{"id":17183,"date":"2020-05-28T13:01:02","date_gmt":"2020-05-28T16:01:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.other-news.info\/noticias\/?p=17183"},"modified":"2020-05-28T13:01:02","modified_gmt":"2020-05-28T16:01:02","slug":"chile-o-el-vertigo-del-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.other-news.info\/noticias\/chile-o-el-vertigo-del-futuro\/","title":{"rendered":"Chile o el v\u00e9rtigo del futuro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Carolina Toh\u00e1* &#8211; Nueva\nSociedad<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chile vive un\nciclo de protestas sin precedentes que desaf\u00eda las interpretaciones sobre lo\nque entr\u00f3 en crisis. \u00bfEl neoliberalismo? \u00bfEl sistema pol\u00edtico? \u00bfUn modelo\ndesigualitario de sociedad? \u00bfTodo ello a la vez? El progresismo, que gobern\u00f3\ndurante gran parte de la transici\u00f3n posdictadura, tiene su propio desaf\u00edo en\nesta crisis: construir unidad, reflexi\u00f3n colectiva y alternativas. Pero a\u00fan\nest\u00e1 lejos de ello, en un a\u00f1o en el que se discutir\u00e1 un cambio constitucional\nque parec\u00eda imposible poco tiempo atr\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra crisis\n\u00bfqu\u00e9 tan nuestra es? En el debate del pa\u00eds, pareciera que es totalmente\nchilena. Circulan diversas hip\u00f3tesis, hay discusi\u00f3n sobre ellas, pero todas\nhacen referencia fundamentalmente a din\u00e1micas locales: primero, la desigualdad\nque Chile no ha logrado revertir; segundo, el empeoramiento de las expectativas\necon\u00f3micas; tercero, la abismal fractura entre la esfera pol\u00edtica y la\nsociedad. Las tres tienen abundante evidencia, por separado son ingredientes\nsuficientemente poderosos como para traer inquietud y malestar, y combinados\nentre s\u00ed parecen un c\u00f3ctel perfecto para una crisis, pero\u2026 \u00bfesta crisis? \u00bfAs\u00ed,\ntan explosiva, definitiva, radical?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis chilena\ntiene m\u00faltiples componentes locales, sin embargo, las mareas profundas que la\nmueven est\u00e1n totalmente conectadas con una tormenta mucho mayor, que con\ndistintos s\u00edntomas est\u00e1 mostrando un problema de muchas democracias para dar\nrespuesta a las insatisfacciones y los temores que el sistema de desarrollo del\ncapitalismo global ha generado. La influencia de las concepciones neoliberales\ntiene un papel relevante en ese malestar, pero no es el \u00fanico elemento. La\ncrisis de las formas convencionales de representaci\u00f3n pol\u00edtica y social,\nincluyendo la decadencia de los partidos tradicionales; el cambio clim\u00e1tico y\nlos gigantescos dilemas que plantea; la polarizaci\u00f3n de los debates p\u00fablicos de\nla mano de las redes sociales; la incertidumbre sobre el futuro laboral\ngatillada por los cambios tecnol\u00f3gicos; los procesos migratorios, con los\ntemores que activan; la disoluci\u00f3n de lazos tradicionales de identificaci\u00f3n\nsocial y su reemplazo por una creciente fragmentaci\u00f3n cultural y el frenazo de\nlas expectativas econ\u00f3micas de largo plazo que afecta a parte importante del\nplaneta, incluyendo a Am\u00e9rica Latina, son algunos de los factores adicionales\nque empujan los conflictos. Son tan profundos y variados los elementos que\ntensionan hoy el mundo que se puede decir que, m\u00e1s que tratarse solamente de\nuna crisis del modelo neoliberal, esto es un cambio de era, una transici\u00f3n\nmayor que es dif\u00edcil de dimensionar desde el centro de la tormenta en que\nestamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La forma en que\ntodo esto se conjug\u00f3 en Chile puede ser muy propia del contexto local, pero\ntambi\u00e9n es verdad que el pa\u00eds tiene una larga historia de trances pol\u00edticos que\nhan sido arquet\u00edpicos de procesos globales. No ser\u00eda extra\u00f1o que este tambi\u00e9n\nlo termine siendo, no solo en cuanto a crisis sino tambi\u00e9n como soluci\u00f3n,\ncualquiera que esta sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Probablemente,\ncuando pase el tiempo y se estudie lo ocurrido en Chile surgir\u00e1n dos l\u00edneas de\nan\u00e1lisis: una que observar\u00e1 las din\u00e1micas profundas de la sociedad, que\ngeneraron una fragilidad tan alta en la legitimidad del orden social y una\nfrustraci\u00f3n tan marcada respecto a la posibilidad de modificarlo por las v\u00edas\ninstitucionales, que terminaron por allanar el terreno para que gran parte de\nla poblaci\u00f3n estuviera dispuesta a poner todo en cuesti\u00f3n con tal de abrir la\nposibilidad de ciertos cambios. Y otra que analizar\u00e1 el manejo de la crisis y\nc\u00f3mo se cataliz\u00f3 exponencialmente el malestar por las malas decisiones tomadas\nen el primer momento, y la forma confusa con que se intent\u00f3 luego enmendarlas,\nlo que gener\u00f3 la sensaci\u00f3n de que no hab\u00eda manera de que el actual grupo\ndirigente llevara por buen camino la soluci\u00f3n del conflicto. Y n\u00f3tese que\n\u00abgrupo dirigente\u00bb se refiere en este caso al gobierno en primer lugar, al\npresidente Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era en particular, pero tambi\u00e9n a la oposici\u00f3n y a\notras entidades que podr\u00edan haber cumplido un papel en articular soluciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al leer esto se\npodr\u00eda pensar que Chile est\u00e1 rumbo a un despe\u00f1adero, pero los misterios de la\nvida han permitido que, en medio de los tropiezos de estas acaloradas semanas,\nla desorientada dirigencia pol\u00edtica construyera una v\u00eda de salida sin siquiera\ndimensionar sus efectos. La derecha m\u00e1s aferrada a la Constituci\u00f3n del 80\nestuvo dispuesta a renunciar a ella pensando que ese solo gesto calmar\u00eda las\ncalles y traer\u00eda de vuelta la posibilidad de control. La centroizquierda, por\nsu lado, imagin\u00f3 que el reemplazo de la Constituci\u00f3n del 80 iba a ser percibida\ncomo un triunfo popular que traer\u00eda al menos un par\u00e9ntesis de reencantamiento\ncon su conducci\u00f3n. Nada de eso ha ocurrido, pero s\u00ed se ha abierto un itinerario\nde mediano plazo que pondr\u00e1 