.

Salvini inocula el odio contra las personas inmigrantes

En sus mítines Salvini inocula el discurso del odio contra las personas y los colectivos migrantes y refugiados a los fieles devotos que lo escuchan embelesados como a un nuevo Savonarola. Y lo hace con el crucifijo, la imagen de la Virgen en el pecho y el rosario en la mano. De dicho discurso se hacen eco los medios de comunicación y las redes sociales extendiendo el odio por todos los continentes. Un odio que no se quedó en el discurso, sino que llevó a la práctica durante su etapa de vicepresidente de la República Italiana y ministro del Interior impidiendo el acceso a los puertos italianos a las embarcaciones humanitarias que rescataban a inmigrantes y poniendo en peligro la vida de muchas personas. El crucifijo, la Virgen y el rosario constituyen la más sacrílega legitimación de sus políticas xenófobas. ¡Qué contradicción.

Salvini es uno de los dirigentes políticos más críticos con el papa Francisco hacia quien fomenta el discurso del odio precisamente por su política en defensa de los inmigrantes que llegan a nuestras costas y se encuentran con la insolidaridad de los gobiernos que, en vez de abrirlos las puertas hospitalariamente como corresponde a personas de la familia humana, se las cierran a cal y canto. 

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La Internacional Cristo-neofascista, al asalto del poder blandiendo la Biblia y el crucifijo (II)

Evangélicos por Trump

               “Donald Trump ha devuelto a Dios a la Casa Blanca”. Es esta una afirmación que se escucha con frecuencia en un sector numeroso y políticamente y religiosamente muy influyente de los evangélicos en los Estados Unidos. Trump y ese sector se apoyan, se necesitan mutuamente y coinciden ideológicamente en cuestiones como la libertad religiosa, la oposición al aborto, el rechazo del matrimonio igualitario,    el nombramiento de jueces conservadores en el tribunal Supremo, la presencia de la fe cristiana en la esfera pública, la política internacional agresiva y desestabilizadora de Trump, la inmigración, etcétera.

               El 3 de enero del año recién estrenado el equipo de Trump ha creado en Miami la iniciativa “Evangélicos con Trump”, que ha convocado a 7000 personas en la Iglesia del Ministerio Internacional del Rey Jesús, de Miami, para lanzar su campaña a la reelección como presidente de Estados Unidos en 2020. Al acto fue invitado Trump por el pastor Guillermo Maldonado autodenominado “El Apóstol”. Las personas reunidas eran en su mayoría inmigrantes, que ovacionaron al presidente cuando se refirió a la muerte del militar iraní Soleimani en Irak, ordenada  por él, a la construcción del muro en la frontera con México, defendió el derecho a la vida y condenó el derecho al aborto.

Trump cuenta con el apoyo de la organización Capitol Ministerios, fundada en 1996 por Danielle y Ralph Drollinger con el objetivo de llevar el Evangelio a los funcionarios públicos de Estados Unidos y de otros países de América Latina. 

Con todo, no es todo el mundo evangélico el que apoya a Trump. Existe también un importante sector que se desmarca, se muestra crítico y se opone directamente a su política xenófoba, homófoba y anti ecológica. Es el caso de la revista Christianity Today, favorable al impeachement  de Trump. 

América Latina, bajo el asedio del cristo-bíblico-neofascismo 

En Colombia fracasaron los Acuerdos de Paz porque los evangélicos fundamentalistas y los católicos integristas hicieron campaña en contra alegando falsamente que en ellos se defendían el matrimonio igualitario, el aborto y la homosexualidad. En la primera vuelta de las pasadas elecciones de Costa Rica ganó el pastor evangélico Fabricio Alvarado con un discurso a favor de los “valores cristianos” y del neoliberalismo y contra el aborto y el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo.

En Brasil los partidos evangélicos fundamentalistas fueron decisivos en la reprobación de Dilma Rousseff y en la elección del ex militar Jair Messias Bolsonaro como presidente del país. Son ellos realmente los que inspiran y legitiman su política declaradamente homófoba, sexista, xenófoba y anti ecológica. El apoyo a los discursos de Bolsonaro fomenta el ecocidio y el racismo hacia las comunidades indígenas y desemboca tristemente en asesinato de los ecologistas.

