Derechos Humanos

Bolsonaro: Un primer mes marcado por el escándalo

Página12,  Argentina

El presunto esquema de lavado de dinero del hijo de Bolsonaro salpica al flamante mandatario

El presidente brasileño lleva en el cargo un mes, tiempo que estuvo signado por denuncias de corrupción contra su hijo, un desastre minero y una intervención poco destacada del excapitán en el Foro de Davos.

Ayer Bolsonaro retomó las actividades desde la habitación del hospital Israelita Albert Einstein.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, cumple hoy su primer mes de gobierno que estuvo marcado por denuncias de corrupción contra su hijo, un grave desastre minero y una intervención poco destacada en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza.

Los retos fueron además personales, dado que el mandatario de 63 años está hospitalizado desde el lunes luego de una intervención que le retiró la bolsa de colostomía que cargaba desde el intento de magnicidio que sufrió en un mitin de campaña. Ayer, desde el hospital Israelita Albert Einstein en San Pablo, Bolsonaro anticipó la celebración: “Son muchas las líneas de actuación en este primer mes de gobierno y todavía hay mucho por hacer. Estamos en el camino correcto. ¡Nuestra misión será cumplida! ¡Brasil ocupará la posición que merece en el contexto internacional!”. También desde Twitter, el mandatario ultraderechista comunicó que aún está en pleno proceso de recuperación pero a partir de ayer empezó reuniones de trabajo junto a sus ministros.

Sin embargo, el verdadero desafío para el exmilitar podría empezar hoy cuando entre en funciones un nuevo Congreso con más de treinta partidos, con los que Bolsonaro deberá lidiar para impulsar sus reformas económicas. Su fuerza política, el Partido Social Liberal (PSL), tendrá 55 diputados de un total de 513 y cuatro de los 81 senadores.

En cuanto a su hijo, Flavio Bolsonaro, hace pocas semanas el Consejo de Control de Actividades Financieras (COAF) de Brasil detectó depósitos atípicos en su cuenta. Luego la justicia brasileña pasó a investigar movimientos bancarios sospechosos en la cuenta de Fabricio Queiroz, ex  empleado de Bolsonaro hijo durante su etapa como diputado regional de Río de Janeiro. El informe del COAF afirma que por una cuenta bancaria de Quiroz pasaron, entre enero de 2016 y enero de 2017, 320 mil dólares, una cifra mucho mayor a sus ingresos mensuales de 5500 dólares. De la misma forma la entidad identificó ingresos atípicos entre junio y julio de 2017 en una de las cuentas del hijo del mandatario. Se investiga si hay un esquema de lavado de dinero en el entorno de Bolsonaro.

El último desempeño público del ex militar antes de su intervención quirúrgica fue en el foro de Davos. En el evento que reunió a cientos de multimillonarios, empresarios y jefes de estado, Bolsonaro usó apenas seis de los 45 minutos a los que tenía derecho para presentar sus proyectos ante la élite económica y política. Y buena parte los dedicó a desestimar acusaciones hacia la avanzada deforestación en la Amazonía a pedido del sector agropecuario, un actor clave que apoyó electoralmente a Bolsonaro. A pesar de su no lucido desempeño en Davos, los mercados siguen respaldando las acciones del mandatario. Según afirman grandes corporaciones económicas, lo hacen por la garantía que representa el ultraliberal Paulo Guedes como ministro de Economía. Una muestra de ello es que en las primeras semanas de enero la Bolsa de San Pablo batió diez récords históricos.

Una medida de Bolsonaro que fue duramente cuestionada por la oposición, fue el decreto que facilita y actualiza la posesión de armas de fuego en el país, una de sus principales promesas de campaña. El Partido de los Trabajadores (PT) argumentó críticamente que la última encuesta de Datafhola arrojó que el 63 por ciento de la población está encontra de la portación de armas. Analistas políticos subrayan que el proyecto crucial que emprenderá el ultraderechista es la reforma del sistema de jubilaciones, una medida exigida por los inversores económicos como garantía de saneamiento de las cuentas públicas. “Es una reforma muy difícil en cualquier país. Si el gobierno tiene éxito, tendrá un capital [político] muy grande. Pero si fracasa, temo por la continuidad de su capacidad de gobernar”, consideró el politólogo Carlos Pereira, profesor de la Fundación Getulio Vargas de Río de Janeiro.

El último gran tema que tuvo a Bolsonaro en el ojo de la tormenta fue el desastre que produjo la ruptura de un dique minero que arrasó con la ciudad de Brumadinho, en el estado de Mina Gerais. La represa contenía residuos minerales de la compañía Vale, la mayor productora mundial de hierro. Hasta ahora, la tragedia dejó más de 70 muertos y cientos de desaparecidos.

En el plano político, el ultraderechista continúa acorralando al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien continúa preso desde abril en Curitiba. Además de haber nombrado a su acusador, el ex juez Sergio Moro, como actual ministro de Justicia, esta semana la Justicia Federal Regional le impidió a Lula asistir al velorio de su hermano mayor.

Abogada por mandato divino

La ministra de Familia y Derechos Humanos del gobierno de Jair Bolsonaro, Damares Alves , quedó en el ojo de la tormenta luego de que se confirmara que la funcionaria no tiene título de abogada, a pesar de que ella misma se vanagloriaba de contar con uno. En medio de los cuestionamientos, la pastora aseguró que su título tiene que ver más bien con lo religioso.

“A diferencia del maestro secular, que necesita ir a una universidad para hacer una maestría, en las iglesias cristianas se llama maestro a todo aquel que se dedica a la enseñanza bíblica”, dijo para defenderse de las críticas la ministra que saltó a la fama al decir que “los niños visten azul y las niñas rosa”. La funcionaria, quien en su primer discurso dejó en claro el rumbo que tendrá su gestión contra la comunidad LGTBI, es denunciada además por haber sustraído a una familia indígena de Mato Grosso a una niña de seis años que hoy presenta como su hija adoptiva. En ese momento, también adujo sus títulos “divinos” para llevar a cabo la adopción de manera ilegal, de acuerdo a los testimonios de los indígenas.

Lulu nació el 20 de mayo de 1998, según una investigación de la revista Epoca, que cuenta que fue criada por la abuela paterna, Tanumakaru. Según detalla la nota, de acuerdo a sus relatos Lulu dejó la aldea bajo el pretexto de hacer un tratamiento dental en la ciudad y nunca más volvió. Los indígenas cuentan que Damas y Márcia Suzuki, amiga y brazo derecho de la ministra, se presentaron como misioneras en la aldea.

 

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