Opinión de Gabriela Cañas – El País
Una vez que el Reino Unido abandone el club la UE deberá afrontar seriamente la rebelión de los países del Este
Los acontecimientos de los últimos años no permiten albergar el sueño de una Europa más grande, más fuerte y más unida. Todo lo contrario. Seamos realistas. Una vez que el Reino Unido abandone definitivamente el club, la Unión Europea deberá atender con urgencia la rebelión del Este porque por ahí puede llegar la ineludible reducción, el quizá definitivo recorte de sueños de grandeza.
Las tensiones de Bruselas con el Gobierno ultraconservador húngaro de Viktor Orbán a cuenta del reparto de inmigrantes son solo una piedra más en el camino de la solidaridad y la democracia europeas, principios esenciales de la UE. El llamado Grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) ha formado un frente común que cualquier día puede hacer temblar los cimientos de este club. Sobre el también gobierno ultraconservador de Polonia pesa ya la amenaza de Bruselas de ser desposeído de su derecho a voto en el seno de las instituciones europeas por el férreo control que el Ejecutivo está implantando sobre el poder judicial.
¿Son estas graves tensiones meramente circunstanciales, generadas por gobiernos euroescépticos y nacionalistas, o Europa tiene un problema profundo de falta de sintonía con algunos miembros de la antigua esfera soviética? Que estos países sintieran mayor emoción al entrar en la OTAN que en la UE fue ya todo un síntoma, el preludio de que quizá haría falta mucho trabajo conjunto para una plena y convencida integración. La ruptura real quizá no esté tan lejos.
El presidente francés Emmanuel Macron no ha ahorrado duras crítica a Varsovia tanto durante su campaña electoral como una vez en el Elíseo. Su gira europea a favor de cambiar la directiva de los trabajadores desplazados por República Checa, Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria dejó fuera al principal afectado, Polonia. Un detalle altamente significativo.
Junto a la Acrópolis de Atenas, en la cuna de la democracia, Macron ha hecho esta semana un discurso preñado de europeísmo, pero no de ciego idealismo. Habla de una Europa de vanguardia dispuesta a avanzar más que el resto, se reúne solo con Angela Merkel (Alemania), Paolo Gentiloni (Italia) y Mariano Rajoy (España) para hablar de inmigración y logra por vez primera que Berlín rechace la adhesión de Turquía a la UE en vista de su deriva autoritaria, muy parecida a la que se está viviendo en Polonia o en Hungría. En este último país una web gubernamental acaba de publicar una lista negra de periodistas a los que se les acusa de intentar desacreditar al Ejecutivo de Orbán. El caso, en fin, es que con Alemania también a favor de frenar las expectavias de Ankara de entrar en el club la UE podría renunciar pronto a seguir aumentando su tamaño e, incluso, estar dispuesta a reducirlo. Quizá hay que prepararse psicológicamente para volver un tanto a los orígenes y conformarse con una Europa más reducida pero más fuerte y cohesionada. 11 SEP 2017
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Anexo:
Reporteros Sin Fronteras condena la difusión de una lista negra de periodistas en Hungría
11.09.2017
Reporteros Sin Fronteras condena la difusión de una lista elaborada por una web progubernamental sobre ocho periodistas que supuestamente “servirían a los intereses” de George Soros, un millonario estadounidense nacido en Hungría, blanco creciente de los ataques del gobierno del Primer Ministro, Viktor Orbán.
“Aquí está la lista de los propagandistas extranjeros de Soros”, anunciaba la web progubernamental 888.hu, el 5 de septiembre, con los nombres y las biografías detalladas de ocho periodistas húngaros de nacimiento que trabajan para medios de comunicación extranjeros.
Todos han sido acusados de dar “servicios de propaganda” a Soros, y, según la página de web, de no ser “ni objetivos, ni independientes” y de “desacreditar” a Hungría a ojos del mundo.
“Estos ataque dirigido a periodistas altera la libertad de prensa y el pluralismo mediático en Hungría”, afirma Pauline Adès-Mével, responsable de la oficina de la Unión Europea de Reporteros Sin Fronteras. “Esta estigmatización a periodistas independientes críticos con el Gobierno no ayuda a la democracia”, añade.
En los últimos meses ha aumentado la campaña que acusa a Soros de intervenir en la política húngara e intentar traer a Europa a cientos de inmigrantes.
En julio, el Gobierno elaboró un cartel gigante contra Soros advirtiendo del rol de algunos medios de comunicación supuestamente explotados por éste. El cartel provocó tal controversia que el Gobierno decidió retirarlo.
Hungría se prepara para sus próximas elecciones, en las que el Primer Ministro Orbán pretende revalidar su poder. Desde su toma de posesión, en 2010, la democracia ha retrocedido en Hungría, que ocupa el puesto 71 de la actual Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada anualmente por Reporteros Sin Fronteras.
