{"id":13532,"date":"2017-07-20T14:41:00","date_gmt":"2017-07-20T17:41:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.other-news.info\/noticias\/?p=13532"},"modified":"2017-07-20T14:41:00","modified_gmt":"2017-07-20T17:41:00","slug":"para-una-sociologia-de-las-emergencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.other-news.info\/noticias\/para-una-sociologia-de-las-emergencias\/","title":{"rendered":"Para una sociolog\u00eda de las emergencias"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Boaventura de Sousa Santos* <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Los seres humanos viven dentro y fuera de la historia. Esto es lo que los distingue de los animales no humanos. Hacemos historia en la medida en que resistimos a lo que la historia hace de nosotros. Vivimos lo que ya fue vivido (el pasado nunca pasa o desaparece) y lo que a\u00fan no ha sido vivido (el futuro es vivido como anticipaci\u00f3n de lo que en realidad nunca ser\u00e1 vivido por nosotros).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Entre el presente y el futuro hay un hiato o un vac\u00edo sutil, que permite reinventar la vida, romper rutinas, dejarse sorprender por nuevas posibilidades, afirmar, con la convicci\u00f3n del poeta portugu\u00e9s Jos\u00e9 R\u00e9gio, \u00abno voy por ah\u00ed\u00bb. Lo que irrumpe es siempre una interrupci\u00f3n. La vida es la constante recreaci\u00f3n de la vida. De otro modo, estar\u00edamos condenados a la Rebeli\u00f3n en la granja de la que habla George Orwell, a vivir en el pantano de solo poder pensar lo que ya fue pensado.<\/p>\n<p>En este sentido, podemos afirmar que la forma de capitalismo que hoy domina, popularmente conocida como neoliberalismo, al inculcar con creciente agresividad que no hay alternativa al capitalismo y al modo de vida que impone, configura una propuesta necrodependiente, una econom\u00eda de muerte, una sociedad de muerte, una pol\u00edtica de muerte, una convivencia de muerte, un vicio de ver en la muerte ajena la prueba m\u00e1s convincente de que estamos vivos. Los da\u00f1os que esta propuesta est\u00e1 causando son hoy evidentes. La imaginaci\u00f3n y la creatividad que hacen posible la vida est\u00e1n siendo secuestradas por las fuerzas necrodependientes. A pesar de que todo lo que existe en la historia tiene un principio y un fin, resulta hoy dif\u00edcil imaginar que el capitalismo, que tuvo un principio, tenga fin. Si tal dificultad se presenta como un obst\u00e1culo insalvable, habremos desistido de salir de la historia para hacer historia, habremos firmado los papeles para entrar en la granja de animales de Orwell.<\/p>\n<p>La dificultad es superable, pero para ello es necesario des-pensar mucho de lo que hasta ahora ha sido pensado como cierto y perenne, sobre todo en el Norte global (Europa y Am\u00e9rica del Norte). El primer des-pensamiento consiste en aceptar que la comprensi\u00f3n del mundo es mucho m\u00e1s amplia y diversificada que la comprensi\u00f3n occidental del mundo. Entre los mejores te\u00f3ricos del pensamiento euroc\u00e9ntrico de la transici\u00f3n del siglo XIX al siglo XX, hubo siempre una gran curiosidad por el mundo extraeuropeo \u2013de Schopenhauer a Carl Jung, de Max Weber a Durkheim\u2013 pero siempre estuvo orientada a comprender mejor la modernidad occidental y a mostrar su superioridad. No hubo nunca el prop\u00f3sito de apreciar y valorar en sus propios t\u00e9rminos las concepciones del mundo y de la vida que se hab\u00edan desarrollado fuera del alcance del mundo euroc\u00e9ntrico, y que diverg\u00edan de \u00e9l. En total consonancia con el momento culminante del imperialismo europeo (la Conferencia de Berl\u00edn de 1884-85 fij\u00f3 las bases del reparto colonial de \u00c1frica entre las potencias europeas), todo lo que no coincid\u00eda con la cosmovisi\u00f3n euroc\u00e9ntrica dominante era considerado atrasado y peligroso y, seg\u00fan los casos, objeto de catequizaci\u00f3n, represi\u00f3n, asimilaci\u00f3n. La fuerza de esta idea residi\u00f3 siempre en la idea de la fuerza de los ca\u00f1ones y del comercio desigual que la impusieron. En el momento en que el mundo euroc\u00e9ntrico da evidentes signos de agotamiento intelectual y pol\u00edtico, se abre la oportunidad para apreciar la diversidad cultural, epistemol\u00f3gica y social del mundo y hacer de ella un campo de aprendizajes que hasta ahora ha sido bloqueado por el prejuicio colonial del Norte global: el prejuicio de, por ser m\u00e1s desarrollado, no tener nada que aprender con el Sur global.