simult\u00e1neamente en juego la definici\u00f3n de nuevas\nreglas y el concurso por nuevos liderazgos. Trat\u00e1ndose de un proceso y no de un\nepisodio, sus resultados depender\u00e1n de quienes sean capaces no ya de resolver\nel estallido social, sino de articular gradualmente una nueva forma de\nentendernos hacia adelante, algo que deber\u00e1 ir construy\u00e9ndose a tientas durante\nlos pr\u00f3ximos dos a\u00f1os o m\u00e1s. Y \u00abqui\u00e9nes\u00bb se refiere a qu\u00e9 personas, pero\ntambi\u00e9n a qu\u00e9 ideas y a qu\u00e9 formas de acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La desigualdad, la econom\u00eda, la pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ingredientes\nque han alimentado esta crisis son, como dec\u00edamos, m\u00faltiples. La desigualdad\nchilena ha sido la causa m\u00e1s evidente, pero tiene muchas dimensiones y no todas\npesan por igual. La que mide el \u00edndice de Gini no es la principal. Es un\nindicador que no da para estar orgullosos, pero que ha tendido a mejorar. Chile\nest\u00e1 en la median\u00eda de Latinoam\u00e9rica en este indicador, despu\u00e9s de haber estado\nlargos a\u00f1os en las peores posiciones. Hay estudios, como el realizado por el\nPrograma de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud)<a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/chile-o-el-vertigo-del-futuro\/#footnote-1\">1<\/a>,&nbsp;que muestran que las desigualdades que m\u00e1s\nirritan a la sociedad chilena no son las brechas de ingreso sino c\u00f3mo estas se\ntraducen en diferencias de trato. C\u00f3mo, en el fondo, el tama\u00f1o del bolsillo\ninfluye en el mayor o menor respeto que se recibe de la sociedad. Otras\nvisiones ponen el acento en la forma en que las diferencias econ\u00f3micas afectan\nel ejercicio de derechos sociales b\u00e1sicos como la salud o la educaci\u00f3n, \u00e1mbitos\ndonde es visible la herencia de las reformas impulsadas por la dictadura de\nAugusto Pinochet. Los sistemas de salud, educaci\u00f3n y pensiones tienen un fuerte\ncomponente de mercado en Chile, que diferencia las prestaciones seg\u00fan la\ncapacidad de pago, y los tres han generado un sector de empresas altamente\nlucrativas. Pese a que en todas estas \u00e1reas ha habido reformas importantes que\nhan neutralizado algunos de sus rasgos m\u00e1s abusivos o excluyentes, su esencia\npermanece y nunca ha habido condiciones que permitan ponerla realmente en\ndiscusi\u00f3n. Hasta hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reducci\u00f3n de\nexpectativas econ\u00f3micas es tambi\u00e9n un factor fundamental. Desde el retorno a la\ndemocracia, Chile se vio favorecido por las oportunidades que gener\u00f3 la\napertura de su econom\u00eda en pleno periodo de expansi\u00f3n de la globalizaci\u00f3n, a lo\nque sigui\u00f3 despu\u00e9s el ciclo de altos precios de los&nbsp;commodities, que\nfavoreci\u00f3 a gran parte de Am\u00e9rica Latina, incluido Chile. Terminadas ambas\nolas, lo que queda es una econom\u00eda con proyecciones de crecimiento moderadas,\nmientras las expectativas de consumo de la poblaci\u00f3n experimentan una inercia\nde 30 a\u00f1os que las empuja hacia arriba y la resaca del endeudamiento agobia la\neconom\u00eda de los hogares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El divorcio entre\nla pol\u00edtica y la sociedad, o m\u00e1s bien, de las instituciones con la sociedad,\nlleva tiempo ahond\u00e1ndose. Comenz\u00f3 como un aumento de la abstenci\u00f3n desde fines\nde los a\u00f1os 90, sigui\u00f3 con la reducci\u00f3n de la adhesi\u00f3n de los partidos y luego\ncon el aumento de la desconfianza. El golpe de gracia lleg\u00f3 con la sucesi\u00f3n de\nesc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n y abuso que han alcanzado a pr\u00e1cticamente todas las\ninstancias que detentan alg\u00fan poder, p\u00fablico o privado: las empresas, la\npol\u00edtica, las iglesias, el f\u00fatbol, la polic\u00eda, el ej\u00e9rcito. Una bancarrota\nreputacional en toda la l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de que\nestos problemas son complejos para Chile, est\u00e1n lejos de ser una exclusividad\ndel pa\u00eds. Chile no es m\u00e1s desigual que el promedio de la regi\u00f3n, no tiene la\neconom\u00eda m\u00e1s alica\u00edda ni los peores \u00edndices de corrupci\u00f3n; sin embargo, es el\npa\u00eds donde hay el mayor cuestionamiento y malestar con este estado de cosas. No\nse ha llegado a este punto solamente por el tama\u00f1o de los problemas sino,\nespecialmente, por deficiencias en la forma de procesarlos desde la pol\u00edtica.\nSostenemos aqu\u00ed que lo que sucede en Chile obedece a un colapso pol\u00edtico m\u00e1s\nque a un cuestionamiento del modelo neoliberal o al agotamiento de la\nestrategia econ\u00f3mica. Como resultado de la crisis, ciertamente se ha abierto\nuna ventana para que Chile se desprenda de sus herencias neoliberales y\nreformule su modelo de desarrollo, pero lo que produjo la ruptura y colm\u00f3 la\npaciencia de la gente fue la desesperanza en que el proceso pol\u00edtico pudiese\nser eficaz para procesar sus reclamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La pol\u00edtica, la pol\u00edtica, la pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos han visto\nen la crisis chilena el acabose del modelo neoliberal. Se asume que Chile ha\nsido la Meca de esa ideolog\u00eda, transformada en modelo socioecon\u00f3mico por la\ndictadura, preservado por d\u00e9cadas gracias a los candados que esta dej\u00f3 en su\nConstituci\u00f3n y que las fuerzas pol\u00edticas de otro signo no llegaron a abrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que suele\nllamarse el \u00abmodelo chileno\u00bb, y que muchos asimilan a la quintaesencia del\nmodelo neoliberal, es una sopa que tiene m\u00e1s pelos que los que cuenta esa\ndescripci\u00f3n. Lo que tiene de neoliberal el modelo chileno es innegable, pero\ndigamos que esas ideas no escasean en otras partes, sino que han pasado a ser\nlengua franca en demasiadas latitudes, aunque en ninguna hayan alcanzado ni por\ncerca el nivel de penetraci\u00f3n que llegaron a tener en el caso chileno. Es\nposible que el neoliberalismo que permaneci\u00f3 en Chile