Comercio, Igualdad y justicia social, Neoliberalismo, Sociedad civil

“Cambiar, sin demora, de rumbo y nave “

Mar 29 2021

Por Federico Mayor Zaragoza*

“Tendréis que cambiar de rumbo y nave”, advirtió a los jóvenes del 15 M el profesor-vigía José Luis Sampedro en 2011. Lo he repetido muchas veces, convencido de que, frente a la deriva neoliberal y la amenaza global de irreversibles deterioros de la propia habitabilidad de la Tierra, su sabia recomendación debe ponerse en práctica con especial resolución y firmeza.

Ahora, ante la grave y polifacética situación creada por el porta-contenedores varado en el canal de Suez, se hace más perentoria todavía-porque pueden alcanzarse puntos de no retorno-la adopción de medidas a escala planetaria. Y es la ciudadanía mundial, consciente de lo que sucede, la que debe reaccionar con un gran clamor en el ciberespacio, reclamando que la gobernanza pase de inmediato de los grupos plutocráticos (G6, G7, G8, G20) al multilateralismo democrático de unas Naciones Unidas reforzadas, única manera de esclarecer los sombríos horizontes actuales y de poner en práctica la Resolución de la Asamblea  General de 2015 sobre  la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Si hay un símbolo de la globalización -escribe Lluis Bassets en su artículo “No es un accidente”, publicado en El País de 28 de marzo de 2021, es este buque monstruoso, propiedad de una compañía japonesa, operado por otra taiwanesa, que navega con bandera de Panamá y tripulación India. ¡Qué disparate!, ¡qué vergüenza de andamiajes y laberintos para proporcionar ingentes beneficios y ampliar la brecha social!

Con 420 m de eslora y 224.000 t de desplazamiento, salió el 22 de febrero de Taiwán, hizo dos escalas en China continental y tenía prevista su llegada a Rotterdam el 1 de abril… Estas dimensiones y “virajes de recorrido” contrastan con las de los remolcadores y otra maquinaria de la que dispone el Canal para restablecer la normalidad.

Hace tan sólo tres décadas, la ciudadanía mundial no contaba, porque no sabía lo que acontecía más allá de su entorno inmediato y no podía expresarse. Eran personas obedientes, silenciosas y sumisas al poder absoluto, indefectiblemente masculino. Ahora, gracias en buena medida a la tecnología digital, ”Nosotros, los pueblos”, cómo tan lúcida como prematuramente se inicia una la Carta de las Naciones Unidas, tenemos voz. Y ha desaparecido  la discriminación por razones de género, ideología, creencias, etnia…

“Es tiempo de alzarse “, escribió el gran José Ángel Valente. Sí: es tiempo ahora de alzarse. Es tiempo de cumplir nuestro deber supremo intergeneracional y procurar que nuestro legado permita a todos los seres humanos una vida digna. Es apremiante aprender las lecciones de la pandemia, de las condiciones de vida de la mayoría de la humanidad, de un sistema de seguridad territorial que debe ampliarse sin demora en seguridad “humana” (alimentación, agua potable, servicios de salud de calidad, cuidado del medio ambiente, educación…).

“Indignaos e implicaos” urgió el 15 M otro nonagenario activísimo, Stephane Hessel.  Ha llegado el momento, inaplazable. Alcemos la voz y, en un gran clamor popular,” ¡cambiemos de rumbo y nave! – 29 de marzo de 2021.

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*Federico Mayor Zaragoza (Barcelona, 1934)  Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958), ha sido catedrático en diferentes universidades españoles y ha desempeñado numerosos cargos políticos, entre otros el de ministro de Educación y Ciencia (1981-82). Entre 1987 y 1999 fue director general de la Unesco. Actualmente es presidente de la Fundación para una Cultura de Paz. Texto enviado a Other News por la oficina del autor..

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