<\/p>\n<p>El segundo des-pensamiento es que esa diversidad es infinita y no puede ser captada por ninguna teor\u00eda general, por ning\u00fan pensamiento \u00fanico global capaz de abarcarla adecuadamente. Los saberes que circulan por el mundo son infinitos. La aplastante mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial gestiona su vida cotidiana seg\u00fan preceptos y sabidur\u00edas que difieren del saber cient\u00edfico, que consideramos el \u00fanico v\u00e1lido y riguroso. La ciencia moderna es tanto m\u00e1s preciosa cuanto m\u00e1s se disponga a dialogar con otros conocimientos. Su potencial es tanto mayor cuanto m\u00e1s consciente sea de sus l\u00edmites. Del reconocimiento de esos l\u00edmites y de la disponibilidad al di\u00e1logo emergen ecolog\u00edas de saberes, constelaciones de conocimientos que se articulan y enriquecen mutuamente para, a partir de una mayor justicia cognitiva (justicia entre saberes), permitir que se reconozca la existencia y el valor de otros modos de concebir el mundo y la naturaleza y de organizar la vida que no se basan en la l\u00f3gica capitalista, colonialista y patriarcal que ha sostenido el pensamiento euroc\u00e9ntrico dominante. No hay justicia social global sin justicia cognitiva global. Solo as\u00ed ser\u00e1 posible crear la interrupci\u00f3n que permita imaginar y realizar nuevas posibilidades de vida colectiva, identificar alternativas reprimidas, desacreditadas, invisibilizadas, que, en su conjunto, representan un fatal desperdicio de experiencia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed surge el tercer des-pensamiento: no necesitamos alternativas, sino un pensamiento alternativo de alternativas. Ese pensamiento, en s\u00ed mismo internamente plural, buscar reconocer y valorizar experiencias que apuntan hacia formas de vida y de convivencia que, pese a ser poco familiares o apenas embrionarias, configuran soluciones para problemas que afligen cada vez m\u00e1s nuestra vida colectiva, como por ejemplo los problemas ambientales. Tales experiencias constituyen emergencias y solo un pensamiento alternativo ser\u00e1 capaz, a partir de ellas, de construir una sociolog\u00eda de las emergencias. Consideremos el siguiente ejemplo.<\/p>\n<p><strong>La naturaleza como ser vivo digno <\/strong><\/p>\n<p>El 15 de marzo de este a\u00f1o, el Parlamento de Nueva Zelanda aprob\u00f3 una ley que confiere personalidad jur\u00eddica y derechos humanos al r\u00edo Whanganui, considerado por los maor\u00edes un r\u00edo sagrado, un ser vivo que asumen como su antepasado. Tras 140 a\u00f1os de lucha, los maor\u00edes consiguieron obtener la protecci\u00f3n jur\u00eddica que buscaban: el r\u00edo deja de ser un objeto de propiedad y de gesti\u00f3n para ser un sujeto de derechos con nombre propio, que debe ser protegido como tal. A los ojos de la concepci\u00f3n euroc\u00e9ntrica de la naturaleza, basada en la filosof\u00eda de Descartes, esta soluci\u00f3n jur\u00eddica es una aberraci\u00f3n. Un r\u00edo es un objeto natural y como tal no puede ser sujeto de derechos. Fue precisamente en estos t\u00e9rminos que la oposici\u00f3n conservadora cuestion\u00f3 al primer ministro neozeland\u00e9s. Si un r\u00edo no es un ser humano, no tiene cabeza, ni tronco, ni piernas, \u00bfc\u00f3mo se le puede atribuir derechos humanos y personalidad jur\u00eddica? La respuesta del primer ministro fue dada en forma de contrapregunta. \u00bfY una empresa, tiene cabeza, tiene tronco, tiene piernas? Si no los tiene, \u00bfc\u00f3mo es tan f\u00e1cil para nosotros atribuirle personalidad jur\u00eddica?