no hubiera flotado mucho\ntiempo si no hubiera sido porque las concepciones b\u00e1sicas de esa ideolog\u00eda solo\nganaron terreno en el mundo entero al menos hasta la crisis econ\u00f3mica mundial\nde 2008 y, despu\u00e9s de eso, cuando empezaron a retroceder, no se logr\u00f3 levantar\ncon \u00e9xito ninguna visi\u00f3n alternativa que las reemplazara sino, por el\ncontrario, una cadena de decepciones, cuando no francas chambonadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el fondo, la\ncrisis del neoliberalismo cuyo emblema ser\u00eda Chile no es solo el agotamiento de\nesas ideas sino, en gran parte, el efecto de la ausencia de otras con una\ncapacidad equivalente para funcionar en las sociedades de hoy. Si las hubiera,\nprobablemente el desarrollo de los sucesos ir\u00eda por otro camino. Es la falta de\nesas ideas la que nos lleva hasta el estallido social chileno, pero tambi\u00e9n\nhasta Donald Trump, Jair Bolsonaro, el Brexit, Nicol\u00e1s Maduro o frustraciones\ncomo la de Alexis Tsipras. La cr\u00edtica al orden social no es lo mismo que la\ncapacidad de levantar alternativas a \u00e9l. En el amplio espectro de fuerzas\npol\u00edticas y sociales que se declaran inconformes con el sistema chileno, la\namplitud de miras dura hasta que llega el momento de definir propuestas de\nreemplazo. En ese mismo instante reinan la dispersi\u00f3n de opiniones, las\nrecriminaciones mutuas y las excusas para no ponerse de acuerdo. Nunca.\nEntonces, Chile ser\u00e1 m\u00e1s neoliberal que otros, pero la fuerza de esa ideolog\u00eda\ny su resistencia pese a la decepci\u00f3n que ha producido no son algo solo chileno\nni adjudicable exclusivamente a la porfiada herencia pinochetista, sino tambi\u00e9n\na la falta de alternativas desde la vereda progresista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro elemento que\nescapa a la descripci\u00f3n del modelo chileno como puro neoliberalismo es el\nconjunto de transformaciones que Chile ha tenido y que est\u00e1n en tensi\u00f3n con esa\nvisi\u00f3n ideol\u00f3gica. Mal que mal, el pa\u00eds ha sido gobernado 24 de los \u00faltimos 30\na\u00f1os por gobiernos de centroizquierda, con un relato bastante dis\u00edmil del\nneoliberal. Ese relato construy\u00f3 una gram\u00e1tica de horizontalidad, de derechos,\nde igualdad, de no discriminaci\u00f3n, de inclusi\u00f3n, que empuj\u00f3 a la sociedad en\nesa direcci\u00f3n hasta ponerla en conflicto con los elementos que obstaculizaban\nsu camino. Y en ese proceso, la misma dirigencia pol\u00edtica que lo encabez\u00f3 ha\nido quedando del lado de los obst\u00e1culos que hay que remover.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Chile\npersisten desigualdades inaceptables, pero es una sociedad que se sacudi\u00f3 del\nconservadurismo que la caracterizaba, que se hizo consciente de sus derechos y\nque se tom\u00f3 en serio la igualdad ante la ley. Ninguna de esas transformaciones\nsucedi\u00f3 espont\u00e1neamente, ni fue un efecto autom\u00e1tico de los avances econ\u00f3micos,\ncomo a algunos les gusta argumentar. Fue el resultado de batallas pol\u00edticas en\nlas que esas concepciones fueron ganando terreno y transform\u00e1ndose en pol\u00edticas\np\u00fablicas, instituciones y conquistas sociales. Pero lleg\u00f3 un punto en que Chile\ncomenz\u00f3 a tener un desajuste creciente con su promesa, con la imagen que se\nhizo de s\u00ed mismo, instalada en gran parte por el relato pol\u00edtico progresista,\npero tambi\u00e9n sustentada ampliamente por la sociedad. Esa promesa de Chile no\nera la pura oferta neoliberal. Esa oferta exist\u00eda, pero mezclada con otros\nelementos en un h\u00edbrido muy particular. Ese h\u00edbrido, y no la pura herencia\nneoliberal, es el modelo chileno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Chile\nrelataba su \u00e9xito, no hablaba solamente de sus indicadores macroecon\u00f3micos, del\ncrecimiento y las exportaciones. Hablaba de la reducci\u00f3n de la pobreza. De la expansi\u00f3n\nde la educaci\u00f3n superior. De la cobertura escolar. De la esperanza de vida. De\nla mayor libertad. Del avance de las mujeres. Del fin de la censura. Del\ndivorcio. Del reconocimiento de los diversos tipos de familia. Del combate\ncontra la discriminaci\u00f3n. De los avances en transparencia. Se hablaba del\ncamino de los derechos garantizados y de la conformaci\u00f3n de una red de\nprotecci\u00f3n social. Las bases neoliberales exist\u00edan y se mantuvieron, pero se\ncombinaron en el camino con una serie de otros elementos disonantes. La promesa\nde Chile era crecer con igualdad. Era la promesa de las pol\u00edticas p\u00fablicas\ngraduales e incrementales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema fue\nque ese camino se top\u00f3 con un muro y nunca supo qu\u00e9 hacer con \u00e9l. \u00bfPor qu\u00e9 esa\ntrayectoria de avances pudo derrotar el conservadurismo que imped\u00eda el divorcio\ny toda forma de aborto y no fue capaz de cambiar el modelo previsional? \u00bfPor\nqu\u00e9 pudo implantar uno de los sistemas de transparencia p\u00fablica m\u00e1s avanzados\ndel mundo y no logr\u00f3 voltear los mecanismos de elusi\u00f3n tributaria de cuya\nexistencia nadie duda? \u00bfC\u00f3mo se explica que Chile haya reformado m\u00e1s de 60\nveces la Constituci\u00f3n eliminando enclaves autoritarios y nunca haya removido\nlos qu\u00f3rum supramayoritarios que impiden a las mayor\u00edas funcionar como en\ncualquier democracia normal? \u00bfC\u00f3mo se entiende que se pudiera casi triplicar el\nporcentaje del PIB dedicado a salud y no se lograra terminar con la dualidad de\nun sistema para los ricos y sanos separado de uno distinto para el resto? Lo\nque ha hecho explotar a Chile es la incapacidad del sistema pol\u00edtico de\ndestrabar los debates que no ten\u00edan una salida en el marco de la\ninstitucionalidad vigente. La derecha estir\u00f3 demasiado el chicle de las\nventajas que le daba el sistema. Hoy probablemente se arrepienta. Las fuerzas\ndel centro y la izquierda, por su lado, nunca convocaron al electorado a\ndirimir ese conflicto, de hecho, nunca lo levantaron como un dilema central. Si\nlo hubieran hecho, probablemente hoy no tendr\u00edan sobre su cuello el