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Guerra de aranceles

Arturo Balderas Rodríguez – La Jornada

La guerra comercial comenzó con el anuncio del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio de 25 y 10 por ciento, respectivamente. Muy pocos fueron los que festejaron el anuncio, entre ellos los productores de acero y aluminio de Estados Unidos por la protección que se les concede frente a la competencia de las industrias que exportan esos productos a dicho país. La respuesta más contundente llegó de la bolsa de valores, que sufrió una caída temporal de 500 puntos. Fue reacción a una decisión que, en primer término, rebotará en el encarecimiento de todos los productos que utilizan acero y aluminio como insumos.

La falta de información sobre la estrategia y detalles detrás de la decisión crearon incertidumbre dentro y fuera de Estados Unidos. Por lo pronto, en el plano externo, China, Canadá y la Unión Europea la han rechazado y amenazado con represalias que incluyen el incremento en los aranceles de los productos estadunidenses, el levantamiento de severos obstáculos a las inversiones de aquel país y la suspensión en la venta de insumos que son indispensables a la industria estadunidense. En el caso de Canadá y México, el asunto es particularmente delicado debido a que pudiera poner en grave peligro el ciclo de negociaciones que los funcionarios de las tres naciones llevan a cabo para poner al día el TLCAN.

En el plano doméstico, integrantes de la mayoría de los sectores económicos, en especial los del Partido Republicano, han advertido a Trump que su decisión va en contra de la libertad de intercambio comercial, tan cara a ese partido. A su irresponsable declaración, en la que ponderó las guerras comerciales como benéficas y fáciles de ganar, diversos especialistas le respondieron que una de las consecuencias sería el rompimiento de las cadenas de abastecimiento de la industria estadunidense, lo que detonaría una nueva crisis económica. Su demagógica promesa de campaña a los trabajadores y empresarios de la industria del acero, de la que se beneficiarían si acaso 140 mil personas, se revertiría causando un colapso en la producción industrial y un sensible aumento en el desempleo en momentos en que el país ha empezado a recuperarse de la que explotó en 2008.

El partido demócrata y los sindicatos se convirtieron en extraños compañeros de viaje del presidente al aplaudir su decisión con el supuesto de que sus afiliados se beneficiarán de ella.

 

Anexo:

Guerra comercial: EE.UU. aplicará aranceles al acero a partir de esta semana

elclarin.cl ( por Agencias)

El presidente estadunidense, Donald Trump, no considera ninguna exención a la medida de aranceles al acero y el aluminio que entrará en vigencia esta semana, confirmó ayer el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, en el programa This Week de la cadena ABC.

La decisión obviamente es de él, pero de momento, hasta donde yo sé, él está hablando del trazo grueso. No lo he oído describir exenciones en particular hasta ahora, señaló Ross.

El funcionario restó importancia al impacto de las medidas contra la economía estadunidense. Son otros países los que tienen el dinero en el bolsillo. Tienen mucho que perder, insistió.

Trump provocó temores de una guerra comercial internacional el jueves pasado cuando anunció aranceles de 25 por ciento para el acero importado y 10 por ciento para el aluminio.

El viernes aseguró que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar.

En tanto, Kevin Brady, el principal legislador republicano estadunidense, que supervisa la política comercial, declaró en la Ciudad de México que todo el acero y el aluminio comercializados justamente deben ser excluidos, especialmente los de los socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Indicó a la prensa que incluso se podría considerar a otros países.

El legislador se reunió ayer con la ministra canadiense de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland. El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, también llegó a la Ciudad de México.

El tema de los aranceles estaría al frente y en el centro durante una reunión hoy entre Freeland, Lighthizer y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, indicó Brady.

Por su parte, el jefe negociador adjunto de México en el TLCAN, Salvador Behar, aseguró a periodistas que el asunto de los aranceles no ha contaminado el ambiente, aunque es un irritante para México, por supuesto, y de muchos otras naciones.

Agregó que el equipo mexicano ha dejado claro que el país tendrá que reaccionar en caso de que se le impongan aranceles, independientemente de la negociación del tratado.

Para el jefe negociador de Canadá la amenaza arancelaria ha hecho más complejas las negociaciones. Ese país es el principal proveedor de acero y aluminio de Estados Unidos.

De su parte, el representante de Estados Unidos, Bill Pascrell, el principal representante demócrata en el sector comercial de la Comisión de Medios y Arbitrios de la cámara baja, expresó que no tenemos un gran déficit comercial con Canadá. ¿Qué estamos haciendo? Si no podemos hacer una excepción allí, ¿cómo vamos a conseguir un acuerdo en el TLCAN?, subrayó.

En un reporte oficial de ta-reas, este lunes el primer ministro Li Keqiang señaló que China se opone al proteccionismo y respalda la solución de las disputas comerciales mediante la negociación, pero defenderá con resolución sus intereses y derechos legítimos.

Respecto de la renegociación del TLCAN, de acuerdo con la Secretaría de Economía Guajardo, Freeland y Lighthizer tendrán hoy reuniones bilaterales y anunciarán el cierre y los posibles avances de la séptima ronda.

Sobre las reglas de origen del sector automotriz, los jefes técnicos negociadores planean retomar la discusión en una cit intermedia.

El jefe mexicano de la negociación técnica del TLCAN, Kenneth Smith Ramos, señaló que el regreso a Washington del responsble del contenido regional automotriz de Estados Unidos, Jason Bernstein, impidió avanzar en la mesa de ese tema.

La SE informó que a las 14:15 horas los representantes de los tres países darán a conocer los resultados en una conferencia.

La octava ronda será en Washington durante los primeros días de abril.

 

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