Joaquim Elcacho – La Vanguardia de Barcelona
Naciones Unidas difunde un llamamiento a celebrar el 5 de junio conectando a las personas con la naturaleza
Google se tiñe de verde en el Día Mundial del Medio Ambiente
La nefasta decisión de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático no debe frenar la acción internacional para hacer frente a este problema global ni puede empañar la celebración, el 5 de junio, del Día Mundial del Medio Ambiente . Así lo entiende la Organización de Naciones Unidas en el llamamiento para que, coincidiendo con esta fecha, los habitantes de todo el planeta se acerquen a la naturaleza y compartan sus experiencias.
Entre los centenares de acciones que se llevan a cabo en todo el mundo para celebrar el Día del Medio Ambiente, la ONU y su programa de Medio Ambiente (PNUMA) proponen una actividad global para capturar y compartir imágenes que representen de forma personal al eslogan de la jornada de este año: Conectar a las personas con la naturaleza.
Así en esta fecha se invita a los ciudadanos a salir el medio ambiente tomar fotos y vídeos de espacios naturales y compartirlos a través de las redes sociales con las etiquetas #DíaMundialMedioAmbiente o #ConlaNaturaleza (#WorldEnvironmentDay #WithNature).
Naciones Unidas recuerda que El Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio, es el evento anual más importante para promover la acción en favor del medio ambiente. El país anfitrión de este año, el Canadá, ha elegido el tema que será el eje de las celebraciones en todo el planeta.
El Día Mundial del Medio Ambiente es un día para todas las personas en todas partes del mundo. Desde que esta jornada comenzara a celebrarse en 1972, los ciudadanos de todo el planeta han organizado miles de eventos relacionados: desde campañas de limpieza de vecindarios a acciones que hacen frente a los delitos contra la fauna y flora silvestres, o actividades de reforestación.
Un lema a poner en práctica
La ONU propone estar más en contacto con la naturaleza y compartir nuestras experiencias.
El tema de este año nos invita a reflexionar sobre nuestro lugar en la naturaleza y nuestra dependencia estrecha. Nos plantea el reto de descubrir vías divertidas e interesantes de experimentar y valorar esta relación esencial.
En las últimas décadas, los avances científicos, junto con el aumento de los problemas ambientales -como el calentamiento de la Tierra-, nos están ayudando a entender las formas innumerables en que los sistemas naturales sostienen nuestra prosperidad y bienestar.
Por ejemplo, los océanos, bosques y suelos del planeta actúan a modo de enormes reservas de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano; los agricultores y pescadores aprovechan los recursos naturales de la superficie terrestre y submarina para suministrarnos alimentos; y los científicos desarrollan medicamentos a partir del material genético derivado de los millones de especies que componen la impresionante diversidad biológica de la Tierra.
Día Mundial del Medio Ambiente
Miles de millones de habitantes de las zonas rurales de todo el mundo pasan su jornada diaria «en conexión con la naturaleza» y son plenamente conscientes de que dependen del suministro de agua natural y de que la naturaleza les provea de su modo de subsistencia gracias a la fertilidad del suelo. Estas personas son quienes sufren primero las amenazas que los ecosistemas afrontan, ya se trate de la contaminación, del cambio climático o de la sobreexplotación.
Por lo general, es difícil asignar un valor monetario a los dones de la naturaleza. Como ocurre con el aire limpio, no solemos apreciarlos hasta que pasan a ser un bien escaso. No obstante, los economistas están desarrollando maneras de medir el valor multimillonario de los denominados «servicios de los ecosistemas», que abarcan desde la actividad de los insectos que polinizan los árboles frutales de los huertos californianos, hasta los beneficios espirituales, para la salud o en términos de ocio que aporta hacer senderismo por un valle del Himalaya.
Propuesta innovadora
Diversas aplicaciones para dispositivos móviles facilitan las acciones de ciencia ciudadana relacionada con el medio ambiente
Además de poder participar en la colección de fotografías con las etiquetas #DíaMundialMedioAmbiente o #ConlaNaturaleza la ONU recuerda también en esta fecha que nos podemos unirse al número creciente de personas que participan en acciones de ciencia ciudadana relacionada con el medio ambiente. Cada vez hay más aplicaciones para teléfonos inteligentes que permiten registrar las observaciones y ponerse en contacto con personas capaces de identificar las distintas especies. Estos registros se incorporan a las estrategias de conservación y ofrecen un panorama de la repercusión del cambio climático sobre la diversidad biológica.
Disponible en español, catalán, euskera y gallego
Una de estas aplicaciones es iNaturalist (disponible en las diversas plataformas para dispositivos móviles), traducida al español, catalán, euskera y gallego gracias al trabajo del CREAF http://blog.creaf.cat/es/noticias/inaturalist-ya-habla-espanol-catalan-euskera-y-gallego/
iNaturalist permite registrar nuestras fotos de insectos, anfibios, reptiles, mamíferos, plantas, hongos, pájaros … y colgarlas online asociadas a una coordenada, una fecha y una hora. De esta forma se contribuye también a la creación de inventarios de naturaleza y la actualización de los datos científicos internacionales.