aliento\nrabioso del movimiento social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que se viene\nabajo del modelo chileno no es solo su neoliberalismo, sino una forma de lidiar\ncon \u00e9l desde la pol\u00edtica progresista. Todo lo que ese curioso experimento pudo\ndar lo dio con creces hasta producir una realidad para la cual ya no tuvo nada\nque ofrecer, una realidad que demandaba justamente lo que esa f\u00f3rmula no podr\u00eda\nentregar: tocar lo intocable, discutir lo que estaba fuera de la discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los nudos que la pol\u00edtica no pudo desatar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lleg\u00f3 ese\npunto en que los debates de la sociedad no encontraban salida en el proceso\npol\u00edtico, quedaron en evidencia dos nudos que nadie pudo desatar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primer nudo: las\ninstituciones contramayoritarias de la Constituci\u00f3n de 1980. Son varias: el\nsistema binominal de elecci\u00f3n de diputados (que limitaba la representaci\u00f3n), el\nTribunal Constitucional y los s\u00faper qu\u00f3rum. La energ\u00eda pol\u00edtica se ha puesto\nsiempre en el primero y el segundo, de hecho, el sistema binominal ya se\nelimin\u00f3, pero la madre del cordero es, en realidad, el tercero. En el sistema\nchileno hay una amplia bater\u00eda de materias en las que solo se pueden hacer\nreformas si se re\u00fanen qu\u00f3rum especiales, que van desde la mayor\u00eda absoluta\nhasta mayor\u00edas especiales de 4\/7, 3\/5 y 2\/3. Muchos sistemas constitucionales\ntienen qu\u00f3rum especiales para algunas materias, particularmente para modificar\nla propia carta fundamental, pero no hay ninguna democracia s\u00f3lida en el mundo\nque siquiera se acerque a los qu\u00f3rum establecidos en Chile. Esos qu\u00f3rum son\ncasi imposibles de alcanzar sin el concurso de una parte relevante de la\nderecha y ello significa, en la pr\u00e1ctica, que aunque haya mayor\u00edas persistentes\nen el tiempo que respalden ciertos cambios en \u00e1reas como, por ejemplo, la salud\no la previsi\u00f3n, es imposible aprobarlos si no hay un acuerdo pol\u00edtico transversal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese marco de\nrestricciones, la forma de avanzar fue a punta de acuerdos pragm\u00e1ticos, que\nimplicaban dejar de lado muchas cosas para poder avanzar en otras, y asumirlo\nas\u00ed no fue incorrecto. Respetar la institucionalidad, tampoco. El error fue\npresentar como consensos lo que resultaba de ese juego de restricciones. Se\nacu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abpol\u00edtica de los consensos\u00bb y se la visti\u00f3 con lentejuelas\ncomo el mayor logro democr\u00e1tico, cuando era m\u00e1s bien una estrategia para\nsortear los obst\u00e1culos que pon\u00eda la Constituci\u00f3n al ejercicio de las mayor\u00edas.\nEsos obst\u00e1culos, que los conservadores juzgaron como un seguro contra las\nposturas m\u00e1s extremas, terminaron alent\u00e1ndolas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al perder\nrelevancia el juego democr\u00e1tico en que se diputan las mayor\u00edas fijando\nposiciones sobre los aspectos nucleares del pa\u00eds, lo que imper\u00f3 fue una\npr\u00e1ctica pol\u00edtica de complejas negociaciones insondables para la ciudadan\u00eda.\nAs\u00ed, quienes estaban fuera de esa mesa tuvieron la cancha despejada para\nrepresentar a todo el que quedaba descontento con el resultado final y ganaron\nterreno para propuestas radicalizadas o irrealizables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los gobiernos\nprogresistas no tuvieron una estrategia de salida de esos candados que\nlimitaban la decisi\u00f3n democr\u00e1tica. Muchos sectores se terminaron sintiendo\nc\u00f3modos con ese esquema de restricciones y languidecieron sus energ\u00edas por\ncambiar las cosas. No es de sorprenderse despu\u00e9s de tantos a\u00f1os en el poder.\nPero el verdadero problema es qu\u00e9 hicimos los dem\u00e1s, los que pens\u00e1bamos que era\nnecesario mover esos l\u00edmites. Cada vez que se manifestaron esas diferencias, la\ncoalici\u00f3n de gobierno se tensionaba y se pon\u00eda bajo amenaza su unidad y\nestabilidad. Nunca hubo fuerza ni decisi\u00f3n suficiente para contrarrestar esos\ntemores. En lugar de levantar una alternativa pol\u00edtica que compitiera dentro de\nla coalici\u00f3n proponiendo un camino alternativo, esos sectores se fueron\nfragmentando, los liderazgos se fagocitaron unos a otros, y muchas veces se\nconformaron con masticar el descontento, cosechar de la frustraci\u00f3n y alimentar\nas\u00ed su cota de poder. La trampa de las supermayor\u00edas es, a la larga, mortal\npara la democracia. El circuito democr\u00e1tico que permite a los ciudadanos\nelegir-exigir-evaluar-elegir se interrumpe, lo que vuelve irrelevante la\nelecci\u00f3n de los votantes. Y, de hecho, a la gente le result\u00f3 cada vez m\u00e1s\nirrelevante votar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo nudo\nes la desconexi\u00f3n de la esfera pol\u00edtica con la sociedad que ha emergido tras 30\na\u00f1os de profundos cambios econ\u00f3micos, sociales y culturales. Hace largo tiempo\ncomenz\u00f3 a manifestarse el descontento con ciertas caracter\u00edsticas del sistema\nimperante. Los chilenos est\u00e1n cansados de los prestadores de mercado en la\nsalud, la educaci\u00f3n y la previsi\u00f3n que no responden a sus aspiraciones, los\nabandonan cuando m\u00e1s apoyo necesitan y se enriquecen en el camino. En ese\nsentido, el tipo de soluciones que ofrece la derecha genera reticencia, pero\ntampoco convencen las propuestas de la izquierda, porque hay resistencia a\nreemplazar a los prestadores privados por sistemas solidarios que garanticen\nbeneficios colectivos en lugar de contratos individuales. Cuando el gobierno de\nMichelle Bachelet restringi\u00f3 las pr\u00e1cticas de seleccionar alumnos o de\ncobrarles un copago en los colegios particulares que reciben subvenciones\np\u00fablicas, debi\u00f3 enfrentar una f\u00e9rrea oposici\u00f3n no solo de la derecha, sino\ntambi\u00e9n de grupos de centro y de una amplia gama de sectores medios, que le\ndieron la espalda a su agenda de reformas