A Brasilia llegó la organización norteamericana “Capitol Ministries”, cuyo objetivo es la creación de discípulos de Cristo en el ámbito político en todo el mundo. Lo que pretende es “reconstruir la nación brasileña a partir de valores cristianos forjados a través del estudio de la Palabra de Dios” y llevar los estudios bíblicos a Bolsonaro y sus ministros, mantener reuniones bíblicas individuales con los parlamentarios, especialmente con los no convertidos, y conseguir que cada parlamentario del Congreso Nacional reciba los textos bíblicos.

El gobierno de El Salvador parece seguir similares derroteros. En su toma de posesión el presidente de la República, Nayib Bukele, invitó a dirigir una reflexión y una oración al pastor evangélico argentino Dante Gebel, conocido por sus vínculos con pastores ultraconservadores como Casha Luna. Posteriormente se reunió con una representación de pastores evangélicos de diferentes países, entre los cuales había algunos de Estados Unidos, que son asesores de Trump. La diputada de Conciliación Nacional Eileen Romero ha presentado una moción para decretar la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas. La Asamblea Legislativa invitó a un grupo de pastores evangélicos a dirigir una plegaria religiosa en el día oficial destinado a la oración.  

En Bolivia los militares y los sectores religiosos fundamentalistas han dado un golpe de Estado contra Evo Morales, presidente legítimo de la Republica Plurinacional,  que colocó a las comunidades indígenas en el centro de su política social, cultural, económica y en la cartografía mundial. Y lo han hecho con la Biblia y el Crucifijo, puestos al servicio de la represión y de la humillación de los pueblos originarios.

Luis Fernando Camacho, jefe cívico de la oposición, y Jeanine Áñez, presidenta ilegítima, entronizaron la Biblia en la presidencia de la República para legitimar el golpe, lavar las muertes producidas como consecuencia del mismo, confesionalizar cristianamente de la política, negar la identidad de las comunidades indígenas y desprestigiar sus  cultos, calificándolos de “satánicos”.

“Sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas, la ciudad no es para los indios, que se vayan al Altiplano o al Chaco… ¡Qué año nuevo ni lucero aymara del alba!! Satánicos, a Dios nadie lo reemplaza”. Fueron declaraciones hechas en 2013 por Jeanine Áñez, que ha logrado poner en práctica ahora tras el golpe de Estado.

“Bolivia para Cristo. Nunca más la Pachamama al Palacio [Presidencial]… Dios nos ha enviado a Bolivia para evangelizar por segunda vez”. Fueron afirmaciones de Luis Fernando Camacho tras el golpe militar, seguidas por la colocación de la Biblia sobre la bandera criolla boliviana en el hall del Palacio del Gobierno en la Paz. Camacho llevaba razón: empezaba una segunda evangelización bañada de sangre como la primera de hace más de cinco siglos.         

Tras estos fenómenos producidos en diferentes países habría que hablar de una  alianza cristo-bíblico-militar-neoliberal-patriarcal fascista que actúa coordinadamente en todos los continentes, y muy especialmente en América Latina, utiliza irreverentemente el nombre de Cristo y defiende la “teología de la prosperidad” como legitimación del sistema capitalista en su versión neoliberal.  Y lo hace con excelentes resultados: refuerza gobiernos autoritarios, derroca a presidentes elegidos democráticamente, da golpes de Estado, impide la aprobación de leyes en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y encarcela a dirigentes políticos de la oposición, etc.

Discursos de odio

Estamos ante una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que viene a apoyar los discursos de odio y las prácticas de los partidos de extrema derecha en todo el mundo, que nada tienen que ver con la orientación liberadora e igualitaria del cristianismo originario. 

El cristo-neofascismo se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y lo extiende a toda la ciudadanía. En su libro La obsolescencia del odio el intelectual pacifista Günther Anders lo define como “la autoafirmación y la auto-constitución por medio de la negación y la aniquilación del otro”. Tal modo de proceder está en contradicción con los principios morales de la mayoría de las religiones, en concreto del cristianismo, como el perdón y el amor al prójimo, a los enemigos y la renuncia a la venganza del “ojo por ojo y diente por diente”.