ANEXO:
Asfixiados por Trump
Antonio Navalón – El País
Atrás queda el mundo construido con el liderazgo bien utilizado por EE UU
Aunque uno se lo proponga, es imposible dejar de observar los bandazos y los sobresaltos del comportamiento del presidente de Estados Unidos y sus consecuencias para el mundo. Hay quienes consideran que la mejor manera de acabar con un incendio es provocando una explosión con nitroglicerina porque ese compuesto consume el oxígeno que necesita el fuego para mantenerse encendido. Es lo que parece que está haciendo el incendiario Donald Trump para apagar la conexión rusa.
No hay una sola voz, ni un solo periódico, ni un científico o intelectual que no haya manifestado su horror por la retirada de Washington del Acuerdo de París sobre cambio climático, que ya era un pacto de mínimos. Y por si no fuera suficiente, el republicano ha decidido socavar y despreciar a la OTAN, manteniendo, a diferencia de sus predecesores, un estricto silencio sobre el artículo 5 ( “las partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas…” ). Conviene no olvidar que la Alianza Transatlántica se creó para evitar que los soviéticos se comieran al resto de Europa.
Atrás queda el mundo construido tras dos guerras mundiales con el liderazgo ganado a pulso y la hegemonía bien utilizada del imperio del Norte. Trump ha terminado por configurar las señas del nuevo mundo con esa política que solo él entiende, pero que secundan el 40% de los estadounidenses. Y además, el vacío que está dejando y el aislacionismo hacia el que se desliza esta presidencia, con la complicidad de los congresistas y senadores republicanos, ofrece a China una gran posibilidad para convertirse en el gran adalid del comercio libre, pese a su comunismo de Estado.
Francamente, no es de esperar que Trump conozca la historia, ni siquiera es razonable suponer que sepa que su país no es un imperio más porque todos los imperios tienen razones militares, comerciales y de dominio, pero solo se consolidan cuando tienen un legado histórico o civilizatorio. El Imperio Romano tenía, como el estadounidense con el que a menudo se compara, un destino manifiesto. Unificó los territorios que iba conquistando no solo mediante una extensa red de vías y calzadas, sino también con el derecho, el idioma, la cultura y los intercambios comerciales. Lo mismo ocurrió con el Imperio Británico que explotó hasta el último de los intereses económicos en sus conquistas y que ganó a cambio, por ejemplo en el caso de India, un suministrador de materias primas. Los estadounidenses también han ganado mucho. Invirtieron sangre, dinero y ambición moral en el Acta de Independencia que dio lugar a su nación. Hoy gracias al control militar, financiero y tecnológico, siguen siendo, pese a Trump, al Tea Party y a los republicanos, el referente de los valores democráticos en el mundo libre.
Lo más sorprendente de este cambio de eje es que se está produciendo cuando los poderes económicos, los que delinean la globalización y los que han creado las nuevas relaciones entre los factores productivos de los países están en manos de jóvenes estadounidenses que han utilizado la tecnología para poner en marcha y explotar las oportunidades de la era de Internet.
El mundo de hoy no pertenece a Henry Ford, ni a los grandes líderes industriales o financieros que alumbraron los avances del imperio estadounidense. El mundo de hoy pertenece, sobre todo, a los Zuckerberg, a los Gates, a los creadores de Google, de Yahoo y de todas las redes sociales. Sin embargo, el mundo de hoy tiene la desgracia de que esos líderes, salvo el fallecido Steve Jobs, no tienen ningún sentido de la responsabilidad ni de la estructura del poder que representan.
Los nuevos amos del mundo no tienen experiencia, ni conocimiento y tampoco capacidad para administrar el poder económico, político y tecnológico que manejan. Y frente a eso, están convirtiéndose en unos instrumentos al servicio de la visión más antigua, decadente y antiamericana representada, curiosamente, por el poder Ejecutivo y por los que todavía le siguen en el Legislativo.
Trump está asfixiando al mundo con sus actitudes, con sus políticas, con la tinta que -como calamar- arroja sobre la conexión rusa, al ejecutar voluntaria o involuntariamente la gran oferta en el sacrificio ritual del templo del Kremlin. Lo está haciendo al cuestionar la OTAN y al romper la alianza con la Unión Europea y con Alemania que ya le han demostrado que se ha convertido en un socio irrelevante para el continente. Y lo está haciendo dando un cheque en blanco para que el mundo muera como consecuencia de la torpeza y la estupidez que significa el aniquilamiento sistémico del planeta.5 JUN 2017