y se transformaron en sus mayores\ncr\u00edticos. Actualmente, en medio del debate previsional, se ha sabido que la\namplia mayor\u00eda de los cotizantes no est\u00e1 de acuerdo con dedicar sus ahorros a\ncuentas colectivas redistributivas, sino que prefiere dejarlos en su cuenta\nindividual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociedad que\nse ha volcado a las calles en estos meses tiene un reclamo de izquierda, pero\nse aleja de las soluciones que levanta ese sector. Es una sociedad exigente, no\ndispuesta a ser abusada, pero tambi\u00e9n individualista, reacia a entregar lo que\nsiente como suyo a sistemas redistributivos. Critica los abusos del mercado, pero\nes entusiastamente consumista, reclama por derechos sociales pero los entiende\ncomo prerrogativas individuales y no como sistemas compartidos en los que todos\ncuidamos de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica\nprogresista no consiste solo en proponer soluciones, sino tambi\u00e9n en abordar\nlos problemas de una forma que las haga posibles. Para la izquierda, es pan\npara hoy y hambre para ma\u00f1ana alentar los reclamos sociales sin explicitar que\nsu soluci\u00f3n pasa por formas m\u00e1s solidarias de organizar la sociedad, en que\ntodos seremos apoyados cuando lo necesitemos, pero tambi\u00e9n tendremos que\ncontribuir a sostener a los dem\u00e1s, no solo exigir lo que es nuestro sino\naportar a lo que es com\u00fan. Del mismo modo, es un espejismo interpretar el\nmalestar ciudadano con discursos que reafirman nuestras consignas y nuestra\nidentidad, sin hacer el menor esfuerzo por entender la identidad de esos\nsujetos que son los chilenos y las chilenas de hoy, cuya mentalidad, cultura,\nvalores y prioridades son algo por descifrar. Construir un relato pol\u00edtico\ndemocr\u00e1tico y progresista para el Chile actual es una tarea que est\u00e1\ninconclusa, inexplorada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como resultado,\nas\u00ed como algunos han dicho que el movimiento chileno es el primer levantamiento\ncontra el neoliberalismo, otros creen que es la m\u00e1xima expresi\u00f3n del\nneoliberalismo mismo. O puede terminar siendo ambas cosas. Lo cierto es que ha\npuesto en jaque una forma de resolver los problemas de la sociedad donde lo\ndesafiado no son solamente los rasgos neoliberales del sistema, sino tambi\u00e9n la\nforma en que el progresismo critica sus defectos sin atreverse a levantar una\nalternativa real, acordada a lo menos dentro de las fronteras de su sector y\ncon una parte relevante del movimiento social. La crisis de Chile es en gran\nmedida la consecuencia de la fragmentaci\u00f3n del campo no neoliberal, que fue\ncapaz de entenderse por largos a\u00f1os para gobernar sin nunca llegar a una\nf\u00f3rmula com\u00fan sobre c\u00f3mo reemplazar las instituciones heredadas de Pinochet.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00abFormas de volver a\ncasa\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta secci\u00f3n\nlleva como t\u00edtulo el de un libro de Alejandro Zambra que trata sobre los\ncaminos para regresar a la casa de la ni\u00f1ez despu\u00e9s de que la vida nos lleva a\nlugares improbables, nos cambia y cuestiona nuestras identidades originales<a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/chile-o-el-vertigo-del-futuro\/#footnote-2\">2<\/a>.&nbsp;Chile necesita encontrar un retorno a su\ncasa, pero a una que no sea el mismo edificio que abandon\u00f3 reclamando dignidad.\nOtra casa pero un mismo hogar, con cambios lo suficientemente ambiciosos para\nponerlo en una ruta decidida de reversi\u00f3n de injusticias y desigualdades, pero\nque tambi\u00e9n rescate de la trayectoria recorrida hasta aqu\u00ed lo que nos\nidentifica como chilenos y chilenas, con luces, sombras, acuerdos y disputas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis que\nest\u00e1 viviendo Chile ha dado en llamarse \u00abestallido social\u00bb, pero est\u00e1 lejos de\nfuncionar como algo que estalla y deja regadas por todos lados sus esquirlas.\nHa funcionado m\u00e1s bien como una mu\u00f1eca rusa, una&nbsp;matrioska&nbsp;que va\nmostrando una a una sus capas. Comenz\u00f3 como una revuelta contra el alza en el\ntransporte p\u00fablico, a poco andar escal\u00f3 a un cuestionamiento de todo el sistema\nsocial, con la consigna de la dignidad por delante. Cuando comenzaba a\nrutinizarse explot\u00f3 la agenda feminista, que ya hab\u00eda anticipado en los a\u00f1os\nanteriores que las mujeres estaban llevando el debate pol\u00edtico a otra cancha,\nuna en la que lo p\u00fablico y lo privado se conectan como nunca antes, y las\nagendas de cambios estructurales ten\u00edan un efecto inmediato en las salas de\nclase, las oficinas, las sobremesas y las camas de millones de personas. En\nenero vino el turno de los escolares. En un mes en que nadie dar\u00eda un peso\nporque un movimiento estudiantil pudiera mover ni siquiera a sus dirigentes,\nuna coordinadora de secundarios logr\u00f3 echar abajo la aplicaci\u00f3n de la prueba de\nselecci\u00f3n universitaria, oblig\u00f3 a repetirla dos veces e impidi\u00f3 que se aplicara\nla evaluaci\u00f3n de historia. En 2020 los universitarios chilenos ser\u00e1n\nseleccionados sin que sus conocimientos hist\u00f3ricos cuenten en su calificaci\u00f3n.\nAs\u00ed las cosas, lleg\u00f3 el mes de febrero, cuando habitualmente todo muere y las\nnoticias se limitan a describir la dulzura de los melones y los \u00faltimos avances\nen la cuantificaci\u00f3n del da\u00f1o solar. Pero no, este a\u00f1o las protestas siguieron.