El odio se traduce en una serie de manifestaciones dogmáticas, intolerantes, irrespetuosas y agresivas contra

– la  “teoría de género”, a la que llaman despectivamente “ideología de género”, asocian con la lucha y la competitividad entre hombres y mujeres responsabilizan de la destrucción de la familia;

– el feminismo, definido como “feminazismo”, “cosa del diablo” y “suicidio de la propia dignidad humana”;

– los programas de educación afectivo-sexual en las escuelas bajo la consigna “con mis hijos no te metas”;

– la violencia de género, negando la evidencia de los miles de feminicidios producidos en todo el mundo por odio a la vida de las mujeres;

el LGTBIQ con la defensa de la heteronormatividad y la binariedad sexual, que desemboca en persecución y agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer;

– el matrimonio igualitario y la homosexualidad, limitando los derechos afectivo-sexuales de las personas;

– la interrupción voluntaria del embarazo con la persecución a quienes la practican;

– las personas y los colectivos migrantes, refugiados y desplazados, a quienes se acusa de ser los responsables de los disturbios sociales que se producen en los países de acogida, de quitar el trabajo a las personas nativas y de hacer uso de unos servicios sociales, sanitarios y educativos  cuyos únicos destinatarios deben ser los ciudadanos nacionales;

– las comunidades musulmanas, a las que se acusa de tener otro modelo de familia, de discriminar a las mujeres y de tener una concepción de la política  incompatible con la democracia y los derechos humanos;

– las comunidades judías, objeto de antisemitismo;

– las personas negras, objeto de racismo;

– el cambio climático, demostrado científicamente en la Cumbre del Clima que se celebró en Madrid, así como la necesidad de endurecer los recortes de emisiones y los futuros mercados de carbono;

– la naturaleza, a quien se niega su dignidad y derechos y es objeto de ecocidio. 

La Internacional cristo-neofascista ha cambiado el mapa político y religioso en Estados Unidos, están cambiándolo en América Latina y va camino de hacerlo en Europa. El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista supone un grave retroceso en la autonomía de la política y de la cultura, en la secularización de la sociedad y en la separación entre Estado y religión.

Durante más de una década América Latina tuvo gobiernos progresistas en América Latina, que incorporaron nuevos protagonistas en la vida política: mujeres, comunidades campesinas, indígenas, afro-descendientes, identidades afectivo-sexuales otrora discriminadas, la propia naturaleza.

A su vez defienden el fortalecimiento de la familia patriarcal, el racismo epistemológico, que desprecia los conocimientos y saberes que no se atienen al modelo integrista de pensamiento único.

Mientras tanto muestran una total insensibilidad ante el fenómeno de la pobreza y las desigualdades, las dictaduras militares, las discriminaciones de género, la desigualdad, etnia, cultura, religión, género, clase social, identidad sexual, etc.

¿Resignación o respuesta adecuada?

¿Cómo responder al discurso de odio? ¿Tendremos que resignarnos ante esta Internacional del odio y sus violentas manifestaciones? En absoluto. Inspirándome en el libro de Carolin Emck Contra el odio (Taurus, Madrid, 2017), ofrezco el siguiente  decálogo:

 – no callar ante los odiadores, ni dejarnos amedrentar por ellos;

– no considerar el odio como algo natural, sino como algo que se incuba, se programa, se cultiva;

– no responder al odio con más odio;

– analizar el contexto en que se produce el odio y las causas que lo provocan;

– hacer un elogio comprometido de lo diferente y lo “impuro”, reconocer a los otros y las otras como iguales y diferentes;

– observar el odio antes de su estallido para prevenir sus mortíferas consecuencias;

– tener el valor de enfrentarnos a él como condición necesaria para defender la democracia,

– adoptar una visión abierta de la sociedad;

– ejercer la capacidad de ironía y de duda, de la que carecen los generadores de odio, enfundados como están en certezas absolutas.

– construir comunidades no discriminatorias, sino integradoras donde quepamos todas y todos, también la naturaleza, practicando la eco-fraternidad-sororidad, la ciudadanía y la cui-dadanía universales

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*Juan José Tamayo, profesor emérito de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III de Madrid. (Para un desarrollo más amplio y una profundización del tema remito a mi libro La Internacional del odio, Icaria, Barcelona, 2020)

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