Ciencia y tecnología, Historia, Salud

En 2012, científicos advirtieron que se desataría una pandemia global

Ene 19 2021

Por Marco Fajardo – El Mostrador, Chile

David Quammen, el escritor que anticipó la pandemia en 2012: «No soy un profeta, simplemente estaba escuchando lo que decían los científicos»

Con su charla magistral abrió ayer el Congreso Futuro 2021, en la que recordó que la ciencia advirtió que una pandemia global se desataría en cualquier momento, «pero el mundo no escuchó». Quammen explicó que, gracias a las vacunas, «la vida regresará a algo parecido a la normalidad», aunque advirtió que este virus será crónico: «Sospecho que en cincuenta años más, los niños seguirán siendo vacunados contra el coronavirus. Podremos controlarlo, no será un problema de urgencia».

El escritor estadounidense David Quammen (EE.UU., 1948), realizó este lunes una charla magistral en el Congreso Futuro 2021, el principal encuentro de científicos e intelectuales del país, que se desarrolla de forma telemática hasta el jueves.

Quammen publicó en 2012 su libro Contagio: La evolución de las pandemias, donde recogía las advertencias de científicos sobre la posible mutación de un virus que podría pasar de un animal a un humano y desatar una futura pandemia, como ya había ocurrido previamente con enfermedades como la gripe de 1918 o el Ébola. El autor se graduó en la Universidad de Yale, hizo un posgrado en Oxford y ha escrito para medios como National Geographic y The New Yorker, entre otros.

En su obra, el autor reseña la historia de las enfermedades zoonóticas y va en su búsqueda en lugares tan dispares como África, China y Bangladesh. El libro fue candidato para el Premio de Literatura Científica PEN.​

Las ocho verdades

Como contexto de su charla, Quammen planteó «dos grandes cuestiones: primero, ¿por qué estábamos tan poco preparados para esta pandemia, y tan poco capaces de contenerla? Y segundo: ¿cómo podemos estar mejor preparados cuando llegue la próxima pandemia?».

Luego habló de las «ocho certidumbres» sobre la pandemia, cada una de las cuales además «está acompañada por una incertidumbre».

La primera certidumbre era que iba a ocurrir una pandemia, «aunque no sabíamos cuándo iba a ocurrir». La segunda, que iba a ser causada por un virus nuevo, sin que se supiera de qué tipo sería. En tercer lugar, Quammen señaló que se sabía que iba a ser de una especie determinada, específicamente aquella familia que incluye a la influenza, mientras, en cuarto lugar, se sabía que «iba a venir de un animal salvaje», aunque no de cuál iba a ser.

«En quinto lugar, sabíamos que este nuevo virus iba a seguir los tres imperativos darwinianos de la vida para tener éxito (replicarse lo más posible, en el mayor espacio geográfico posible, a lo largo del mayor tiempo posible), pero no cómo impedirlos. En sexto lugar, sabíamos que este virus iba a evolucionar, aunque no sabíamos si lo iba a hacer para ser más o menos letal, más o menos transmisible, etcétera».

En séptimo lugar, ya se sabe que «este virus estará con nosotros para siempre. Ahora que está en la población, podemos estar seguros de que no se irá. Lo que no sabemos es si estará con nosotros como los virus del resfrío, por ejemplo, o como un virus mortal que seguirá matando decenas o centenares de miles de personas, si no millones, por año».

Finalmente, la octava certidumbre para Quammen es que «esta no será la última amenaza pandémica que enfrentaremos. Habrá más. Lo incierto es cómo lucirá la próxima, cuándo vendrá. No lo sabemos».

Desarrollo de tesis

Luego Quammen pasó a desarrollar estas certidumbres, una por una. Entre otros temas, recordó cómo, hace diez años, a propósito de su libro, les preguntó a varios especialistas en enfermedades infecciosas sobre si iba a haber una pandemia mundial que iba a matar a un gran número de personas, y ellos le respondieron que sí. Y que lo único incierto era el momento.

«No soy un profeta, simplemente estaba escuchando lo que decían los científicos», agregó. «También me dijeron que la nueva pandemia sería causada por un nuevo tipo de virus. Y al tope de la lista estaban los virus del tipo ARN, compuestos de una molécula y que se caracterizan porque mutan más. Cuando se copian a sí mismos, cometen errores, esos errores son mutaciones y los vuelven impredecibles, y capaces de evolucionar con relativa rapidez, y que pueden pasar de una especie a otra».

«Los científicos se lo dijeron al mundo, pero el mundo no escuchó», lamentó Quammen.

Destacó que el mundo está repleto de virus que viven en organismos tan diversos como bacterias, plantas y animales, y citó cálculos que hablan de unos 320.000 solo en mamíferos, y que son los más probables a la hora de infectar a seres humanos.

«No se introducen en nosotros, se contagian. Un virus no tiene intenciones ni voluntad. No puede correr ni caminar, nadar ni volar. Cabalga en nosotros», ejemplificó.

Recordó que para los científicos incluso la posibilidad de que el animal transmisor fuera un murciélago era elevada, ya que hay muchas especies de este animal y transmiten muchos tipos de virus, aunque también podía ser un simio o un roedor.

El futuro con COVID

En vista de la vacunación, Quammen además dijo que será de gran ayuda para superar la pandemia «y la vida regresará a algo parecido a la normalidad».

Sin embargo, insistió en que el virus no desaparecerá jamás, y puso como ejemplo el sarampión, «que nos ha acompañado por miles de años».

«Mucha gente dice que ya no es una enfermedad importante y que es un mal de niños, pero mató 200 mil personas en 2019. Es algo que podría ocurrir con el COVID. Sospecho que en cincuenta años más, los niños seguirán siendo vacunados contra el coronavirus. Podremos controlarlo, no será un problema de urgencia, pero sí crónico».

Asimismo, el autor reiteró que después de esta pandemia vendrán otras.

«Cuando tengamos el COVID bajo control, deberíamos celebrar por cinco minutos y luego prepararnos para la siguiente». Agregó que será difícil evitarlo en vista de una población de ocho mil millones de personas que sigue invadiendo y destruyendo su entorno natural, «y mientras lo hacemos nos exponemos a los centenares de miles de virus que viven en esos ecosistemas. Es nuestra acción, no la acción de los virus», afirmó.

En ese sentido, insistió en la necesidad de usar la ciencia y un sistema de salud fuerte para evitar futuras epidemias, incluida la creación de sistemas internacionales de investigación conjunta, considerando en ello la formación de científicos y sanitarios en todo el planeta, así como la firma de acuerdos multilaterales.

También alertó que en los últimas dos décadas hubo advertencias de los científicos y autoridades sanitarias, pero, el menos en su país y en muchos otros, hubo fallas entre las autoridades políticas que no invirtieron en investigación y prevención, tal como en sectores de la población que hoy no siguen las medidas preventivas. «En mi propio país el liderazgo político fue terrible», admitió.

Finalmente, insistió en la necesidad de que la comunidad crea e invierta en los científicos y las autoridades sanitarias, no solo a nivel local sino global, y se eduque a la población con «información buena y transparente». «Nosotros somos más inteligentes que los virus y eso nos puede proteger de otra pandemia en el futuro. Espero que lo seamos», concluyó Quammen en su charla magistral. 19 enero, 2021

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