\nFue el turno de las barras del f\u00fatbol. Los incidentes se agravaron, las\namenazas de lado y lado subieron de tono y las teor\u00edas del terror comenzaron a\nescalar a niveles rocambolescos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya hace varios\na\u00f1os que los movimientos sociales chilenos vienen asumiendo caracter\u00edsticas muy\ndistintas de las tradicionales. Primero reemplazaron a los dirigentes por\nvoceros, luego cambiaron los petitorios por manifiestos antisistema, despu\u00e9s\nreemplazaron las organizaciones por asambleas hasta finalmente volverse del\ntodo invisibles en el actual estallido social. No hay voceros, no hay\norganizaciones, no hay asambleas ni manifiestos que sean reconocibles como\nrepresentantes del movimiento. Lejos de percibirlo como una desventaja, la\nmayor\u00eda lo considera una fortaleza: as\u00ed nadie negociar\u00e1 por ellos y nadie los\ntraicionar\u00e1. Todo intento pol\u00edtico de hablar en nombre del movimiento, todo\nindicio de que alguna organizaci\u00f3n pol\u00edtica o social se pretende poner a la\ncabeza, es acallado de inmediato en medio de un repudio transversal. Ya nadie\nse atreve ni siquiera a intentarlo. En lugar de ello, florecen cabildos en los\nbarrios, carteles con consignas redactadas en familia, peque\u00f1as organizaciones\nque levantan causas diversas, nuevas figuras que participan del debate p\u00fablico\nrefrescando las miradas y los temas, alcaldes y alcaldesas que se constituyen\nen referentes nacionales en lugar de los pol\u00edticos tradicionales y temas\neternamente ignorados como la segregaci\u00f3n urbana, los pueblos ind\u00edgenas y las\nviolencias cotidianas se toman la agenda. Es, realmente, otro Chile.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\ninstitucionalidad pol\u00edtica del pa\u00eds no podr\u00eda estar en un peor momento para\nenfrentar este desaf\u00edo. Su respuesta tambi\u00e9n ha sido una&nbsp;matrioska, que\ncapa tras capa muestra el jaque en que se encuentra. Las fuerzas policiales han\nincurrido en graves violaciones a los derechos humanos acreditadas a estas\nalturas por numerosos organismos internacionales y nacionales. El gobierno no\nha demostrado ni la determinaci\u00f3n ni la capacidad necesarias para impedirlo y\nse ha embarcado en un despliegue represivo que combina brutalidad con\ninutilidad: no ha servido para restituir el orden p\u00fablico y, por el contrario,\nha generado m\u00e1s violencia y destrucci\u00f3n. El mundo pol\u00edtico tuvo el acierto de\nlograr el acuerdo constitucional, pero luego de ello ha cometido error tras\nerror. La oposici\u00f3n est\u00e1 fragmentada en ocho referentes que se disputar\u00e1n los\nescasos minutos de campa\u00f1a televisiva para instalar el mensaje a favor del\ncambio constitucional. Las recriminaciones mutuas, los mensajes confusos y el\nexceso de confianza pueden transformarse en un autogol de magnitudes b\u00edblicas.\nLa derecha, por su parte, tambi\u00e9n se ha enredado. Algunos de sus sectores que\npartieron apoyando el proceso constitucional han retrocedido y se han\natrincherado en el temor a los cambios y las campa\u00f1as del terror. Otra parte\ndel oficialismo se ha plegado a la propuesta de dictar una nueva Constituci\u00f3n,\ny quiz\u00e1s ese sector sea, hasta ahora, el que ha tenido una reacci\u00f3n m\u00e1s\ninteresante, intentando sintonizar con una sociedad que quiere cambios y espera\nque los dirigentes contribuyan a hacerlos posibles, no a entramparlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hist\u00f3ricamente,\nen Chile y en todo el mundo, el avance social se da por una combinaci\u00f3n de\nmovilizaci\u00f3n social, triunfos democr\u00e1ticos y capacidad de articular respuestas\nde pol\u00edtica p\u00fablica que median entre la demanda social y la capacidad de\nsoluci\u00f3n del Estado, que es siempre limitada. Pero en Chile ese circuito est\u00e1\ndestrozado. Esa mediaci\u00f3n es objeto de la mayor desconfianza. Todo ejercicio de\nautoridad y de pragmatismo se confunde con opresi\u00f3n ileg\u00edtima o enga\u00f1o. Todo\ndi\u00e1logo es una renuncia, todo compromiso es una traici\u00f3n, todo acuerdo es una\nderrota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el fondo,\ntodos saben que no existe otra soluci\u00f3n que un fuerte recambio dirigencial, a\nnivel pol\u00edtico y social, y una regeneraci\u00f3n del tejido institucional bajo el\nmarco de una nueva Constituci\u00f3n que refleje un verdadero pacto social. Pero ese\npaso estar\u00e1 necesariamente mediado por la pol\u00edtica existente. De lo contrario,\nse tendr\u00eda que hacer por una v\u00eda insurreccional que produjera el colapso del\nsistema pol\u00edtico. Si ese colapso llegara a suceder, lo que tendremos es lo que\nhan tenido todos los procesos que recorren ese camino: reducci\u00f3n del campo\ndemocr\u00e1tico, espacio para aventuras autoritarias y altos riesgos de\ncontrarreforma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, el gran\ndilema de este momento es c\u00f3mo esta pol\u00edtica debilitada, de baja reputaci\u00f3n y\nadhesi\u00f3n, puede conducir esta transici\u00f3n. Por m\u00e1s fr\u00e1gil que sea, esa pol\u00edtica\ntiene a su favor un mandato democr\u00e1tico y la legitimidad institucional que no\ntiene nadie m\u00e1s. Es una tarea dif\u00edcil, pero ineludible. Fallar en ella tendr\u00eda\nconsecuencias profundas, y las pagar\u00edan los chilenos y chilenas de hoy y de\nma\u00f1ana. Simplemente no hay derecho a fallar. El reto de la pol\u00edtica chilena es\ngigantesco y puede parecer abrumador. Ante ello, es necesario concentrarse en\nlo esencial. Aqu\u00ed, cuatro tareas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a) Si no se\nalcanza como punto de partida un acuerdo para un marco de reformas sociales\nfundamentales, todo el proceso constituyente estar\u00e1 asediado por la\ndesconfianza y por la presi\u00f3n para resolver esas materias que debieran ser\nobjeto de una sede diferente. Estamos hablando, a lo menos, de reformas en\nmaterias como previsi\u00f3n, salud y polic\u00edas, incluyendo un pacto de justicia\nfiscal que las habilite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reforma\nprevisional ya se est\u00e1 discutiendo, y hay espacio para avances impensados solo\nunos meses atr\u00e1s. En salud hay piso para impulsar un seguro universal que\nsupere la actual dualidad de un sistema separado para ricos y otro para los\ndem\u00e1s. Respecto a las polic\u00edas, el lamentable despliegue de violencia e\nineficacia del que han hecho gala durante el estallido social obliga a una\nreforma profunda y al establecimiento de un verdadero control civil como no lo\nha habido desde la recuperaci\u00f3n de la democracia. Un pacto fiscal de largo\nplazo, que eleve la recaudaci\u00f3n y la progresividad, es otro componente\nindispensable del pacto