<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 ante nosotros es la emergencia del reconocimiento jur\u00eddico de una entidad a la que subyace una concepci\u00f3n de naturaleza diferente de la concepci\u00f3n cartesiana que la modernidad occidental naturaliz\u00f3 como la \u00fanica concepci\u00f3n posible. Inicialmente, esta concepci\u00f3n estaba lejos de ser consensual. Basta recodar a Spinoza, su distinci\u00f3n entre natura naturata y natura naturans, y su teolog\u00eda basada en la idea Deus sive natura (Dios, o sea, la naturaleza). La concepci\u00f3n spinozista tiene afinidades de familia con la concepci\u00f3n de naturaleza de los pueblos ind\u00edgenas, no s\u00f3lo en Ocean\u00eda sino tambi\u00e9n en las Am\u00e9ricas. Estos \u00faltimos consideran la naturaleza como Pachamama, Madre Tierra, y defienden que la naturaleza no nos pertenece: nosotros pertenecemos a la naturaleza. La concepci\u00f3n spinozista fue suprimida porque solo la concepci\u00f3n cartesiana permit\u00eda concebir a la naturaleza como un recurso natural, transformarla en un objeto incondicionalmente disponible para la explotaci\u00f3n de los humanos. Al final esta era una de las grandes razones, sino la mayor raz\u00f3n, de la expansi\u00f3n colonial, y la mejor justificaci\u00f3n para la apropiaci\u00f3n no negociada y violenta de las riquezas del Nuevo Mundo. Y para que la apropiaci\u00f3n y la violencia fuesen plenas, los propios pueblos ind\u00edgenas fueron considerados parte de la naturaleza. Fue necesaria una enc\u00edclica papal (Sublimis Deus, del Papa Paulo III en 1537) para garantizar que los indios ten\u00edan alma, una garant\u00eda menos generosa de lo que puede parecer, toda vez que se destinaba a justificar la evangelizaci\u00f3n (si los indios no tuviesen alma, \u00bfc\u00f3mo pretender salvarlos?).<\/p>\n<p>La novedad jur\u00eddica venida de Nueva Zelanda tiene precedentes. La Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de Ecuador de 2008 establece en su art\u00edculo 71 que la naturaleza, concebida como Madre Tierra, es un sujeto de derechos. Y una semana despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n de la ley neozelandesa, el Tribunal Supremo del Estado de Uttarakhand de la India decidi\u00f3 que los r\u00edos Ganges y su afluente Yamuna son \u201centidades humanas vivas\u201d. Llevadas a la pr\u00e1ctica, estas decisiones est\u00e1n lejos de ser triviales. Significan, por ejemplo, que las empresas que contaminan un r\u00edo cometen un il\u00edcito criminal y la indemnizaci\u00f3n a que quedan obligadas ser\u00e1 inmensamente superior a las que pagan hoy (cuando pagan). Ya en 1944 Karl Polanyi recordaba en su obra maestra, La gran transformaci\u00f3n, que si las empresas capitalistas tuviesen que indemnizar adecuadamente todos los da\u00f1os que causan a los seres humanos y a la naturaleza, dejar\u00edan de ser rentables.<\/p>\n<p>Estas innovaciones jur\u00eddicas no surgen de concesiones generosas de las clases dominantes y las elites euroc\u00e9ntricas. Son la culminaci\u00f3n de procesos de lucha de larga duraci\u00f3n, luchas de resistencia contra la explotaci\u00f3n capitalista y colonial, impuesta como imperativo de modelos de desarrollo que, previsiblemente, solo benefician a los explotadores. Su car\u00e1cter de emergencia reside en el hecho de ser g\u00e9rmenes de otra relaci\u00f3n entre humanos y naturaleza que puede ser potencialmente decisiva para resolver los graves problemas ambientales que afrontamos. Son emergencias porque sirven no solamente a los intereses de los grupos sociales que las promueven, sino tambi\u00e9n a los intereses globales de la poblaci\u00f3n mundial ante problemas como el calentamiento global y las dram\u00e1ticas consecuencias que de ello derivan. Para darles a estas emergencias el cr\u00e9dito que merecen, no podemos apoyarnos en el pensamiento euroc\u00e9ntrico hegem\u00f3nico. Necesitamos un pensamiento alternativo de alternativas, al que vengo denominando epistemolog\u00edas del Sur.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p><em>*Acad\u00e9mico portugu\u00e9s. Doctor en sociolog\u00eda, catedr\u00e1tico de la Facultad de Econom\u00eda y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Co\u00edmbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos acad\u00e9micos del mundo. Es uno de los cient\u00edficos sociales e investigadores m\u00e1s importantes del mundo en el \u00e1rea de la sociolog\u00eda jur\u00eddica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Art\u00edculo enviado Other News por el autor. Traducci\u00f3n de Antoni Aguil\u00f3 y Jos\u00e9 Luis Exeni Rodr\u00edguez <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Boaventura de Sousa Santos* Los seres humanos viven dentro y fuera de la historia. 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