Por Lucila Rodríguez-Alarcón* – Fundación porCausa
Mi abuelo era gallego y desde que nací, paso parte de mis vacaciones en la ría de Arousa. Forma parte de mis raíces y me da mucha paz. Este es uno de los pocos sitios del mundo en los que puedo «no hacer nada» y descansar realmente.
En el pueblo de mi abuelo, como en muchos pueblos gallegos, vive un colectivo de personas que emigraron en los años 50 y 60, en este caso a Alemania. Me contaba ayer Mari Carmen parte de su historia migratoria con orgullo. «En Alemania a la gente que trabaja le va siempre bien. Se respeta al buen trabajador y se trata a todo el mundo por igual. Yo ahora no me volvería de allá».
Llevo años pensando que tenemos que hacer un documental con la historia de Mari Carmen, que nos recuerda tiempos pasados que hoy en día no queremos admitir que existieron. «Era diferente», me decía alguien ayer. «Era diferente» para justificar que el Reino Unido haya fletado una cárcel flotante donde mete a personas que intentan llegar a su territorio desde otros países. «Era diferente», decía para aceptar lo que dijimos hace 80 años que no dejaríamos que volviese a pasar (que un grupo de personas traten a otras como si fueran minerales que pueden ser rotos, triturados, despedazados, gaseados). Es como si todo valiera porque «era diferente».
Y la realidad es que no era diferente: es absolutamente lo mismo. Gente joven, que no siempre conoce el idioma o la cultura local, que busca tener mejores condiciones de vida y posibilidades de desarrollar su talento. Todas esas personas buscan trabajo y están dispuestas a dejarse la piel si les dan una oportunidad. Y posiblemente, como hizo Mari Carmen, una vez recuperado el dinero y el conocimiento suficiente, se volverían a sus lugares de origen, donde se encuentra su familia, su cultura y sus raíces.
Es cierto que hay una cosa que sí es diferente: la crudeza despiadada con la que hemos adornado el proceso migratorio, como si de una guerra se tratara, convirtiéndolo en una yincana mortal para las que intentan moverse.
Las que opinamos que estamos perdiendo la razón solo somos capaces de esperar impávidas a la siguiente aberración. Recuerdo cuando veía los documentales de los campos de concentración judíos y me indignaba con las personas que, sabiendo de su existencia, no fueron a desmontarlos. Y ahora yo soy una de esas personas. «Era diferente», pues quizás todavía no se ha gaseado a nadie pero están haciendo cosas espantosas. Encerrar en una cárcel flotante a varios centenares de personas que lo único que están haciendo es intentar migrar me parece digno de un capítulo de terror de Black Mirror. Me proyecto y me imagino a mí misma en esa situación cuando me fui a trabajar a Bélgica en los 2000. Me parece todo aterrador.
Muchas veces me preguntan si creo que el tema de la migración se arreglará algún día. Yo respondo que sí, que por supuesto, que se arreglará solo. La mayoría de los países del mundo están viviendo o un decrecimiento de población o un decrecimiento del crecimiento de la población. Llegará un momento en que tendremos que suplicar a las personas que vengan y no lo contrario. Mientras tanto, unas pocas seguiremos luchando como mejor sabemos por frenar esta debacle sin sentido, recordando que no «era diferente», que está pareciéndose a nuestra peor faceta y que podemos, cambiando las políticas y las formas de gestionar las cosas, hacer que la historia no se repita. Tú que me lees, no dejes de informarte y de compartir, que eso es el principio de todo cambio.
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*Directora general de la Fundación porCausa. Ingeniera agrónoma y especialista en gestión de crisis. Inició su carrera profesional en Bruselas dirigiendo una consultora de Lobby. Trabajo como directora de Public Affairs para Weber Shandwick. Ha dirigido la comunicación de Oxfam en España. Columnista habitual del El diario Público en la sección Con M de Migraciones. Es miembro del jurado de los European Press Prize. Directora de los ensayos de Nuevas Narrativas Migratorias y coautora de las Narrativas del Amor.
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Anexos:
–PODCAST Fortaleza Europa
La caída del Muro de Berlín en 1989 no significó el fin de los muros. Al contrario: desde la década de 1990 se han multiplicado y cada vez hay más barreras en todo el mundo.En nuestro primer podcast del año recorremos los muros del continente europeo con Blanca Garcés, investigadora sénior del área de Migraciones en CIDOB; Ricardo Marquina, periodista en Rusia; Séverine Sajous, fotógrafa especializada en movimientos de población; Nicolás Castellano, periodista de la SER especializado en migraciones; Anna Bosch, periodista en TVE; y Agus Morales, director de 5W.
https://www.revista5w.com/podcast/fortaleza-europa-45514
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–Europa Fortaleza: 41 inmigrantes muertos en un naufragio en el Mediterráneo
Entre los fallecidos hay tres niños. Cuatro supervivientes contaron detalles del naufragio. Nueva tragedia con decenas de muertos en el Mediterráneo.Ni la lancha civil que los rescató ni la patrullera de la Guardia Costera han encontrado los cadáveres de los demás pasajeros de la embarcación naufragada.