social que se necesita. Ya casi nadie en Chile niega\nque la funci\u00f3n del Estado en la garant\u00eda de los derechos sociales b\u00e1sicos debe\nfortalecerse y hacerse de tal manera que su financiamiento se provea a trav\u00e9s\nde un sistema tributario que contribuya a reducir las desigualdades no solo en\nla forma de gastar sino tambi\u00e9n en la manera de recaudar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta ahora, la\noposici\u00f3n no ha mostrado una propuesta clara y conjunta en estas materias. Si\nlo hiciera, podr\u00eda agrupar a sectores ciudadanos muy diversos que hoy est\u00e1n\ndispersos, y generar una l\u00ednea com\u00fan para debatir con el gobierno. Nunca como\nahora los sectores de derecha hab\u00edan estado tan abiertos a avanzar en reformas\nde este tipo, sea por necesidad o por convicci\u00f3n. El espacio que se ha abierto\nno se puede dilapidar, y aprovecharlo requiere de unos niveles de articulaci\u00f3n\ny pragmatismo que han brillado por su ausencia. A\u00fan hay tiempo. Para que 2020\nsea el a\u00f1o en que arranque con \u00e9xito el proceso constitucional, deber\u00e1 ser\ntambi\u00e9n el a\u00f1o en que se cristalice un amplio pacto social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b) As\u00ed como\ndec\u00edamos que la pol\u00edtica es fundamental para lo que viene, tambi\u00e9n es necesario\nadmitir que, en la forma en que la hemos conocido hasta ahora, no alcanzar\u00e1.\nSus estilos tradicionales han quedado hace mucho tiempo en entredicho, y\ntampoco han funcionado los intentos que han levantado los nuevos referentes. La\nactual crisis chilena est\u00e1 abriendo muchos debates constitucionales y de\npol\u00edticas p\u00fablicas; la pieza que falta es que se transforme tambi\u00e9n en un\nlaboratorio de innovaci\u00f3n para la acci\u00f3n pol\u00edtica. Quiz\u00e1s ese sea su desaf\u00edo\nm\u00e1s importante. Parece evidente que al menos una parte de las innovaciones que\nse requieren pasan por involucrar sistem\u00e1ticamente a la sociedad en el ciclo de\nla toma de decisiones, pero no adulando a los ciudadanos ni entreg\u00e1ndoles\nrespuestas complacientes, sino haci\u00e9ndolos parte de los dilemas y\ncorresponsables de las definiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacerlo\nseriamente es algo muy distinto que el discurso habitual de la participaci\u00f3n\nciudadana. Es un espejismo pensar que la crisis pol\u00edtica que vemos hoy en Chile\ny en muchos otros pa\u00edses est\u00e1 ocasionada por diferencias entre el mundo\npol\u00edtico y la sociedad, cuando en realidad es una manifestaci\u00f3n de conflictos\nen el interior de la sociedad misma que la pol\u00edtica est\u00e1 siendo incapaz de\nprocesar y resolver. En consecuencia, la idea de un mundo pol\u00edtico que escuche\nm\u00e1s, que sea m\u00e1s emp\u00e1tico y cercano, suena bien pero se queda corta. Es la\nsociedad toda la que debe escucharse m\u00e1s a s\u00ed misma, deliberar de otras\nmaneras, sincerar sus tensiones, ponerles rostro a las partes en conflicto y\nasumir las limitaciones de las decisiones disponibles, sus costos y\nconsecuencias. Una pol\u00edtica dispuesta a jugar en esa cancha necesita\nreprogramar sus lenguajes y sus pr\u00e1cticas, partiendo de socializar\ntransparentemente los dilemas que cada decisi\u00f3n abre y no solo las bondades que\nse les asignan a las soluciones que se proponen. Y ello \u00fanicamente podr\u00e1\nhacerse con \u00e9xito reivindicando el rol de la pol\u00edtica, no renunciando a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00e9pica de la\ndemocracia es, antes que nada, la convicci\u00f3n de que hay un valor en el\ncontraste de opiniones. Se basa en una \u00e9pica de respeto a las diferencias, y de\nduda y cuestionamiento de las opiniones propias. Es lo contrario de la\nmoralizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Cuando la crisis de confianza es respondida con un\nfestival de sermones, no hace m\u00e1s que ahondarse. Hasta ahora la pol\u00edtica\nchilena ha errado el tiro en su intento de reducir la brecha de los ciudadanos\ncon ella. Lo que se necesita para el mundo de hoy no son autoridades que act\u00faen\ncomo ciudadanos de a pie, sino ciudadanos que se asuman como autoridad y se hagan\ncorresponsables de las decisiones. La pol\u00edtica que servir\u00e1 ser\u00e1 la que\npavimente el camino para que surjan instituciones y pr\u00e1cticas que permitan un\nejercicio ciudadano en\u00e9rgico, maduro e informado. Quiz\u00e1s el tiempo no alcanzar\u00e1\npara que la nueva Constituci\u00f3n cristalice instituciones de ese tenor, pero ya\nser\u00eda un gran avance que no las obstaculice y habilite un proceso de ensayo y\nerror que permita avanzar hacia all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c) Una de las\nconsecuencias m\u00e1s evidentes de la crisis chilena es la reaparici\u00f3n de la\nviolencia como un tema protag\u00f3nico de la pol\u00edtica. Se ha abierto un gran debate\nen torno del papel de la violencia en los conflictos sociales, su legitimidad o\nilegitimidad, su origen y sus distintas manifestaciones, las formas de\nprevenirla o combatirla, pero mientas se discute, la frontera se ha corrido de\nforma radical. A pesar de que todos los estudios de opini\u00f3n muestran que la\nmayor\u00eda de las personas no aprueban el uso de formas violentas de protesta, los\nporfiados hechos indican que tampoco hay un rechazo tajante de esos modos de\nmovilizaci\u00f3n. En la pr\u00e1ctica, los amplios sectores que se han movilizado y los\na\u00fan m\u00e1s extensos que han respaldado el movimiento no han aislado las conductas\nviolentas, y su distancia con estas est\u00e1 acompa\u00f1ada de discursos que las\njustifican y, en muchos casos, las glorifican. Transversalmente, el argumento\nm\u00e1s escuchado es que hay que rechazar la violencia, pero que tambi\u00e9n hay que\nadmitir que, sin ella, nada hubiera cambiado, y todo el espacio que se ha\nabierto a reformas m\u00e1s profundas no existir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El debate sobre\nla violencia tiene varias dimensiones. De una parte, nadie debiera sorprenderse\ndemasiado porque la historia nos ha ense\u00f1ado que la sociedad chilena, as\u00ed