LOS RÍOS EN REBELIÓN SE TRAGAN LAS BOLSAS FINANCIERAS MUNDIALES

Por signatarios Indicados al final del texto*

Una historia del agua que se rebela. Una provocación de fantasía en la que se desbordan ríos revueltos para sumergir las finanzas y liberar el agua de la bolsa de valores

Son las 7 a.m. del 7 de diciembre de 2021.

Los habitantes de Chicago se despiertan con un ruido monstruoso. El agua del río Hudson ha inundado las calles de la ciudad, en dirección a West Jackson Boulevard donde se encuentra el Chicago Board Trade Building, el edificio de la Bolsa de Valores de Chicago, una de las bolsas de valores más importantes del mundo. Sin duda, el más importante para las transacciones comerciales de productos básicos.

En pocos minutos, el agua forma un inmenso torrente tumultuoso y tan pronto como irrumpe en el Boulevard se transforma en una gigantesca ola arremolinada que desmiembra y se traga el imponente edificio del After Exchange, un rascacielos de 184 metros de altura. Es un espectáculo desconcertante y aterrador, que la población observa impotente. Hecho esto, el agua se retira de la ciudad tan rápido como entró.

Nos enteramos de que el mismo destino ha golpeado las bolsas de valores de las principales ciudades del mundo simultáneamente, independientemente de las zonas horarias. Ríos embravecidos convertidos en tsunamis desatados para destruir los grandes templos de las finanzas especulativas del planeta en Los Ángeles, Nueva York, Montreal, Ottawa, Vancouver, São Paulo, Río de Janeiro, Santiago, Buenos Aires, Londres, Ámsterdam, París, Berlín, Frankfurt, Múnich, Moscú, Shanghái, Beijing, Tokio, Seúl, Hong Kong, Mumbai, Nueva Delhi, Bangalore, Johannesburgo, Estambul….

Predominan el miedo, el desorden y el sentimiento del fin del mundo.

La gente se pregunta sobre las razones que causaron esta catástrofe global. «¿Por qué las bolsas de valores de todas partes eran el principal objetivo de los ríos que fluían por las riberas? Están circulando las explicaciones más imaginativas, incluida la inevitable de una invasión extraterrestre a la Tierra.

 Ningún gobierno, ningún científico, nadie hizo la conexión con la decisión tomada un año antes, el 7 de diciembre de 2020, por la Bolsa de Valores de Chicago, de tratar el agua como un objeto de especulación financiera. Una minoría de personas, casi lo habían olvidado; además, los Estados quedaron totalmente fuera de la decisión tanto porque los particulares no los consultaron como porque (sobre todo) los Estados no vieron ningún daño en poner el agua en el mercado, ¡Por supuesto!

Agotados por las excesivas retiradas que, tras muchas décadas de explotación, han devastado su capacidad de regeneración; masacrados por el vertido de residuos urbanos, agrícolas e industriales; enfermos por la polución y la contaminación, los ríos habían intentado en varias ocasiones hacer entender al ser humano que ya no lo aguantaban más y que era hora de que dejaran de destruirlos… ¡Ay, sin grandes resultados!

Para los ríos, haber transformado el agua en una «materia» para ser arrojada a las garras de los apetitos más fuertes sometiéndola a la lógica pirata especulativa de las finanzas mundiales representó la gota que colmó el vaso para salir de su lecho. La lista fue vivida por ellos como el golpe de gracia, lo inaceptable que los obliga a tomar las riendas de su destino.

Reunidos urgentemente el 5 de diciembre de 2021 en un Foro Mundial Fluvial sobre la Seguridad de la Vida en la Tierra, aprobaron por unanimidad dos resoluciones fundamentales e irrevocables.

Primero: hacer las paces entre ellos para celebrar su legítima unidad, esencial para cualquier acción conjunta y concertada, para disgusto de los humanos, que han creado y mantenido dañinos conflictos geopolíticos durante miles de años.

Segundo: inundar y tragar las bolsas de valores del mundo, enviando así un mensaje claro a todos:

“La Tierra es el hogar de todos los seres vivos.

Ay de aquellos humanos que vendieron las casas de los habitantes de la Tierra a los depredadores hambrientos de dinero»

En este período de agitación debido a la insurrección del río, no podemos predecir lo que sucederá a continuación. ¿Deberíamos temer que la locura humana no tenga límites? En este caso, estamos preparando la revuelta pacífica de la Humanidad, en alianza con nuestros hermanos, Los Ríos del Mundo.

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Maria Palatine y Bernard Tirtiaux, autores / compositores de «El himno del agua» (2005) y de la ópera «Il canto di Eos» (2006), Pietro Pizzuti, autor de la obra «L’acqua del lupo» (2008), Riccardo Petrella, autor de «El manifiesto del agua» (1998), Luis Infanti de la Mora (obispo de Aysén, Chile, autor de una carta episcopal «Danos nuestra agua diaria», Marcelo Barros, Brasil (O espirito vem pelas aguas), Martine Chatelain, Quebec (Eau Secours), Jean-Pierre Wauquier , Francia (H²0 sans frontières), Anibal Faccendini, Argentina, promotor del derecho a la jarra pública introducido en la provincia de Santa Fé), Alain Adriaens, Bélgica (autor sobre temas de sequía), Pierre Galand, exsenador (co-promotor de la Asamblea Mundial de Electos y Ciudadanos por el Agua, Parlamento Europeo, 18 de marzo de 2007). Artículo  enviado a Other News por Riccardo Petrella