Máxima tensión en los Balcanes

Por Beatriz Navarro – La Vanguardia de Barcelona

Fracasa el intento de desactivar el último pulso identitario entre Serbia y Kosovo

Las caras largas con que el presidente serbio Aleksandar Vučić y el primer ministro de Kosovo, Albin Kurti, se sentaron ayer frente a frente en Bruselas, sin un amago siquiera de sonreír a las cámaras, no auguraban nada bueno en las negociaciones de emergencia convocadas por la Unión Europea para tratar de aplacar las tensiones en la región, enfrentada a la crisis de seguridad más grave desde la guerra de independencia.

Ocho horas después, los sombríos pronósticos se confirmaron. “Después de muchas horas de discusiones, las partes no han llegado a un acuerdo”, lamentó el alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell. El decepcionante desenlace podría conducir a un nuevo estallido de la violencia en la región, en máxima tensión ahora por la crisis de las matrículas, el último pulso identitario entre los dos territorios.

La situación es “muy frágil”, avisa la UE. Desde la pasada medianoche, la nueva normativa que obliga a cambiar por placas kosovares las matrículas de más de 6.000 vehículos que llevan otras emitidas por Serbia, no siempre antes de 1999, está oficialmente en vigor. En protesta por la decisión de Pristina, cientos de policías y representantes serbios en instituciones kosovares, en las que entraron como parte del diálogo de normalización amparado por la UE, dimitieron de sus puestos hace dos semanas con el apoyo de Belgrado, que paga sus salarios.

Desde esta madrugada, Kosovo puede empezar a multar coches que lleven matrícula serbia

Ante esta “peligrosa” situación de vacío de poder, Bruselas ha enviado refuerzos a su misión policial en Kosovo, pero su mandato es muy limitado y advierte que no puede suplir las funciones de las fuerzas locales (solo quedan 50 policías albanokosovares en la zona). La KFOR, la misión de la OTAN en Kosovo, «está vigilante», dijo su secretario general, Jens Stoltenberg, que tras hablar con Borrell se declaró «decepcionado» porque no haya sido posible una solución a la crisis. «Ahora es el tiempo de la responsabilidad y las soluciones pragmáticas. La escalada debe evitarse», añadió. Teóricamente, desde esta medianoche, los agentes kosovares pueden imponer multas de 150 euros a los coches que no cumplan la ley, que iba a entrar en vigor ya en abril.

Borrell reclamó “solemnemente” a las partes que, para evitar una escalada, hagan por voluntad propia lo que han sido capaces de pactar a dos. A Kosovo, que suspenda “de inmediato” la aplicación de la nueva ley sobre matrículas y a Serbia, que deje de expedir placas con nombres de ciudades situadas en Kosovo, en especial las que llevan las siglas KM, por Kosovska Mitrovica, la región poblada por la minoría serbia.

“Estuvimos a punto de alcanzar ese acuerdo de mínimos”, afirmaron fuentes de la negociación. El representante de Belgrado estaba dispuesto a aceptar este extremo. El de Pristina parecía que también, pero a última hora se echó atrás y exigió que el acuerdo marcara como plazo para aplicar la ley el próximo mes de marzo.

La guerra de Ucrania ha aumentado la polarización y las tensiones internas en los Balcanes

Vučić replicó que lo que Kosovo debía hacer es cumplir los acuerdos firmados hace diez años, la creación de una asociación de municipios serbios en el norte de Kosovo, uno de los elementos clave del acuerdo para la normalización de relaciones firmado bajo los auspicios de la UE, explican las citadas fuentes. Ningún gobierno kosovar lo ha llevado a la práctica hasta ahora y el líder ultranacionalista Kurti reniega de lo pactado. En Bruselas no hay muchas esperanzas de que Pristina renuncie a su plan. La propuesta, dijo Kurti a la prensa kosovar, era “inaceptable” si no había un compromiso de “plena normalización de las relaciones”. Se avecinan “noches de insomnio y, ciertamente, muchos días difíciles”, apuntó Vučić.

Si en los próximos días estalla la violencia, será “responsabilidad” de ambos líderes, dijo Borrell, que no dudó en señalar a Kosovo como principal causante del bloqueo. “Informaré a los estados miembros y a nuestros socios sobre la conducta de las partes y la falta de respeto a las obligaciones legales internacionales, y debo decir esto particularmente sobre Kosovo”, dijo. “Sé que esto envía una señal política muy negativa”, pero “si la adhesión a la UE es su objetivo, algo a lo que los dos se han comprometido, esperamos que actúen de forma acorde”.

Después de tres lustros de espera, la credibilidad del proceso de ampliación está en mínimos en los Balcanes occidentales, adonde llegan con fuerza las reverberaciones de la guerra de Ucrania. “Polariza aún más la situación”, admiten fuentes europeas. Serbia es el único país candidato que no se ha sumado a las sanciones occidentales contra Rusia, mientras Kosovo, refractario a la presión en la crisis de las matrículas, saca pecho de su apoyo a la estrategia de EE.UU. y la UE.