como\nes apegada al orden y las instituciones, tiende a ser extremadamente violenta\ncuando se interrumpe su normalidad. Por otro lado, la violencia de las\nprotestas tiene parte importante de su explicaci\u00f3n en la brutalidad e\nincompetencia policial, y el d\u00eda en que se logre solucionar esa parte del\nproblema, aquella tender\u00e1 a declinar. As\u00ed tambi\u00e9n, hay una dimensi\u00f3n de la\nviolencia originada en la frustraci\u00f3n que produjeron el entrampamiento del\nsistema pol\u00edtico y la excesiva demora en desatar los nudos institucionales que\nlo provocaban. Por \u00faltimo, el clima de agresividad y destrucci\u00f3n que ha rodeado\na una parte de las manifestaciones puede ser disruptivo para muchos chilenos,\npero es pan de cada d\u00eda para muchos otros que viven en zonas perif\u00e9ricas de las\nciudades, en barrios tomados por el narcotr\u00e1fico y alejados de las prioridades\ndel Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos estos temas\nser\u00e1n parte de los debates urgentes que la sociedad chilena tendr\u00e1 que abordar\nen los pr\u00f3ximos meses. Hay uno, sin embargo, que no puede esperar. Un pa\u00eds como\nChile, fuertemente da\u00f1ado por el trauma de la dictadura y las violaciones a los\nderechos humanos, no puede permitirse que la democracia quede bajo sospecha de\nser incapaz de respetarlos, protegerlos y sancionar severamente los actos que\nlos vulneran evitando toda impunidad. Tampoco es tolerable que el Estado se\nreconozca incompetente para garantizar el orden p\u00fablico. Y menos a\u00fan que se\nacepte que es necesaria la violencia, y no el debate democr\u00e1tico, para que se\nproduzcan los cambios que el pa\u00eds necesita. Hoy todas estas cuestiones est\u00e1n en\nduda. Si esas fronteras se diluyen, la democracia chilena tendr\u00e1 un da\u00f1o\npermanente que ni siquiera una nueva constituci\u00f3n podr\u00e1 sanar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay muchas\ndimensiones en la tarea de detener la violencia, pero ninguna es m\u00e1s\nfundamental que construir la confianza en que la democracia es la \u00fanica manera\nde canalizar nuestros debates, de garantizar los derechos humanos y de proteger\nel orden p\u00fablico sin vulnerarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">d) Para terminar,\nel proceso constituyente que el pa\u00eds ha iniciado puede ser una excusa perfecta\npara alentar temores e incertidumbres y levantar fantasmas. Ya varios han\ndecidido que esa ser\u00e1 su estrategia. Lo que est\u00e1 por verse es qu\u00e9 mensaje\nlevantar\u00e1n los que ven en ese proceso una oportunidad. Ninguna de las\nconstituciones que Chile ha tenido ha sido redactada mediante un proceso\ndemocr\u00e1tico y participativo. Todas han sido el resultado de la voluntad de los\nvencedores y la marginaci\u00f3n de los vencidos. Todas han sido definidas\npr\u00e1cticamente entre puros hombres blancos pertenecientes a un reducido grupo\nsocial. Ninguna generaci\u00f3n de chilenos hab\u00eda tenido la posibilidad que tenemos\nhoy de cambiar esa historia y tener una constituci\u00f3n elaborada\ndemocr\u00e1ticamente, por la diversidad de la sociedad chilena, asegurando\nrepresentaci\u00f3n paritaria de las mujeres y garantizando cuotas de participaci\u00f3n\na los pueblos ind\u00edgenas. No se entiende que ante una oportunidad hist\u00f3rica de\nesta magnitud no se levante un mensaje pol\u00edtico de esperanza y unidad. Los\nsectores pol\u00edticos que debieran estar abocados a construir esa confianza, a\ncongregar esa voluntad, est\u00e1n dispersos y mayoritariamente focalizados en\npeque\u00f1as disputas. Al final de este proceso, muchos de los referentes que hoy\nexisten no existir\u00e1n m\u00e1s, muchos de los l\u00edderes habr\u00e1n sido reemplazados, y\nmuchas de sus peleas, olvidadas en el laberinto de los tiempos. Solo quedar\u00e1 en\nla memoria que algunos apostaron a abrirle paso al futuro mientras otros se\nrepart\u00edan los escombros del mundo que quedaba atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>1.PNUD: Desiguales. Or\u00edgenes, cambios y desaf\u00edos\nde la brecha social en Chile, PNUD\/ Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2017.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>2.A. Zambra: Formas de volver a casa, Anagrama,\nBarcelona, 2011.&nbsp; <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>*Doctora &nbsp;en Ciencias Pol\u00edticas de la Universidad de\nMilan, &nbsp;Italia. Fue l\u00edder estudiantil en la Universidad en Chile durante la\nDictadura.<\/em><em>&nbsp;Ex presidenta del Partido por la Democracia\n(PPD)&nbsp; Ha sido diputada, ministra del\nprimer gobierno de Michelle Bachelet y alcaldesa Santiago.&nbsp;Hija de Jos\u00e9\nToh\u00e1, ministro del Interior y de Defensa del presidente Salvador Allende, que\nfue asesinado por los servicios de inteligencia militar mediante estrangulaci\u00f3n\nen 1974, seis meses despu\u00e9s del golpe del general Augusto Pinochet.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lea tambi\u00e9n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 un pa\u00eds modelo parece hundirse en el\ncaos? \u2013 Deutsche Welle<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cLos ricos de Chile ganan como en Alemania, y los\npobres como en Mongolia\u201d, dec\u00eda Branko Milanovic, del Banco Mundial. El\ngobierno act\u00faa mal porque no conoce a su pueblo, dice el experto. Y la \u201ctabla\nde salvaci\u00f3n\u201d es peor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.biobiochile.cl\/noticias\/nacional\/chile\/2020\/05\/27\/demoledor-analisis-dw-chile-covid-19-pais-modelo-parece-hundirse-caos.shtml\">https:\/\/www.biobiochile.cl\/noticias\/nacional\/chile\/2020\/05\/27\/demoledor-analisis-dw-chile-covid-19-pais-modelo-parece-hundirse-caos.shtml<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carolina Toh\u00e1* &#8211; Nueva Sociedad Chile vive un ciclo de protestas sin precedentes que desaf\u00eda las interpretaciones sobre lo que entr\u00f3 en crisis. \u00bfEl neoliberalismo? \u00bfEl sistema pol\u00edtico? \u00bfUn modelo desigualitario de sociedad? \u00bfTodo ello a la vez? 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